1. Tiene una ubicación privilegiada

Guadalajara es la capital del estado de Jalisco. Se encuentra a 553 kilómetros de la Ciudad de México y forma parte de El Bajío, una región que abarca los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas. Al ser una de las ciudades más grandes de México, cuenta con buenas carreteras que la comunican con los estados que la rodean. Además, tiene conexiones aéreas nacionales con las principales ciudades del país y múltiples interconexiones internacionales. Visitar Guadalajara no podría ser más fácil. 

 

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La distancia entre Guadalajara y el Océano Pacífico es de sólo 254 kilómetros. Chacala, en Nayarit, es el punto más cercano al mar. Para llegar se toma la carretera 15D rumbo a Nogales y se llega en un promedio de dos horas con 45 minutos.   

Guadalajara está ubicada entre Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, ciudades que conforman su zona metropolitana y que son grandes atractivos turísticos en sí mismas. Además, cuenta con un acceso rápido y fácil a múltiples áreas naturales de gran belleza como el Lago de Chapala y los campos de agave a los alrededores de Tequila. 

 

2. Es una ciudad llena de historia 

Guadalajara es el segundo municipio más habitado en México y su nombre hace referencia a una ciudad en española del mismo nombre en donde nació Nuño Beltrán, el conquistador del Occidente de México. Guadalajara es una palabra de origen árabe que quiere decir valle de la piedra. El valle en el que se encuentra ubicada la ciudad lleva el nombre de Atemajac, que en náhuatl quiere decir lugar donde se bifurca el agua o piedra que bifurca el agua. 

 

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Guadalajara fue fundada entre 1541 y 1542 y sus elementos culturales, como el mariachi, el tequila y la charrería, son responsables de la imagen típica que se tiene de México en el extranjero. Entre los mariachis y palenques del Festival de Octubre, su universidad centenaria —la segunda más antigua de México— y los balazos de los ejércitos revolucionarios en el Palacio de Gobierno, Guadalajara es un lugar lleno de historias y de historia. 

 

3. Su impresionante arquitectura 

La historia de Guadalajara se remonta cerca de 478 años, por lo que no sorprende que tenga edificios de belleza arquitectónica excepcional. Se pueden encontrar claramente transiciones entre épocas, estilos y diferencias sociales a través de la arquitectura tapatía y su singular expresividad permanente. 

 

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¿La mejor forma de disfrutar el espectáculo arquitectónico de Guadalajara? Se puede caminar o andar en bicicleta para flotar por la ciudad libremente. También podemos utilizar la Guía Arquitectónica de la Zona Metropolitana que se publica desde 2005. En esta guía se proponen quince zonas y veinte recorridos distintos para disfrutar la ciudad por orden cronológico o de forma temática. Cantinas, gárgolas, el Centro Histórico, arte urbano y hasta edificios desaparecidos forman parte de las rutas de esta guía. 

Otra forma de explorar Guadalajara es a través de la aplicación Urbe y Arquitectura GDL. Esta app propone varias rutas de importancia arquitectónica: Centro  (colonial), Avenida Vallarta (ecléctica afrancesada), La Minerva (funcionalista) Americana y Lafayette (regionalistas). En estos recorridos podrás encontrar lugares icónicos como el Panteón de Belén, la Casa Zuno y la primera casa de Barragán, donde se encuentra uno de los primeros tres teléfonos que existieron en la ciudad. 

 

4. El Panteón de Belén 

Visitar el Panteón de Belén es una experiencia que puedes hacer por tu cuenta o a través de guías que centran el recorrido en la arquitectura y algunas leyendas del lugar. También puedes visitar el panteón de noche, aunque esto sólo es posible por medio de guías y la experiencia estará totalmente enfocada en leyendas. 

 

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El panteón fue el huerto del Hospital Civil y data de 1787. Surgió como un panteón para las epidemias y tuvo como primer nombre Campo Santo de la Convalecencia. Su construcción fue motivada por una hambruna que mató a cerca de cinco mil personas en 1786 y se continuó poblando con la epidemia de viruela de 1797 y por un brote de cólera en 1833 —época en la que se le conocía como el Panteón de la Capirotada en referencia a su fosa común. En 1984 se oficializó como el Panteón de Belén, obteniendo su nombre de la calle en donde se encuentra ubicado. 

 

5. El arte está presente en sus calles y edificios

Guadalajara tiene una intensa e importante vida artística. Desde festivales y conciertos de música hasta eventos locales de gran importancia. De memoria me viene la reciente exposición de Guillermo del Toro, el Festival Internacional de Danza Butoh, el Festival Onésimo de Danza Contemporánea y la Muestra Estatal de Teatro MET. En sus edificios históricos se encuentran algunos de los murales más imponentes de México, como las grandes obras de Orozco y Siqueiros en el Palacio de Gobierno y el Hospicio Cabañas respectivamente. En sus calles, el arte urbano motiva a caminar para admirar una ecología gráfica que es sutil y sugerente. 

 

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Guadalajara es un importante centro de contracultura y se distingue por ser cuna de mucha publicaciones independientes y un referente en poesía contemporánea mexicana. Encontraste, la ciudad también cuenta con la Feria del Libro más importante de México y tiene un complejo de artes escénicas de primer nivel, el Conjunto Santander. 

Cualquier evento artístico es un buen pretexto para escaparse a Guadalajara un fin de semana y explorar tanto la ciudad como sus alrededores.

 

6. Por supuesto, la comida…  

Una de las principales razones para visitar Guadalajara es su comida. Comer en la Perla Tapatía es una mezcla de birria en Las Nueve Esquinas con la posibilidad de conseguir muy buenos pescados y mariscos. Una buena opción para encontrar esta última parte es la Marisquería Boca del Cielo en la colonia Americana, donde hay tostadas de atún o pulpo —muy recomendables— para un antojo ligero o tortas ahogadas de camarón acompañadas por una michelada con coctel de frutas para algo más sustancioso. A unas calles de distancia se encuentra Bienvenido Pariente, toda una institución en lo que a aguachiles y tostadas de atún se refiere. Recuerda comer por lo menos una vez en este último. 

 

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¿Y para el postre? La Bombilla es una chocolatería y churrería que se encuentra a un costado del Parque Rojo. Este es el lugar para vivir la experiencia del chocolate español acompañado de churros, una combinación en la que la densidad del cacao y la suavidad crujiente de los churros se convierte en un gozo absoluto. 

 

7. Y la bebida también

Es de conocimiento popular que Jalisco es famoso a nivel mundial por el tequila, que en su versión callejera se ofrece en forma de los emblemáticos jarritos. Pero una visita a Guadalajara también debe incluir —por lo menos— un tejuino, una bebida fermentada que mezcla el maíz con nieve de limón y que puede encontrarse en puestos ubicados en plazas y calles. 

 

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En Guadalajara encontrarás cantinas históricas y pulquerías con buenos procesos de fermentación. Una de las cantinas más emblemáticas de la ciudad es La Fuente. Se trata de un lugar concurrido y muy barato en el que el paso del tiempo parece haberse detenido. En una de sus paredes se encuentra una bicicleta vieja que, cuenta la historia, fue empeñada por un cliente que nunca regresó por ella. Hoy la bicicleta es el estandarte del lugar. 

Un fin de semana en Guadalajara te da la oportunidad de darte una escapada al pueblo de Tequila, donde podrás ver el paisaje agavero y conocer los procesos de creación de esta bebida identitaria.