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Fray Diego de Landa: ¿héroe o villano?

España México
by Xiu 24 Jul 2018

¿Cuál sería la forma más rápida de convertir a un pueblo de guerreros en uno sumiso?

Para los religiosos españoles, la estrategia era sencilla: eliminar los espacios sagrados nativos, borrar todo rastro de su pasado, sustituir su lengua madre, darles una nueva religión y destruir sus ciudades.

Con lo anterior, la invasión estaba garantizada para los beneficios que la corona española pudiera buscar, como tributos, mano de obra, ejércitos y un imperio más grande con infinitos recursos naturales para producir riquezas.

¿Funcionó la estrategia de los españoles?

Solo basta que observes las estadísticas en México para darte una idea. Por ejemplo, el 80 por ciento de los mexicanos son practicantes de la religión católica -según el INEGI-, los pueblos nativos viven en condiciones económicas inferiores al resto del país y las lenguas indígenas han ido desapareciendo, pues de las 500 existentes a la llegada de los españoles, ya solo existen 64, y el 60 por ciento de ellas se encuentran en peligro de extinción.

Uno de los artífices de esta estrategia fue Fray Diego de Landa.

Nacido en 1524 en España, llegó a Yucatán en 1549 con la misión de convertir a los mayas a la religión católica. Comenzó su labor en la misión de San Antonio, Izamal, lugar donde aún se le recuerda como benefactor.

A pesar de que la labor de Diego de Landa parece inocente, al querer llevar a toda la península de Yucatán su religión, no es algo tan simple y para muestra el pensamiento de Fray Jerónimo de Mendieta en su obra “Historia Eclesiástica Indiana”:

“Los indios tienen mucha capacidad, pero los instruidos se vuelven menos dóciles y resignados que los ignorantes, entonces solo cristianícenlos, más no los eduquen”.

Lo anterior pone de manifiesto cuáles eran las verdaderas intenciones de los invasores europeos, que no consistían únicamente en llevar la palabra de su dios.

Durante los primeros años después de su llegada, Diego de Landa encaminó todos sus esfuerzos a entender todo lo que pudiera sobre la cultura maya. Esto fue visto con buenos ojos por los nativos, que incluso le mostraron sus textos sagrados, pues aparentemente aquel era un hombre civilizado dispuesto a aprender y no a destruir. Sin embargo, sus intenciones salieron a flote poco después.

Diego tenía como único objetivo cristianizar a los mayas y ellos no tenían intención de abrazar aquella religión, así que, como no tomaron en serio las propuestas del fraile, este optó por una ruta más agresiva…

En el año 1562, ordenó la quema de un mínimo de 40 códices mayas y ordenó encarcelar a algunos nobles para ser torturados e interrogados, para sentar un ejemplo de lo que iba a suceder si no se adoraba al dios de los españoles.

“Encontramos un gran número de libros y, como no contenían nada en lo que no pudieran verse supersticiones y mentiras del demonio, los quemamos todos, lo que lamentaron hasta un grado asombroso y les causó una gran congoja”. (Fray Diego de Landa)

Vaya que Landa había asestado un duro golpe contra un patrimonio cultural incalculable, y por ello la corona española, así como el obispo Francisco de Toral, se pronunciaron en contra de sus salvajes métodos de conversión.

“En lugar de darles a conocer a Dios les han hecho desesperar”. (Francisco de Toral)

Por lo anterior, Landa tuvo que regresar a España a defenderse de las acusaciones ante Felipe II en 1563. Pero después de visitar en Barcelona al General de los franciscanos, fue absuelto bajo el argumento de que la iglesia daba potestad de inquisidores a los provincianos en América si la situación lo ameritaba.

Fue así que, para 1573, Landa pudo regresar a Yucatán, pero con una visión diferente y con la misión de recabar toda la información posible sobre la vida de los mayas para enmendar su error, publicando su obra “Relación de las Cosas de Yucatán”, ya como obispo de Yucatán.

La obra de Landa es considerada como un resumen general muy completo sobre la cultura maya, pues en ella retrata el estilo de vida de aquella región, su organización social, su idioma, escritura y hasta el maltrato recibido por parte de los españoles para lograr las conversiones. Incluso, llega a justificarse por los métodos utilizados para ello.

Como puedes apreciar, la historia es más que héroes y villanos, y todo depende del cristal con que se mire. En este caso, ¿tú qué piensas de Fray Diego de Landa?

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