1. Torta ahogada

 

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Evidentemente, una lista sobre platillos tapatíos tenía que comenzar por le más emblemático. Esta delicia jalisciense ofrece una perfecta mezcla de carnitas, frijoles machacados y una salsa de jitomate y chile sólo apta para valientes. Eso sí, no hay torta ahogada sin birote salado. No intentes reemplazarlo con teleras o bolillos tradicionales, porque no funcionará. Los birotes son exclusivos de la Perla Tapatía y son los que vuelven a este platillo tan especial, pues su consistencia los hace perfectos para ser bañados en salsa. Como es de esperarse, Guadalajara está lleno de lugares para deleitarse con estas tortas; sin embargo, las tortas ahogadas Moreno’s, en Santa Tere, merecen una mención especial. Combínalas con un agua de horchata y prepárate para conocer el paraíso tapatío.

Dónde: Moreno’s. Manuel M. Dieguez 296. Santa Teresita

2. Carne en su jugo

 

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No hay nada más reconfortante que un humeante plato de este delicioso caldo durante una tarde de lluvias intensas en Guadalajara. Acompaña este platillo con un poco de cebolla y cilantro o, si quieres llevarlo al siguiente nivel, añade un queso fundido a tu orden y olvídate de las calorías por un día. Karne Garibaldi es de los lugares más famosos de la ciudad, aunque Kamilos 333 tiene recetas muy tradicionales y un gran sazón. Cualquiera que sea el restaurante de tu elección, no te olvides que estás en Guadalajara, así que échale toneladas industriales de limón a tu plato para que sepa aún mejor.

Dónde: Kamilos 333. José Clemente Orozco 333. Santa Teresita

 

3. Birria

 

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Este caldo de chivo o res sazonado con chiles y especias es una delicia tapatía. La textura característica de la carne se debe al proceso de cocción lenta por el que debe pasar la birria para ser digna del este nombre. Añade cebolla, mucho limón y acompáñala con tortillas recién hechas para obtener la mejor experiencia. Si le preguntas a cualquier tapatío dónde comer la mejor birria, lo más probable es que El Chololo aparezca en la conversación, así que date una vuelta y comprueba por ti mismo si está a la altura de tus expectativas.

Dónde: Birriería Chololo. Kilómetro 17 de la carretera a Chapala

 

4. Jericallas

 

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El resto del mundo podrá tener el flan, pero los tapatíos tenemos las jericallas. Los rumores cuentan que este postre jalisquillo comenzó como una receta mal hecha por una monja. Si la jericalla provino de un error, la verdad es que debería haber más errores como este; el resultado fue fenomenal y resultó en uno de los postres más amados de México. Las jericallas sí tienen una textura como de flan o de natilla, pero lo que las diferencia es esa capa quemadita que tiene encima y que las vuelve irresistibles. La verdad es que hay muchos lugares dónde comerlas y entre más callejero el puesto, mejor sabe la jericalla, pero yo particularmente recomendaría las que venden adentro del mercado de Tlaquepaque.

Dónde: Mercado de Tlaquepaque. Morelos 41

 

5. Tejuino

 

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Algunos lo aman, otros lo odian, pero lo cierto es que el tejuino es un clásico de la Perla Tapatía que tienes que probar al menos una vez. Quizás la idea de beber masa de maíz fermentada te suene extraña, pero hay algo inexplicable en esa mezcla de piloncillo, chile y nieve de limón que hacen que esta bebida sea particularmente deliciosa. Los tejuinos son especialmente ricos durante esas tardes jaliscienses de verano. Aunque es difícil predecir dónde puedes toparte con un carrito ambulante, las escuelas siempre son un punto seguro, así que identifica la secundaria más cercana y encuentra a tu tejuinero favorito.

Dónde: Afuera de cualquier escuela o en tu parque más cercano

 

6. Pozole tapatío

 

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Este platillo prehispánico se diferencia del de otros estados —como Guerrero o Aguascalientes— por la mezcla de carne de cerdo, maíz blanco, lechuga y chile guajillo, el cual le da su característico color rojo. Hay muchos debates sobre dónde encontrar el perfecto plato de pozole en Guadalajara, pero el restaurante La Gorda no tiene pierde. Sus antojitos son un clásico y el pozole es la especialidad de la casa. Otra gran opción son las cenadurías de Santa Tere, las cuales nunca decepcionan por su deliciosa vibra casera.

Dónde: La Gorda. Varias sucursales

 

7. Cantaritos

 

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No son un platillo per se, pero no podíamos dejar de mencionar a los cantaritos de tequila. Aunque los caballitos son imperdibles, la belleza de estas bebidas preparadas recae en su sabor dulce y fresco. Tomarse un cantarito tequilero es como tomarse una rusa de refresco picosita. Pero cuidado, no te garantizo que puedas levantarte de tu asiento después. No hay mejor lugar para disfrutar un cantarito que en el mero Tequila. Aunque hay muchos sitios para degustar uno o dos de estos típicos tragos, lugares como El Güero o La Capilla merecen una visita al menos una vez en la vida.

Dónde: La Capilla. Hidalgo 33. Tequila