1. Alfarcito (Jujuy)

San Francisco de Alfarcito está ubicado en la puna jujeña. Un pueblo muy identificado con sus tradiciones y raíces prehispánicas, que guarda su magia en los paisajes áridos de los cerros de Lerma y el colorido de las vestimentas típicas de la Puna.

Un pueblito con apenas 150 habitantes estables al que debes descubrir despacito a través de su gastronomía, su tradición coplera y sus artesanías.

 

2. Trevelin (Chubut)

Llegás a Trevelin y te transportás a Gales, Inglaterra. Un adorable pueblo fundado en 1885 por cincuenta familias galesas que llegaron con la idea de mantener vivas las tradiciones, el idioma y la religión de su tierra natal.

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Trevelin está en un valle de la cordillera chubutense, de calles pobladas de rosedales y típicas casas galesas. Es uno de los valles más pintorescos y fértiles de la zona, donde se puede hacer ecoturismo y turismo de aventura.

 

3. Nazareno (Salta)

En medio de la inmensidad de los cerros que limitan Argentina con Bolivia está Nazareno. Un pueblo de 1700 habitantes estables donde no hay restaurantes, ni comedores, ni bares para sentarse a mirar pasar la vida: sólo algunos pequeños comercios y la invitación a perderse en sus calles angostas y sus pasadizos. Nazareno es la armonía de colores tierra combinados con el verde de las terrazas de cultivo; el viento fresco y el aire limpio; y el contacto directo con la esencia del pueblo coya en su estado más puro.

 

4. Uspallata (Mendoza)

Este pueblo de Mendoza está ubicado en un hermoso valle longitudinal entre la precordillera y la cordillera de los Andes. Es el poblado más cercano a la base del Aconcagua, por lo que estar en Uspallata es recorrer amplias calles con frescas alamedas, en medio de las cumbres andinas más altas. Estar en Uspallata es estar, literalmente, al pie de la inmensidad.

 

5. El Bolsón (Río Negro)

El Bolsón es un profundo valle de origen glaciar emplazado entre las altas cumbres de la Cordillera de los Andes, al sudoeste de la provincia de Río Negro… de ahí su nombre: El Bolsón. En cada estación del año, este pueblo transmite la paz, la calidez y la tranquilidad que vibran sus habitantes.

Crédito: Lau B

Su microclima templado hace de El Bolsón un valle encantado por la magia de los bosques, ríos y montañas que lo rodean. Y también por los duendes que -esta foto lo confirma- allí se esconden…

Crédito: Lau B

 

6. Barreal (San Juan)

Barreal es un pueblito turístico al pie del cordón precordillerano de Ansilta, en San Juan. Con calles de tierra, eucaliptus, sauces y álamos, es una refrescante acequia de agua de deshielo y aire puro y fresco.

Sus increíbles paisajes mezclan la vegetación del pueblo con la aridez natural de la zona. Desde Barreal se accede a Pampa del Leoncito, un lugar único en el mundo donde practicar carrovelismo. También allí hay dos observatorios astronómicos, los más importantes del hemisferio sur. Este lugar es “destino starlight”, calificación que sólo tienen cinco sitios en el mundo, por la diafanidad del cielo.

 

7. Susques (Jujuy)

Encantador pueblito colonial al que se llega tras subir la cuesta de Lipan, en el Altiplano, a 4400 metros sobre el nivel del mar. Susques fue un importante pueblo minero de la puna de Atacama, con una historia de idas y vueltas sorprendente: durante los últimos dos siglos perteneció a tres países: primero a Bolivia, luego a Chile y, finalmente, a la Argentina.

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8. El Chaltén (Santa Cruz)

El Chaltén es el pueblo más joven de la Argentina. Está en la provincia de Santa Cruz, al pie del cerro Fitz Roy y en pleno Parque Nacional Los Glaciares. El equilibrio y la armonía con el medio es el principal tesoro de este pueblo. Un entorno de glaciares, nieve, ríos turquesa, un lago color violeta y montañas de vibrantes colores.

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9. Sanagasta (La Rioja)

Villa Sanagasta es un hermoso valle de La Rioja, a 30 kilómetros de la capital provincial, entre las sierras del cordón de Velasco y el río Huaco.

Sus paisajes teñidos de rojos y verdes son un atractivo incomparable, pero lo que hace único a este pueblo es su geología y paleontología. Investigadores descubrieron allí centenares de nidos de dinosaurios y hoy es un área protegida que se puede recorrer, conocer y descubrir.

Crédito: anita_arcoiris

 

10. Villa Pehuenia (Neuquén)

Villa Pehuenia, en la provincia de Neuquén, está en la costa norte del lago Aluminé, rodeada por la cordillera de los Andes. Lo que hace única a esta villa son montañas con sus cumbres siempre nevadas, el lago de color azul cielo, y los bosques de araucarias (o pehuenes) de verde intenso.

 

11. Cachi (Salta)

En el sector norte de los Valles Calchaquíes está Cachi, un pueblo con casas de estilo colonial español, pintadas de blanco, ventanas antiguas y rejas de hierro forjado. Los lugareños caminan tranquilos, pocos autos circulan, y por las noches las luces tenues y cálidas le dan a Cachi un aire de otros tiempos.

No hay publicidad en las calles, y los comercios sólo pueden anunciarse con carteles que mantengan el espíritu del lugar. A orillas del río Calchaquí y entre imponentes montañas con sus cumbres nevadas todo el año, este pueblo irradia hechizo.

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12. Huinganco (Neuquén)

Entre cerros, valles fértiles y arroyos serpenteantes está Huinganco, pueblo conocido como “el jardín de Neuquén”. Cuando a mediados del siglo XX cayó la actividad minera, los habitantes de Huinganco se dedicaron a la explotación forestal. Hoy está allí el vivero más importante de la Patagonia y su paisaje es una paleta de colores que varía sus matices según la estación de año. Bosques de pinos, cerezos y guindas te transportan a un lugar de ensueños.

 

13. Iruya (Salta)

Iruya parece estar colgada en la montaña. Sus calles son angostas y empedradas, y recorrerlas es estar todo el tiempo subiendo y bajando la montaña pues, en Iruya, la horizontalidad no existe. Este pueblo de la provincia de Salta es un lugar mágico perdido en el medio de los imponentes paisajes de vistas panorámicas, sobre los faldeos de la sierra de Santa Victoria y dentro de la reserva de biosfera de las Yungas.

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14. Santa Rosa de Tastil (Salta)

Aquí no hay electricidad, ni señal de celulares, ni despacho de combustible, ni mucho menos bancos. Santa Rosa de Tastil es un antiguo poblado preincaico de 12 hectáreas ubicado en la cima de una montaña que aún conserva su arquitectura urbanística, de los siglos XIV y XV. Está en la zona de la quebrada del Toro, en la provincia de Salta.

 

15. Purmamarca (Jujuy)

Ubicada en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, Purmamarca es un pueblo de casas bajas construidas en adobe (una mezcla de paja y barro, típico de la zona). Sus calles de tierra, el cielo siempre azul intenso, la belleza de los cardones y el río quedan enmarcados por el rojo de los cerros que rodean Purmamarca.

Crédito: loco085

El pueblo está al pie del mágico Cerro de los siete colores.

Crédito: loco085

 

16. Villa La Angostura (Neuquén)

En la región más austral de Neuquén, en la costa norte del lago Nahuel Huapi, está Villa la Angostura. Una cálida villa de montaña que se encuentra al final del camino de los siete lagos. Este pueblo típico de casas de montaña está rodeado de lagos y ríos con hermosas playas, que se combinan con la exuberante vegetación de sus bosques.

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Desde la Angostura se puede visitar una de las reservas naturales de arrayanes más importantes del mundo, el bosque de arrayanes de la península de Quetrihué.

Crédito: serge8994

 

17. La Cumbrecita (Córdoba)

La Cumbrecita es un pueblo de los Alpes escondido en medio de las sierras cordobesas. Fundado por inmigrantes germanos a mediados del siglo XX, sus construcciones típicamente alpinas están rodeadas por bosques de robles, cipreses, pinos, abetos, abedules, acacias y pampas de altura.

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Caminar por su calle principal, llegar hasta la Olla y darse un chapuzón, o visitar el cementerio, es una experiencia mágica. A La Cumbrecita se puede llegar en auto pero no se puede entrar con él: es el único pueblo peatonal de Argentina. 

Crédito: jpdiez

 

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