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Robyn Lee

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1. Estás listo para ordenar una margarita y para meterle un limón a tu cerveza.

Aunque el mundo cree que las margaritas son una bebida mexicana, lo más seguro es que solo encuentres este trago en los lugares muy turísticos. Y si crees que a los mexicanos nos gusta meter una rebanada de limón en la cerveza, ¡estás mal! Meter un objeto ajeno a tu cerveza no está bien visto…Aunque claro que si vacías tu cerveza en un tarro escarchado con sal y lleno de salsa inglesa, algún tipo de jugo de tamarindo, jugo de almeja, chile piquín y limón, ¡sí está muy bien!

2. No entiendes lo que significa ponerle chile a una salsa.  

La mayoría de las salsas en México tiene tal contenido de chile que hacen que las salsas gringas o internacionales parezcan catsup.

3. No tienes la menor idea de lo que es un taco.

Si estás a punto de probar un taco en México por primera vez, por favor borra de tu memoria todo lo que conoces sobre los tacos. Más allá de las cuatro letras que conforman la palabra “taco”, en realidad un taco mexicano y un taco gringo (o internacional) no tienen nada en común. Para empezar, quizá crees que un taco consiste de los siguientes ingredientes: crema, queso cheddar, lechuga y tortilla de harina (o tostada de maíz doblada y crujiente). En México es prácticamente imposible encontrar un digno changarro de tacos que permita que esos ingredientes se mezclen para crear un taco.

4. Esperas tortillas de harina.

Aunque las tortillas de harina son relativamente populares en el norte de México, y a veces se usan para la quesadilla a la hora de la cena alrededor del país, en realidad no son muy populares en la cocina mexicana. Para que no sufras cuando tengas antojo de tortillas de harina, trata de encontrar un restaurante que sirva tortillas de maíz recién hechas sobre el comal, ¡te van a fascinar!

5. Nunca en tu vida has oído hablar del mole, pozole, tortillas azules, elote, esquite, chiles en nogada, chicharrón en chile verde, tacos al pastor, alambre, gringa, atole, champurrado… y la lista continúa.

Por alguna extraña razón, estas delicias mexicanas son prácticamente imposibles de encontrar fuera de México pero aquí, son de lo más popular. Así es que cuando entres a los diferentes restaurantes o changarros de comida alrededor del país, ábrete a la posibilidad de comer algo cuya existencia era de tu total ignorancia y que nunca en tu vida habías visto o probado.

6. No entiendes el poder del tamal.

Cuando ves a las doñas caminando con su cubeta de tamal, o el triciclo con el famoso audio de “llévese sus tamales, tamales calientitos”, no estás viendo a cualquier otro vendedor ambulante. Lo que estas viendo es el trabajo de todo un día: alguien cuidó el fuego durante todo el día, le dio forma a la masa, le añadió pollo en mole o salsa verde, y finalmente lo envolvió en una hoja de elote para cocinarlo al vapor durante horas. Recuerda todo esto cuando vayas muerto de hambre, andes caminando medio mareado y te topes con esa señora de la cubeta y uno de estos tamalitos te salve la vida. Otra cosa: se dice “tamal”, no “tamale”.

7. Esperas guacamole tipo tex-mex.

Si esperas encontrar en todos lados el delicioso guacamole al que estás acostumbrado, te darás cuenta de que en muchos restaurantes ni siquiera sirven la tan celestial salsa y en muchos lugares, lo mezclan con salsa verde, prácticamente haciendo un guacamole líquido con limón y tomatillo que termina siendo eso exactamente: una salsa verde.