Se acerca Navidad, ¿y tú ya pensaste cuál será el menú de ese día? Muchas familias mexicanas ya comenzaron a planear dónde y con quién pasarán las fiestas navideñas y, por supuesto, esa deliciosa cena que ya es parte de la tradición familiar. Del norte al sur del país encontrarás diversas maneras de festejar la navidad y el fin de año.

La preparación y selección de los alimentos va a ser muy variada: si vas a la península de Yucatán, seguro que comerás una cochinita pibil; en los estados costeros el menú navideño puede ser a base de pescados y mariscos. En el norte es indudable que no faltara el cabrito o la carne asada. En este artículo te platicamos de algunos de esos platillos que no pueden faltar en hogares mexicanos.

El bacalao

Llegó de la mano de los españoles durante la conquista y las recetas fueron evolucionando gracias al mestizaje. El más tradicional es el llamado bacalao a la vizcaína. Cada abuela mexicana que lo prepara te dirá que el suyo si es el original.

Los tamales

Envueltos en hojas de plátano o de maíz, los tamales no puede faltar en muchas mesas mexicanas. Una de las razones es que al juntarse la familia (que muchas veces se haya dispersa), es una recompensa a la añoranza de aquella infancia llena de tantos sabores y olores.

Te aseguro no has probado ni la décima parte de los 5000 tipos diferentes de tamales que hay en México: corundas (Michoacán), oaxaqueños, Zacahuil (huastecos), canarios (Querétaro), tamal de muerto (Guanajuato y de masa azul), yucatecos (de cochinita pibil); barbones (Sinaloa), chipilín (Chiapas), de ayocote (Puebla) y el tamal de cazuela (Veracruz), entre otros miles…

El pavo relleno

Aunque nosotros conocemos al pavo como guajolote, esta receta llegó del país del norte para quedarse. Natural o ahumado, se puede rellenar de una infinidad de sabores así como bañarse en distintas salsas.

Aunque nadie le dice que no a un tradicional mole de guajolote o un pavo enchileanchado (bañado en una salsa del llamado chileancho).

Los romeritos

Es un quelite que crece en las milpas y que no debe confundirse con el romero, conocido por ser hierba de olor. Este platillo es muy utilizado en las festividades navideñas, se sirven bañados con mole acompañados de papas cambray, camarones o tortitas capeadas de polvo de camarón.

Pierna o lomo de cerdo

Esta carne es parte esencial de cualquier recetario mexicano que se respete. El cerdo es económico y rendidor y puede combinarse de muchas formas. En los distintos estados de la república, se consume horneado con salsas de distintos chiles, adobado, o también con salsas dulces como la de ciruela pasa o arándanos.

Dependiendo del platillo escogido, también las guarniciones son importantes: ensaladas, arroz blanco o rojo, puré de papa, pastas de diferentes tipos y vegetales cocidos al vapor.

El pozole

Ya sea vegano o con carne de cerdo, res o pollo y hasta de pescado, es el rey de los platillos mexicanos y el que más se consume en Navidad. Bien acompañado de sus rabanitos, lechuga, cebolla y orégano, sin faltar sus tostaditas con crema fresquecita, ¡es un manjar de dioses! En muchos estados puede servirse como el platillo principal de la cena o hasta la mañana de Navidad, para ayudar a las pobres almas en pena que andan padeciendo la cruda realidad.

Ponche

Tradicional no solo para la cena navideña, sino también de las posadas, se prepara con tamarindo, pedazos de caña de azúcar, manzana, guayaba, tejocotes y ciruelas pasas. Por su alto contenido de vitamina C es también utilizado como remedio que ha pasado de generación en generación para ayudar a que no te dé la gripa o la tos.

Atoles

Otros infaltables. Los hay de frutas de temporada, como el tamarindo, la naranja y la guayaba, o los de arroz, galleta María, fresa o chocolate.

También hay postres navideños

Y como para los mexicanos no hay fiesta completa sin un buen postre, la ensalada navideña de manzana es una opción muy sabrosa que incluye piña, nueces, pasas, crema y en ocasiones zanahoria y/o betabel rayados.

Los buñuelos, también conocidos como hojuelas, se hacen con una masa preparada con harina de trigo, y que se fríen en aceite bien caliente para luego servirlos con una delicada miel a base de caña o de piloncillo. ¡Para chuparse los dedos!

Crédito: @hispanickitchen

Y para rematar con broche de oro, no te olvides que en todo el país se acostumbra el famoso y nunca bien ponderado recalentado, cuando la familia y amigos se vuelven a reunir al día siguiente (25 de diciembre), después del mediodía, para seguir festejando y volver a deleitarse con los platillos de la noche anterior que, por supuesto, están más reposados ¡y sabrosos!