Todo tiene su técnica y comer tacos no es la excepción. Desde cómo tomar la tortilla con cariño hasta la forma de arropar los ingredientes de cada taco, la forma correcta de taquear es algo que los mexicanos vamos aprendiendo desde la infancia. Sin embargo, alguien que no se encuentre familiarizado con la cultura taquera caerá necesariamente en ciertos errores. A continuación te compartimos algunos de los más comunes.

 

1. Falla en el ángulo para atacar el taco 

Dice el refrán que del plato a la boca se cae la sopa. Pues lo mismo pasa con los tacos. La técnica para que el taco llegue con propiedad y estilacho a la boca requiere de cálculos geométricos y no han sido pocas las veces que he visto tacos perdiendo la dignidad —y la mayoría del relleno— gracias a manos inexpertas. Recordemos que en la mayoría de los puestos callejeros se come de pie y que la técnica comienza por sostener el plato de forma correcta, siempre a la altura del pecho. 

Muchos amigos extranjeros que visitan México ignoran una de las grandes máximas para atacar el taco: el taco no viene a nosotros, nosotros vamos al taco. La técnica es más o menos así: una vez que se tiene el taco en una mano y el plato en la otra, la cabeza se inclina ligeramente hacia delante y después la ladeamos casi noventa grados para quedar en posición perpendicular con respecto a la mano que sostiene el taco. Esta es la posición correcta para atacar el taco sin temor a que se desparrame el tesoro que abraza la tortilla. ¡Estos cálculos no los hacía ni Einstein! 

 

2. Permanece impávido a la espera de un mesero

La dinámica de los puestos de la calle no es la más amigable con el usuario y es común ver a los turistas acercarse tímidamente al puesto sin saber a quién pedirle los tacos entre tanta gente arremolinada. Esto puede hacer que los no iniciados terminen esperando más de la cuenta para ser atendidos. Sin embargo, todo puede aclararse después de un rato de observación cuidadosa. Los tacos se le piden directamente al señor que está dándole vueltas al trompo —al que comúnmente llamarás Paisa o Güero— o al que está fileteando el suadero. Aunque nunca falta el taquero piadoso que rescata a los despistados lanzando el clásico, ¿qué va a ser güero?

 

3. Le echa mucha salsa a sus tacos… y de la picosa 

Ya tiene la orden de tacos en la mano y se le iluminan los ojos ante la colorida variedad de salsas que se encuentran a la vista. Lo malo es que nadie le dice cuáles son las salsas más picosas y que un inofensivo guacamole puede estar cargado de poder. Está de más decir que esta aventura generalmente termina con una enchilada marca llorarás. 

 

Un cuate que hacía tours de comida callejera me contó que una persona de su grupo confundió la guarnición de chile habanero y cebolla con una ensalada de pimiento morrón. Antes de que alguien alcanzara a decirle agua va ya se le habían enchilado hasta las anginas.

 

4. Estado de confusión frente a la terminología taquera 

Si no vas a acompañado de un mexicano al puesto de tacos, la cosa se puede poner bastante confusa. Esto sucede sobre todo cuando el taquero te pregunta cosas como ¿van a ir con todo?, ¿de qué van a ser? o ¿con verdura?  A continuación va una pequeña interpretación de estas preguntas.

¿Con todo? 

El taquero quiere saber si quieres tu taco con salsa y guarniciones. Esto depende mucho del taco y abarca desde el simple cilantro y cebolla hasta nopales, papas, chiles y más. Todo depende del tipo de taco, pero también del puesto.

¿De qué van a ser? 

Para responder esta pregunta no hay de otra más que saber qué tipo de tacos se preparan en el puesto.

¿Con verdura? 

También conocido como “jardín”, la verdura a la que hace referencia el taquero es normalmente el cilantro y la cebolla. 

 

5. Cómo agarrar el taco sin que se desbarate

Esta es sin duda una de las pruebas máximas y quizá el error más común para quienes tratan de seducir por primera vez a ese taquito de canasta o al pastor. Muchos primerizos toman el taco por la parte de arriba, lo cual te puede sacar del apuro con los tacos de canasta, pero complica un poco el trámite con los tacos al pastor, los de carnitas y los de guisado. La recomendación para los tacos de relleno más abundante es  tomarlos por uno de sus extremos e intentar que la tortilla arrope el relleno lo más que se pueda. Tu objetivo primordial es que el relleno no se escape por la puerta trasera del taco en la primera mordida. 

 

6. Prueba de todo sin calcular las consecuencias

No faltan los aventureros que se animan a entrarle a todo sin miramientos y sin temor a la famosa venganza de Moctezuma. El desfile de tacos empieza a circular por el plato, empezando por los de tripa y los de buche para seguir con los de nana, lengua, ojo, suadero, cueritos, longaniza y hasta campechanos. El resultado es —muy predeciblemente— una fuerte indigestión mezclada con gastritis y quién sabe qué más. 

 

7. Confía cuando un mexicano le dice que casi no pica 

Los mexicanos tenemos una forma totalmente distinta para calcular el picante de la comida respecto al resto del mundo. Si un mexicano te dice que algo casi no pica, seguro que es picante; si te dice que pica poquito, significa que será muy picante; pero si te dice que pica un chingo… éntrale bajo tu propio riesgo.

 

8. Comer tacos sin limón

Muchos no saben que en México le ponemos limón hasta a las heridas. Le fe en este cítrico es tanta, que lo consideramos capaz de matar cualquier virus o bacteria por más resistente que sea. Uno de los mandamientos de cualquier taco con carne es que debe salpicarse con gotas de limón. Unos taquitos de pastor o de carnitas sin limón no tienen perdón de dios. De hecho, cuando faltan limones en un puesto callejero, muchos decidimos esperar con el taco en la mano hasta que lleguen los limones.