Foto: Jason Eppink

 

1. “El feminismo busca la superioridad de la mujer”.

Empezaré con este punto para dejar algo muy claro desde el principio: el feminismo NO busca la superioridad de la mujer sobre el hombre. El feminismo busca la IGUALDAD de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. Lo pueden googlear si hace falta.

Si alguien está buscando la superioridad de la mujer, entonces no es parte del movimiento feminista. Pero ya hablaremos de eso más adelante.

 

2. “Ya existe la igualdad de género”.

Me llena de ternura que haya gente capaz de ver al mundo con tanta ingenuidad, pero lamento traerles malas noticias: No, aún no hay igualdad.

Claro, estamos mucho mejor que durante la mayor parte del siglo pasado. Ahora las mujeres pueden votar, obtener títulos universitarios y presentar una denuncia en caso de que sus esposos las violen (aunque sólo desde el 2005, al menos en México); sin embargo, aún hay un largo camino por recorrer en pro de la igualdad.

De acuerdo al Foro Económico Mundial (2016), tomará alrededor de 170 años para cerrar la brecha de salarios y oportunidades laborales entre hombres y mujeres. Y ni me hagan empezar a hablar sobre falta de mujeres en puestos políticos y directivos, las cifras de ablación o las estadísticas de violencia doméstica femenina de los últimos años. La igualdad está lejos de existir entre ambos sexos.

 

3. “Si busca la igualdad, ¿por qué se llama feminismo y no igualitarismo?”

Para que quede claro, yo estoy explícitamente a favor de la igualdad entre razas, religiones, orientaciones sexuales, personas con capacidades diferentes y también géneros. Eso me vuelve igualitarista; sin embargo, la disparidad entre hombres y mujeres es tan grande que merece su propio movimiento y por ello es necesario el término “feminismo”.

Feminismo e igualitarismo no son mutuamente excluyentes, es sólo que el feminismo se enfoca en la discriminación histórica que ha sufrido la mujer. La brecha entre los géneros existe hoy en día, por lo que el término es aún necesario.

 

4. “Los feministas odian a los hombres”.

No, de hecho el feminismo reconoce que la desigualdad de género es dañina tanto para hombres como para mujeres. Recientemente muchos hombres han “salido del clóset feminista” y han apoyado abiertamente al movimiento, ya que reconocen que es benéfico para ambos sexos. Si las palabras de esta escritora no les bastan para convencerlos, pueden preguntarle a Joseph Gordon-Levitt o a Daniel Radcliffe, orgullosos hombres feministas.

 

5. “No soy feminista, pero apoyo la igualdad de género”.

Noticia de último minuto: ¡eres feminista!

 

6. “Los hombres también son discriminados”.

Sí, el feminismo no lo niega. Pueden checar el discurso que Emma Watson dio para la ONU para el lanzamiento de la campaña #HeForShe. Como dije anteriormente, tanto hombres como mujeres sufren por la disparidad, pero el feminismo se avoca principalmente a las problemáticas en torno a la mujer porque, estadísticamente, son las que más discriminación sufren. El reconocer que las mujeres son más propensas a sufrir violencia y desigualdad no invalida que los hombres también pueden ser víctimas.

 

7. “Bola de lesbianas”.

Lo más preocupante de esta joya de comentario es el uso de una orientación sexual específica como medio para desacreditar un movimiento entero. Aún si todas las feministas fueran lesbianas, lo cual, claramente no es el caso, eso no significa que el movimiento tenga menos validez. Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, heterosexuales y personas de cualquier otro tipo de orientación sexual tienen el mismo derecho de manifestarse en favor de la equidad de género.

 

8. “Muy feminista, pero bien que te rasuras/maquillas/inserte otra actividad estereotípicamente femenina aquí”.

Disculpa, pero la cantidad de vello corporal no tiene nada que ver con la igualdad política, social y económica de la mujer.

 

9. “¡Feminazis!”

No me voy a cansar de escribirlo, sin importar cuántas veces me llamen feminazi en los comentarios. El feminismo no es equiparable en ningún aspecto con el genocidio histórico que causó la muerte de miles de judíos, homosexuales y otros grupos minoritarios. Si se quieren referir a un movimiento radical que apoya a la misandria y que, en definitiva, no es feminista, llámenlo por su nombre: hembrismo.

El hembrismo es la posición contraria al machismo, el cual sí considera a los hombres como inferiores a la mujer. Hembrismo y feminismo no son sinónimos, el primero es una degeneración del segundo. El feminismo no busca, de ninguna manera, desprestigiar al género masculino.