1. Raspados del parque Morelos

Qué Chivas contra Atlas ni qué nada. Para clásicos tapatíos, los raspados del parque Morelos. Todo jalisquillo que se respete ha probado al menos alguna vez estas deliciosas gusgueras. ¿Qué los vuelve diferentes a todos los otros raspados de la ciudad? Es difícil decirlo. Quizás es una mezcla entre su larga historia, la publicidad de boca en boca y la enorme cantidad de azúcar de cada porción. Sea cual sea la razón, si alguna vez estás por el parque Morelos, no puedes perderte la oportunidad de probar estas delicias y formar parte de esta tradición tapatía.

 

2. Churros de la Basílica de Zapopan

Hay mucho de dónde escoger afuera de la Basílica de Zapopan. Los puestos inundan la explanada y las calles laterales con un sinnúmero de opciones: hot cakes, papitas, salchipulpos… Básicamente el infierno de cualquier dieta. Sin embargo, hay un puestito en particular que se lleva de calle al resto y ese es el de los churros. Aunque a simple vista lucen como cualquier otra fritanga común y corriente, en estos churros se siente el amor desde la primera mordida. Están recién hechecitos y cubiertos con la perfecta mezcla de azúcar y canela. Además, si le caes bien a los que atienden, hasta pilón te puede tocar. A veces hay más de un puesto en los alrededores, pero no te confundas, los buenos son los que están justo saliendo de la iglesia a mano izquierda. Sólo sigue ese olor celestial y engordador y te garantizo que no habrá pierde.

 

3. Los esquites del templo de San Enrique Emperador

En mis años universitarios, mis amigas y yo solíamos salir de clase y, en lugar de terminar el día con una chela como cualquier estudiante que se respete, nos lanzábamos por un elote con crema. Sí, éramos raras, lo admito, pero la verdad es que esos esquites en particular valían la pena. Todos saben que los mejores esquites del mundo están afuera de las iglesias, pero los de San Enrique Emperador superan a todos los demás. ¿No me crees? Nomás date una vuelta un domingo por la tarde y luego me dejas un comentario a ver qué te parecieron.

 

4. Las tostadas de cueritos fuera de la iglesia de Analco

Creo que una de las principales razones de la devoción católica de mi papá eran estas tostadas. Por años pensé que sólo era un feligrés muy activo cada que nos arrastraba a mi mamá y a mí a esta iglesia cada domingo. Pero después de un tiempo me di cuenta que su afición se debía a lo que le esperaba saliendo de la misa. Seas o no creyente, estas tostadas son perfectas para satisfacer cualquier antojo. Sólo échales algo de salsa, lechuga y disfruta de una experiencia casi religiosa.

 

5. Lonches de pierna de San Nicolás de Bari

Dicen que las filas largas son garantía y la de los lonches de San Nico no es la excepción. No es difícil ubicarlos, son el puesto con más gente de toda la explanada. Y tampoco es difícil averiguar el por qué del gentío. Aunque te tardes un rato, valdrá la pena hincarle el diente a la perfecta combinación de pan, aguacate y res. Creeme.

 

6. Quesadillas fritas del tianguis del sol

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Todos los tapatíos sabemos que los domingos son mejores cuando se desayunan fritangas. Por eso, no hay mejor manera de empezar el día que con unas suculentas y calóricas quesadillas fritas. La verdad es que no hay un puesto en particular para degustar estas delicias, el tianguis tiene muchas opciones de dónde escoger. La clave está en pasearse entre los puestos y sentarse en donde haya lugar o en el que tenga a la señora más gritona del mercado. Te prometo que nunca falla.

 

7. Monchería Atómica

Este pequeño food truck ampara a borrachos y hambrientos noctámbulos por igual. Ubicadas estratégicamente frente al Black Sheep Pub, las crepas atómicas son la opción perfecta para disminuir los niveles de alcohol después de una noche de fiesta o simplemente satisfacer un antojo nocturno. Su menú es muy variado, tienen crepas dulces y saladas, pero también malteadas, licuados ¡y hasta helado! Además, tienen este concepto retro que le da una buena vibra al lugar. Si tienes suerte, hasta te puede tocar una proyección de Don Gato y su pandilla o de alguna otra caricatura viejita.

 

8. Taco.Mando

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Decidir cuáles son los mejores tacos de Guadalajara es un tema muy polémico, por lo que ni siquiera voy a intentarlo. Sin embargo, consideré que Taco.Mando se merecía un lugar en lista porque no venden los clásicos tacos de asada y pastor, sino que tienen opciones que no te encuentras en cualquier puesto. Aquí puedes encontrar desde tortillas con arrachera y vacío, hasta tuétanos acompañados de nopalitos y chiles asados. Están estratégicamente ubicados cerca de la glorieta de los caballos y te ayudan a combatir el hambre hasta la medianoche.

 

9. Todas las burundangas de la glorieta Chapalita

Es imposible escoger un solo puesto de la glorieta Chapalita. Guasanas, nieves, buñuelos, elotes asados… Tú sólo piensa en tu gusto más culposo y seguro lo encontrarás en este lugar. Después de complacer a tu paladar siempre puedes ir a darte una vuelta al pabellón de los artistas para bajar la cena.