Hoy te quiero contar sobre una celebración muy especial que llevan a cabo quienes pertenecen a la cultura purépecha, que hace siglos fueron los rivales más poderosos de los mexica. Se trata de la ceremonia de Kurhikuaeri K’uinchekua de renovación del fuego nuevo y año nuevo purépecha, que tiene lugar cada primero de febrero.

 

 

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Foto: @rebelmexica
 

La fiesta comienza el 30 de enero con una peregrinación en honor a Curicaveri, señor del fuego, que es una de las deidades más antiguas en su cultura.

 

 

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Durante la noche se visitan once comunidades en la que se recibe a los caminantes con alimentos y mucha alegría. Durante este trayecto, las copaleras —mujeres que guían la caminata—, perfuman el aire del camino por el que Curicaveri va pasando hasta llegar a Cuanajo, que será la sede de la ceremonia este 2019.

 

 

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Una vez llegados al lugar del encuentro, toda la gente se reúne antes de que se ponga el sol para tener el mejor lugar en la ceremonia y poder ver el encendido del fuego nuevo, pues representa la purificación del tiempo antes del comienzo del nuevo ciclo.

 

 

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Una vez encendido el fuego, la llama se comparte a todas las personas reunidas en un acto simbólico de hermandad, siempre al ritmo de los cantos sagrados purépecha llamados pirekuas que, por cierto, son considerados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

 

 

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El Kurhikuaeri K’uinchekua comenzó a celebrarse en el año de 1983, después de casi 500 años de permanecer en el olvido, gracias a un grupo de estudiantes del Programa de Formación Profesional Etnolingüística en el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL), quienes decidieron iniciar un movimiento de recuperación cultural.

 

 

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Así fue como las Yácatas de Tzintzuntzan se convirtieron en el escenario en el que 50 personas celebraron nuevamente esta tradición purépecha. No tenían un plan a largo plazo, pero supieron conquistar el corazón de los presentes y han transformado esta iniciativa en un gran evento que actualmente atrae a cientos de personas para recibir al abuelo fuego en sus manos.

Esta ceremonia pretende dar continuidad a la cosmovisión purépecha que se tenía antes de la llegada de los europeos, manteniendo viva la concepción del tiempo y el espacio, recordando entre cantos la importancia de estos conceptos que tienen una complejidad matemática, más allá de una visión supersticiosa.

Te cuento, por ejemplo, que los p’urhé (como ellos se llaman a sí mismos), cuentan con cuatro calendarios: el solar, el agrícola lunar, el astronómico y el ritual.

En esta fiesta no está permitida la ingesta de bebidas alcohólicas, la alteración del orden público y mucho menos la intromisión de ideologías políticas o religiones ajenas; es más, no se permite la presencia de personajes políticos o eclesiásticos. Todo esto con la intención de impedir la perversión de sus tradiciones. Aquí puedes obtener más información sobre este evento.