1. Panteón de Belén

Creo que hay pocos tapatíos que no han escuchado las leyendas del Panteón de Belén. Si bien los recorridos nocturnos son bastante famosos, no hay muchos que se atrevan a aventurarse a media noche entre las tumbas.

El Panteón de Belén ya no está en funcionamiento (cerró por ahí de 1996); sin embargo, aún alberga los restos de muchas personas ilustres de Guadalajara como José Cuervo, Ramón Corona y uno que otro ser sobrenatural, entre los que destaca un supuesto vampiro. Muchas tumbas vienen acompañadas de su propia leyenda y muchos veladores afirman que aún pueden escucharse ruidos extraños o que pueden apreciar sombras de personas que no están ahí. Anteriormente, los visitantes acudían con la esperanza de fotografiar alguna aparición sobrenatural, pero en la actualidad ya no permiten tomar ni fotografías ni video en el lugar… a menos que seas una quinceañera.

Con o sin fotos, las visitas nocturnas valen la pena, pues te enterarás de todas las leyendas que rodean el panteón. Puedes ir los jueves, viernes o sábados a las 20:30, 22:00 y 23:30 horas. El boleto tiene un costo de $65 pesos. También podrías ir de martes a sábado por las mañanas y ahorrarte $41 pesos de boleto, pero… ¿así qué chiste tiene?

 

2. El Palacio de las Vacas

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El Palacio de las Vacas no es tan conocido como otros sitios embrujados de Guadalajara, pero no por eso tiene menos mérito. Este lugar es un palacete construido por el primo de Porfirio Díaz, por ahí de finales del siglo XIX. Al entrar no hay ninguna vaca a la vista, pero el nombre viene de la época en la que la casa se transformó en una lechería. También fungió como una escuela y tapicería.

Hay muchas razones por las cuales se considera que este edificio está embrujado. Algunos dicen que una joven se quitó la vida en los tiempos en los que la casa era un colegio. Otros afirman que se han capturado apariciones fantasmales al tomar fotografías del lugar. Ciertamente, un sitio con tanta historia difícilmente puede sobrevivir sin una o dos leyendas.

Hace algunos ayeres, el caserón fue convertido en un café con música de jazz en vivo y un cheesecake envidiable. Además, todas las noches ofrecían recorridos de terror por las habitaciones de los pisos superiores, donde contaban que se podían escuchar gritos y ver apariciones. Aunque yo nunca me aventuré, mi prima dice que jamás volvió a dormir igual después de su visita. Actualmente ya no hay café, pero puedes visitar la casa agendando una cita con la Secretaría de Turismo.

 

3. La Casa de los Perros

Aunque actualmente se le conoce como el Museo de Periodismo y las Artes Gráficas, se le llamó “La Casa de los Perros” por las esculturas caninas que rodean el caserón.

Existen varias leyendas sobre este lugar, pero la más popular relata la historia de un matrimonio que adquirió la casa a principios del siglo XX. Poco después de la boda, la pareja estuvo a punto de naufragar en un viaje a Europa. Ambos prometieron que si uno de ellos moría, el otro debería rezarle un rosario durante el aniversario luctuoso. Ambos salieron vivos del viaje y al regresar a México, Ana González —la esposa— mandó traer dos esculturas en forma de perro desde Nueva York para que protegieran la casa. No obstante, al poco tiempo Don Jesús Flores —el esposo de Ana— falleció. Ella decidió casarse de nuevo y olvidó la promesa que le había hecho a su marido.

Desde entonces, cuentan que la casa ha estado plagada de fenómenos sobrenaturales y se dice que quien logre rezar un rosario por el alma de Don Jesús a la medianoche, acompañado únicamente de una veladora, recibirá las escrituras de la casa y será su nuevo dueño. ¿Se atreverían?

 

4. La Casa del Trébol Negro

Si alguna vez han deambulado por La Paz, seguro se han encontrado con esta peculiar construcción. Yo no tenía ni idea de que se llamaba La Casa del Trébol Negro hasta antes de empezar a escribir esta nota, pero sí que había notado que esta casi mansión no se parecía en nada a otras casas de la zona y que tenía una vibra peculiar. No por nada sólo la abren al público durante Halloween… o para celebrar XV años —en serio, ¿por qué les gusta hacer fiestas en lugares donde espantan?

Al parecer esta construcción pertenecía a una familia británica que habían huido de su país de origen. Algunos dicen que uno de los niños de la familia se ahorcó en la propiedad y otros que el patriarca de la casa asesinó a su familia y luego se suicidó, por lo que ahora la mansión está maldita. Hay personas que afirman que por la noche se escuchan voces y se ven siluetas y sombras en las habitaciones vacías. Otros dice que hay una mujer de blanco que se pasea por los pasillos y unos cuantos más afirman que de las paredes brota sangre sin motivo alguno. No lo sé, pero el próximo 31 de octubre creo que voy a invertir $200 pesos en darme una vuelta por la Mansión Embrujada que arman cada año para ver si vale la pena el susto.

 

5. El Hospital Civil Viejo

Con tantos muertos que han pasado por sus puertas, no es sorpresa descubrir que el Hospital Civil Viejo esté plagado de leyendas sobrenaturales.

Como si los hospitales no fueran lo suficientemente aterradores, los rumores dicen que en este sitio en particular hay una monja que se pasea por la noches vigilando a los enfermos. Pero no se preocupen, la Madre Manuela no tiene malas intenciones. Es sólo que se preocupaba tanto por los pacientes en vida, que ha podido dejar de atenderlos después de su muerte. Aún con el susto, creo que es mejor que la atención del Seguro Social.

 

6. La Casa de los Abanicos

A estas alturas no me sorprendió descubrir que La Casa de los Abanicos comenzó como una mansión del Porfiriato, pero ahora se utiliza únicamente como local de eventos. Los rumores dicen que la casa permaneció abandonada por varios años. Tiempo en el que se usó para realizar misas negras y otros rituales satánicos. Por eso ahora muchas personas juran oír ruidos inexplicables por las noches, así como voces y susurros.

La casa se encuentra por Avenida Libertad y la forma más segura de entrar a comprobar cualquier presencia sobrenatural es ser invitado a alguna boda.

 

7. Hospicio Cabañas

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Todos conocemos el lado poético del Hospicio Cabañas. Hace no mucho lo recomendé como un sitio ideal para escuchar a la orquesta sinfónica y apreciar la belleza arquitectónica y artística del lugar. Sin embargo, eso no significa que este edificio se salve de la influencia sobrenatural.

Cuenta la leyenda que uno de los primeros relojes de Guadalajara se instaló en el hospicio. No obstante, al poco tiempo comenzaron a darse cuenta que el reloj fallaba ocasionalmente y se detenía sin razón alguna. Pensaron que era una simple falla mecánica, pero no tardaron mucho en notar que cada vez que el reloj se detenía, un niño del hospicio fallecía.

A raíz de ese descubrimiento, la gente comenzó a decir que el diablo rondaba en el hospicio y fue tanto el miedo que despertó el reloj, que terminaron por quitarlo en los años cincuentas. Ya no se ha sabido mucho de si en la época actual siguen espantando en las instalaciones del hospicio, pero seguro mantendré los ojos abiertos la próxima vez que me pase a ver una exposición.