Crédito: Dann Castillo

9 Retos de todo mexicano primerizo en California

México California
by Dann Castillo 23 Aug 2016

Crédito: Dann Castillo

 

1. Entender cómo funcionan las porciones de comida.

¿Han sufrido la decepción de ordenar un platillo del menú y cuando por fin lo llevan a la mesa descubren que en realidad les han traído la mitad de lo que aparecía en la fotografía? Bueno, pues eso no pasa en California.

Las porciones de comida son tan gigantescas que un platillo puede tener el contenido calórico necesario para subsistir el resto del día. ¡A veces esto se logra con la pura bebida! Hot cakes, pan tostado, tocino, huevos al gusto y papas fritas ocupan sólo un plato del menú. ¡Y hay personas que aún tienen el descaro de pedir postre! Diez meses de dieta se han ido a la basura en tan sólo quince días… y no me arrepiento de nada.

 

2. Descifrar su sistema vial.

¿La vuelta a la derecha no siempre es continua? ¿Hay un carril preferencial para vehículos con dos personas o más? ¿Cuando pongo la direccional de verdad me ceden el paso? Yo, tapatía y nativa de un ecosistema vial donde reina la supervivencia del más fuerte, vivo sorprendida al toparme con un sistema como el californiano.

Los freeways gringos son unas vialidades completamente distintas a cualquier periférico mexicano. Las velocidades a las que manejan son exorbitantes y las señales son tan exacta que rara vez necesitas de la ayuda de Google Maps. Lo cual, obviamente, me puso recelosa. ¿Qué calle mexicana que se respete te lleva exactamente hacia donde quieres llegar?

 

3. Enfrentarse a la increíble amabilidad de la gente.

Ok, tal vez no sea un reto, pero no deja de llamar la atención lo felices que son los californianos. No digo que en México seamos particularmente malhumorados, pero usualmente cada quién se dedica a sus asuntos y se limita a interactuar con otros cuando lo necesita. No es el caso en este lado de la frontera.

En pocos otros lugares del mundo he conocido gente tan amigable como en California. Las personas tienen una facilidad increíble para halagar tu elección de guardarropa mientras caminas por la calle, para sacarte plática cuando estás formado en la fila del banco o para leerte el futuro mientras esperas tu café en Denny’s (bueno, tal vez esta última sólo me ocurrió a mí). De cualquier forma, si son viajeros tímidos, California es el lugar ideal para conocer locales y hacer nuevos amigos.

 

4. ¡El spanglish!

¿No hablas inglés? ¡No problemo! California tiene una población hispanohablante tan amplia que si tu interlocutor no es latino, seguro ha estado en contacto cercano con alguno y puede entender moderadamente el español. El problema reside en que la mezcla cultural es tan fuerte que a veces el spanglish parece un idioma completamente nuevo. Dos semanas aquí y aún no estoy cien por ciento segura de que haya entendido correctamente el significado de “fui a parkear la traila para ver a mi jaina”.

 

5. Comprender la obsesión con las reglas.

Si hay un letrero que dice “No tirar basura”, ¡le gente no tira basura! Si dice “No estacionarse”, ¡no se estacionan! Está bien, tal vez las multas de más de mil dólares que se imponen a quien haga lo contrario sean el principal incentivo. Pero uno no puede más que admirar su cumplimiento de las reglas (y la incapacidad de sobornar a sus oficiales de policía). Puede que sólo haya una ligera excepción a este punto, pero hablaremos de ella en el siguiente punto.

 

6. La María Juana.

Estrictamente hablando, es ilegal consumir marihuana en cualquiera de los estados de nuestro vecino país del norte. En la práctica… Digamos que las costas californianas incitan a tomar esta regulación con menor seriedad.

Como les dije en el punto pasado, los nativos de California suelen ser muy respetuosos con sus reglas gubernamentales. Sin embargo, cuando se refiere al uso recreativo de la cannabis, las autoridades suelen hacerse de la vista gorda. Aunque, con tantos festivales de música en el estado, sería difícil hacer lo contrario.

 

7. ¿Whatsapp?

No qué clase de fijación tiene la gente de este estado con el Snapchat, pero cada que menciono al Whatsapp como medio de contacto, me preguntan que de qué demonios hablo.

 

8. Diferenciar si sigues en California o si has regresado mágicamente a México.

California está justo a lado de México y tiene una densidad poblacional de mexicanos muy significativa. Es de esperar que hay cierta replicación cultural del otro lado de la frontera; sin embargo hay sitios que lo llevan muy lejos. Algunos supermercados, bares o salones de fiestas californianos logran hacerme creer que he vuelto a mi país natal. No sólo puedes encontrar casi cualquier producto hecho en México, sino que la decoración, la música y la gente vuelven a California un pequeño oasis mexicano.

 

9. El precio del dólar.

Está bien, este punto aplica para todo Estados Unidos. No obstante, cada que convierto los dólares a pesos, me entran unas repentinas ganas o de llorar o de quedarme a trabajar ilegalmente en este país y ganar en billetes verdes. 

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