La idea de una alianza entre teotihuacanos y mayas suena difícil de creer, por la lejanía de ambos sitios. Sin embargo, los fragmentos de unos murales hallados en el Patio de las Columnas, en Teotihuacán, demuestra que sí existió un vínculo entre ambas culturas. Ahora tendrá que investigarse qué profundidad y qué implicancias tuvo.

La historia de México tiene tantos capítulos ocultos que sería difícil poder precisarlos, y no se diga la historia del México prehispánico, que se ha escrito en base a pistas que la invasión europea no pudo borrar. Seguramente recordarás el atroz crimen de Fray Diego de Landa, religioso español que se dio a la tarea de quemar todos los códices mayas que se encontró a su paso, con tal de acelerar la tarea evangelizadora de los pueblos nativos. Así como él hay muchos españoles que se encargaron de borrar la historia. Sin embargo, no pudieron completar su tarea debido a la lejanía de ciertos sitios o porque confiaron de haber logrado su cometido.

Si bien los murales no han sido reconstruidos, se encontraron más de 500 fragmentos que se destacan por poseer un claro estilo maya.

Los arqueólogos han podido identificar una gama de colores que va del blanco, rojo, ocre al verde, y también hay en glifos mayas, lo que significa que los artistas conocían perfectamente los símbolos iconográficos de aquella cultura.

“Por la ubicación de estos hallazgos, en la zona central de la antigua ciudad de Teotihuacan, creemos que eran parte de un edificio donde el Estado coordinaba interacciones con las élites mayas, o donde los mayas intervenían en asuntos rituales o administrativos.”
Fuente: William Fash, Universidad de Arizona (EUA)

Pero la alianza iría más allá de los fines rituales o la mera administración:

“Los restos de pintura mural de la Plaza de las Columnas nos permiten afirmar la presencia de las élites mayas en Teotihuacan, y que esta no solo fue periódica y con fines rituales, sino permanente…”.
Fuente: Saburo Sugiyama, Universidad de la Prefectura de Aichi (Japón)

Todo parece indicar que, a pesar de los 1300 kilómetros de distancia entre ambas culturas, ellos se dieron a la tarea de unir esfuerzos para hacer florecer la civilización.

Otros de los aspectos que dieron origen a estas afirmaciones son el hallazgo de materiales de desecho producto de una ceremonia colectiva, que comprende huesos de animales de la comida, semillas de alimentos que fueron consumidos, piezas de obsidiana y concha y, lo más importante, fragmentos de cerámica de vasijas casi completas entre las que se encontró la tapa de un vaso con una escena que nos muestra personajes mayas portando tocados de cola de lobo que pertenecen a la élite Teotihuacana. Esto demuestra un estrecho vínculo entre ambas culturas y en todos los niveles.

¿Verdad que la historia no termina de sorprendernos?

El Proyecto de la Plaza de las Columnas se enfoca en despejar los misterios sobre Teotihuacan, su construcción, su estructura social y su composición como imperio, pues ahora queda claro que era un centro urbano muy poderoso y, tal como lo indica el Doctor Saburo Sugiyama:

“…alrededor de 200 d.C., esta ciudad tenía un gobierno tan poderoso que podía controlar simultáneamente la construcción de tres pirámides: del Sol, de la Luna y de la Serpiente Emplumada…”.

Bueno, no queda más que esperar el resultado de la investigación que seguramente llevará unos años más, pero que por ahora nos pone a imaginar un poderoso imperio de dos cabezas que se extendía desde Teotihuacan, en el actual Estado de México, hasta el sureste mexicano, territorio de los mayas.

Con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).