1. Todo festejo se lleva a la Minerva

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No hay nada más tapatío que esto. Cada que hay un motivo de celebración, a la población local le encanta ir a echar relajo a la glorieta más importante de la ciudad. Usualmente esto ocurre cuando ganan las Chivas, pero no es exclusivo de resultados del fútbol. También hubo fiesta cuando Guillermo del Toro ganó el Óscar, por ejemplo. Con los tapatíos, los pretextos para celebrar sobran y la Minerva lo sabe.

 

2. Irse a Tapalpa para dar el grito

Esta costumbre no oficial se da cada 16 de septiembre. Aunque también celebramos el grito de independencia en la glorieta Chapalita o en el centro, Tapalpa se ha vuelto el destino favorito desde hace ya un tiempo. No les quiero contar el estado en el que terminan las calles del Pueblo Mágico después de la fiesta, pero al menos uno regresa a Guadalajara con unas cuantas historias memorables.

 

3. La misa

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Aunque es verdad que el número de creyentes en el área ya no es el mismo que antes, Jalisco sigue siendo un estado muy católico, así que no sorprende ver a cientos de fieles asistiendo a las iglesias puntualmente cada domingo. Eso sí, después de la visita no pueden faltar las burundangas afuera de la iglesia. Pueden ser raspados, papas, elotes… tú eliges. Todo esto puede o no terminar en una reunión familiar improvisada que puede durar varias horas.

 

4. Comer empanadas dulces o saladas en Semana Santa

Siguiendo con la línea católica. A los tapatíos nos gusta creer en dios, pero también nos gusta comer, así que esta tradición ofrece lo mejor de dos mundos. Para esas épocas de cuaresma donde la carne es del diablo, no pueden faltar nuestras famosas empanadas. De atún, de rajas o de champiñones si quieres algo saladito o de crema o fresa para el postre.

 

5. Tomarse las fotos de los XV años en los Colomos

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O en el Panteón de Belén o en el parque Agua Azul… El punto es que la presentación a sociedad no pase desapercibida y quede eternamente capturada en un marco colgado en la sala de tu casa.

 

6. Visitar la colonia Americana los fines de semana

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No se puede negar que cada vez que se busca armar un plan para el viernes o el sábado, una de las primeras opciones siempre suele ser Chapultepec. Desde hace ya varios años esta zona de la ciudad se ha vuelto un punto de encuentro social con sus cientos de bares, restaurantes y eventos, por lo que no es raro que ya se haya vuelto parte de las costumbres tapatías.

 

7. Ir a Vallarta para vacaciones de Semana Santa

Hay muchas opciones para vacacionar en primavera, pero Vallarta es definitivamente una de las favoritas para los tapatíos. Muchos dicen que esta playa se convierte en un mini Guadalajara durante los días santos y no están muy alejados de la verdad. Es casi imposible visitar este sitio sin toparte con al menos uno o dos conocidos de la zona metropolitana. Sin embargo, aunque Puerto Vallarta se vuelva muy concurrida, cara y llena de las mismas personas que vemos en la ciudad durante dos semanas, seguimos insistiendo en ir año con año.

 

8. Y no puede faltar Chapala para los fines de semana o los puentes

Cuando no hay suficiente tiempo —o capital— para ir a Vallarta, Chapala no decepciona. Está a sólo una hora de la ciudad y es una opción tan cómoda que muchos tapatíos tienen casas de campo por esos lares.

 

9. Llevar mariachi al final de graduaciones, bodas y fiestas

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Ya sé que en otros estado de la república también se suele celebrar con mariachi, pero como este tipo de música nació en Jalisco, creo que es justo que lo consideremos como una tradición tapatía. Mientras otros sitios optan por terminar la noche con banda o tambora, en nuestro estado nos gusta cerrar la fiesta con una hora de mariachi acompañado de abrazos, tequila y, alguna que otra vez, ¡hasta un par de lágrimas!