1. Beber litros y litros de cerveza sin ser juzgada

Guinness es muy popular por estos lares y cada que poner pie en un pub, se espera que ordenes un par de pintas. Es probable que recibas más miradas de extrañeza si no le sigues el ritmo al resto de los comensales. Si la cerveza no es lo tuyo, no te preocupes. Los irlandeses tienen una gran variedad de bebidas para satisfacer cualquier gusto. Siempre puedes probar con las sidras, los gin and tonics o cualquier otra sugerencia de los bartenders que siempre están dispuestos a ayudarte.

2. Acompañar cada bendita comida con papas

Las papas son para los irlandeses lo que las tortillas para los mexicanos. Cocidas, a la francesa, en puré, como sea. Ninguna comida irlandesa está completa si no tiene por lo menos un tipo de papa en ella.

3. Comenzar a cantar improvisadamente entre puros desconocidos

La música es sumamente importante en Irlanda. No por nada los artistas callejeros son tan populares y abundantes en las ciudades concurridas. Las jam sessions (la versión local del palomazo) en los pubs y bares locales son extremadamente comunes y cualquiera está más que invitado a unirse al improvisado grupo musical. Si tocas algún instrumento o cantas, no lo vas a pensar dos veces antes de deleitar a la audiencia con una o dos canciones.

4. Entablar conversaciones con cualquier extraño

Los irlandeses son personas extremadamente sociales, por lo que no es extraño que un completo desconocido te salude por la calle o comience a sacarte plática. No, no te están confundiendo con alguien más y tampoco te están intentando ligar —no siempre, por lo menos—, simplemente les gusta entablar conversación con cualquiera que esté dispuesto a escucharlos.

5. Recorrer todo el país en unas cuantas horas

Yo soy de Guadalajara. Me toma una hora viajar de mi casa al trabajo y ni les cuento cuánto tiempo hago en caso de que haya tráfico u obras viales. Irlanda del Norte, por el contrario, es un país pequeñito en comparación y puedes visitar la mayor parte de sus grandes ciudades en cuestión de horas. Obviamente, su percepción de las distancias es completamente diferente a la nuestra. Mi jefe actual asegura que no ve a la mayoría de su familia más que en navidad, ya que viven en otra ciudad. Cabe mencionar que dicha ciudad está a tan sólo cuarenta minutos de distancia.

6. Usar toneladas de maquillaje

Yo estoy más a favor del maquillaje ligero y el bronceado natural, pero desde que llegué a Irlanda me di cuenta que las chicas en este lado del mundo no escatiman con el corrector o las pestañas postizas. No temas, nadie te juzgará si decides subir un par de decibeles tu tono de pintalabios o aplicar unas cuantas capas extras en tu base diaria.

7. Esquivar tractores y carretas

Como si manejar del lado opuesto de la calle no fuera suficiente problema, aventurarte en carro por los caminos de Irlanda significa que también tienes que estar jugando a las carreras con los múltiples tractores que inundan las carreteras. Las vialidades en este lado del mundo no son particularmente amplias, por lo que si en algún momento te encuentras manejando detrás de un tractor en una calle de tan sólo dos sentidos, siento decirte que estarás atascado ahí por un buen rato. ¡Disfruta el paisaje!

8. No perderme ningún episodio de The X Factor, The Great British Bake-Off y Dancing With the Stars

Antes de venir a Irlanda yo me consideraba una chica Netflix, pero aquí la cosa cambia. Incluso viviendo en hostales es difícil no engancharse con la emoción colectiva de sus reality shows. Durante mi estancia aquí, no ha habido ninguna cena que no esté acompañada de alguno de estos populares programas de televisión, seguido de una acalorada discusión sobre quién lleva las de ganar, a quién van a expulsar y todas esas cosas.

9. Ocultar mi equipo favorito de fútbol

Irlanda del Norte pasó por una etapa un poco peliaguda a finales del siglo pasado donde los grupos de irlandeses protestantes e irlandeses católicos se enfrentaron en una lucha bastante violenta. Este conflicto es parte del pasado, pero aún hay unos cuantos sentimientos residuales entre ambos bandos que han desatado más de alguna pelea en el pub. Por ello, es recomendable no portar ninguna prenda de ropa o bandera que te distinga como parte de alguno de los dos grupos en conflicto, camisetas de futbol incluidas. Tu equipo favorito podría delatar a cuál de los dos grupos perteneces e iniciar algún conflicto involuntario.