1. Comer birria sin limón

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Bueno, la verdad es que los tapatíos a todo le ponemos limón, a los tacos, a la carne en su jugo, a las tostadas… ¡Hay gente que hasta a los frijoles! Sin embargo, la birria no sabe a birria a menos que tenga ese sabor acidito. Y si lleva cebolla picada, ¡mejor!

2. Preparar pozole verde


Antes de que me linchen, yo sé perfectamente que el pozole verde es delicioso. Sin embargo, para que un pozole sea tapatío, lo que se dice tapatío ¡tiene que ser rojo! Tal vez podamos aceptar el blanco, pero olvídense de agregarle pollo o elote amarillo o cualquiera de esas variantes. Un pozole jalisquillo que se respete va preparado con carne de puerco y maíz blanco. Agregue unos rabanitos y un buen de lechuga encima y prepárese para un orgasmo culinario.

3. Comerte una torta ahogada con un pan que no sea birote


El birote es sagrado para los tapatíos. Ninguna otra región del país produce un pan con el mismo sabor salado y doradito como el de Jalisco. Y, aunque sí comemos lonches y otro tipo de tortas con teleras y bolillos, cuando se habla de la torta ahogada, no hay otra opción: birote o birote. ¡Hay de aquel que ose profanar esta venerable tradición!

4. Y hablando de tortas ahogada… Comerte una torta ahogada sin ahogar

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Sí, ya sé que más que torta, parece sopa. Ya sé que todo el pan remojado se desbarata antes de que te lo puedas llegar a la boca. Pero el punto de cualquier torta ahogada… ¡Pues es que nade en salsa! ¿Qué puedo decir? A los tapatíos nos gusta todo aguado y si ya te vas a sumergir en la gastronomía de Jalisco, además de las tortas, también puedes bañar los tacos, las tostadas y hasta las papitas en salsa. Entre más ensopados, mejor.

5. Tomarte un tejuino sin nieve

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Ok, voy a ser muy honesta aquí y aceptar que el tejuino sin nieve también sabe muy bien, pero… simplemente hay algo incorrecto acerca de tomártelo solo. ¿Quién en su sano juicio desperdiciaría la oportunidad de agregarle helado a algo? ¡Y más si es de limón! Ya les dije que aquí en Tapatiolandia nos encanta este cítrico en cuestión y aunque el tejuino lleva limón natural exprimido, ¿por qué habríamos de limitarnos? No hay mejor cura contra el calor tapatío que este brebaje, así que la próxima vez que te encuentres con un carrito tejuinero en épocas de calor, ¡pídelo con una bola extra de helado!

6. Las jericallas sin dorar

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No… Simplemente no. Si nos quitan el placer de esa deliciosa capa doradita por encima de la jericalla, nos quedamos simplemente con un pudín o un flan duro.

7. Ir a Chapala… ¡Y no traer dulces o charales!


Sí, las puestas de sol sobre la laguna y los románticos paseos por el malecón están muy bien, pero todo el mundo sabe que uno de los verdaderos encantos de Chapala es su comida. Ninguna escapada de fin de semana está completa sin sus caramelos chiclosos o picositos o sin un plato de charales… con mucho limón, ¡por supuesto!

8. Comprar quesos en el supermercado

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Entiendo que a veces es muy práctico, pero los tapatíos fuimos bendecidos con un montón de pueblos que producen unos productos lácteos deliciosos. ¿Cómo optar por el supermercado cuando tenemos panela en chiquihuite traída de Ocotlán o una adobera fresca directamente de los altos?

9. Ponerle yogurt en lugar de crema a los biónicos

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Ya sé que todos queremos ser muy saludables, pero un biónico no es biónico a menos que tenga crema dulce. Si lo que quieres es variedad, tienes múltiples frutas y toppings entre los que puedes escoger. Permítete unas cuantas calorías de más y disfruta este postre tapatío como debe ser.