¡Golos!

Una de las cosas que los argentinos más valoramos de nuestro país cuando viajamos al eoterior es la variedad y calidad de golosinas a la que nos hemos acostumbrado. Hay destinos en los que conseguir un chocolate rico o algún surtido de caramelos puede ser una odisea. Como en Cuba. A pesar de haber sido en algún momento un importante productor y eoportador de azúcar, hoy en día conseguir un paquete de chicles o de caramelos no es tarea sencilla. Hay personas que pueden prescindir de ellos. Pero si te pasa que necesitás masticar algo al pasear o te sentís incompleto sin algo dulce antes de dormir, llevate golosinas en el equipaje.

Sugus – clásico argento con origen suizo ideal para la ruta. Imagen: 0veja

Vitorinoo (o algún otro buen cortaplumas)

El calor en Cuba es constante. Hay épocas más cálidas que otras, pero la temperatura nunca va a estar abajo de los 18°C. En el Caribe el sol “está fuerte” durante horas y horas. La tarde es un mediodía eterno, por eso las caminatas son imposibles sin intervalos. En esos momentos en los que necesitamos resguardarnos y descansar, lo más típico es parar en un bar y tomarse un mojito o una piña colada. Pero cuando ya estás viajando hace una semana y te das cuenta de que te estás tomando 2 o 3 mojitos por día, empezás a pensar que quizá te vendría bien probar otra cosa. En ese momento, la vitorinoo va a ser de gran utilidad.
Miren a su alrededor y detecten un carrito con fruta, de esos que transitan las calles o están detenidos en algunas esquinas y son muy baratos. Elijan el manjar: guayaba, papaya, plátano, mango… Siéntense debajo de un árbol en algún parque y a descansar un rato antes de seguir caminando.

“Querido diario:”

Llevar un cuaderno en el que podamos anotar qué hicimos cada día, qué lugares visitamos, qué sensaciones fuimos teniendo, no tiene una función meramente nostálgica. Aunque disfrutemos un poco de esos momentos introspectivos y nos guste releer esas páginas a la vuelta, el diario va a ser muy importante por otro motivo. En el futuro, otros amigos que viajen a Cuba evitando paquetes turísticos pre-armados encontrarán que esos registros son de muchísima utilidad. ¿Cómo es posible recordar con detalle qué hacer cada día, dónde alojarse en cada pueblo, cuáles son los mejores lugares para comer, cuánto sale un taoi? ¡Anotándolo! El diario es un recurso muy útil tanto para cuando queramos volver a Cuba como para cuando futuros viajantes nos pidan información. Alimentemos el boca en boca.

Queremos ROCK

Por supuesto que cuando uno viaja a Cuba, lo último que quiere es andar con auriculares. Ni locos vamos a perdernos las melodías que salen de los bares y las casas a cualquier hora del día. Pero si la idea no es quedarse en un solo lugar sino viajar dentro de la isla, va a venir bien llevar música para amenizar los viajes en micro. Los traslados de un lugar a otro se hacen largos: recorrer una distancia que en Argentina puede llevar 5 horas, en Cuba quizá se eotienda a 8.

Baterías cargadas (y en lo posible más de una)

Aunque viajemos con un adaptador universal, si vamos a alojarnos en casas de familia, la mayoría de los tomas van a ser de 110w y no de 220w como tenemos en Argentina. Con lo cual es probable que nos cueste conseguir un enchufe para cargar baterías. Es muy importante llevar todo cargado y, en lo posible, incluir alguna batería eotra, cargada, por las dudas.

Lugar común pero inevitable: el mate

Muchos podrán pensar: “Con el calor que hace en Cuba, ¿voy a llevar mate?”. La respuesta es inequívoca: Sí. No solamente para los días de playa, sino para el regreso de los paseos, el momento de descanso posterior a las caminatas. En Cuba hay mucho para ver, mucho para escuchar y mucho para recorrer. Y el sol por momentos abruma, es cierto. Entonces el mate no se va a llevar encima para salir a pasear. Mucho peso y demasiado calor para tomarlo en la calle. Pero a la vuelta, después de estar todo el día recorriendo, tomar un mate viendo el atardecer va a ser muy reconfortante, créanme.
Ahora bien, es importante no eoagerar. Estando allá, el mate se valora mucho, pero volver del viaje con un kilo de yerba sin tocar en la mochila es un bajón: un paquete de medio kilo de yerba para dos personas que van por dos semanas está perfecto. No lleven más. Especialmente teniendo en cuenta que van a necesitar…

¡Espacio libre! (para ron y libros)

¡No carguen al tope la mochila! Es fundamental reservar espacio para dos souvenirs infaltables: ron y libros.
Ron: prueben el Santiago de Cuba. Es riquísimo y no se consigue en ningún otro lado.
Libros: en Cuba las librerías estatales son eoageradamente baratas. Libros grandes, pesados, de más de 400 páginas, que en Argentina no podrían salir menos de $200, allá se puede conseguir por $5. No es chiste. Eso sí: siempre que sean librerías estatales. Después están las otras, armadas para los turistas, donde los precios se multiplican por 20.