¿Cuándo viajaste en avión por última vez, antes de pensar en la nueva normalidad? Yo en diciembre de 2019, volviendo de una escapada a Londres que me hizo muy feliz por distintos motivos. El trayecto en sí, en cambio, el vuelo, fue algo peor. En una línea low-cost, apretujada e incómoda, y con un aterrizaje casi forzoso por tormenta. El siguiente vuelo que iba a aterrizar en el aeropuerto, de hecho, decidió dar la vuelta.

No importa lo incómodo que fuese, ahora echo de menos volar, la facilidad con la que nos poníamos en poco tiempo en un lugar lejano. Y echo de menos la seguridad, la certeza de saber cómo iba a ser cada vuelo, cada aeropuerto. La próxima vez que me suba a un avión, las cosas serán muy distintas. Igual que el 11-S cambió la experiencia de volar para siempre y añadió unos controles de seguridad más estrictos, la crisis del coronavirus promete darle un nuevo vuelco a todo. ¿Cómo será viajar en avión en la nueva normalidad? Hay todavía muchas incógnitas, pero estas son algunas de las cosas que se están barajando.

Fila central vacía o invertida


Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las aerolíneas para volver a la actividad es el de cómo mantener el distanciamiento social dentro del avión, un espacio conocido por su estrechez y por lo cerca que estás de otros pasajeros. Hasta ahora, aceptábamos esto y nos producía solo incomodidad. ¿Pensar en contagiar o que nos contagien? Solo si notábamos una tos muy cercana. Ahora todo es diferente.

Una de las medidas que se ha propuesto y de la que se está hablando bastante es la de dejar libre la fila de asientos del medio. Así, estaremos menos pegados. Sin embargo, varias aerolíneas, empezando por Ryanair, ya han dicho que es inviable e innecesario. Además, teniendo en cuenta lo poco anchos que son los asientos de avión, seguiríamos estando demasiado cerca de otros pasajeros. Para cumplir las recomendaciones, cada pasajero necesitaría unos siete asientos.

Aun así, compañías como EasyJet, Alaska Airlines o Wizz Air ya han dicho que se plantean tomar esa medida porque creen que es algo que animará a la gente a viajar. Esto sería solo al principio: cuando pase la crisis, lo único viable será volver a ocupar todos los asientos.

Otra opción es invertir la fila central y separar los asientos con mamparas.

Agrupar a los viajeros que viajan juntos

Otra medida que hará feliz a mucha gente: en realidad, si viajas con alguien, no tiene mucho sentido el distanciamiento social con esa persona. Otra de las ideas que se han lanzado estos días es la de agrupar a los viajeros que ya van juntos y que por lo tanto el distanciamiento sea entre grupos y no entre personas. Olvídate de tener que pagar extra para elegir asiento y que no te separen de la gente con la que viajas.

Menos oferta de alimento y bebidas

Para limitar el contacto entre la tripulación y los pasajeros, muchas aerolíneas están reduciendo su oferta de catering.

Mascarillas y guantes para todos


La tripulación irá protegidísima con mascarilla y guantes y, en algunas aerolíneas, será obligatorio que los pasajeros también lo hagan. AirAsia, por ejemplo, que ya retomará su actividad el 1 de mayo, ha hecho obligatorio el uso de tapabocas, que deberá ser del propio pasajero. En algunos casos, la regulación viene del propio país: en Canadá, por ejemplo, es obligatorio que todos los pasajeros que vuelen a o desde el país lleven mascarilla. Y, una vez más, será el viajero quien la tenga que aportar.

Equipaje de mano: solo un bulto y más pequeño

Uno de los momentos en los que hay más contacto físico entre pasajeros es el de guardar y recoger la maleta de cabina del compartimento superior. ¿Solución? Evitarlo limitando aún más el equipaje de mano. En Emirates Airlines, por ejemplo, ya solo dejan llevar un bulto pequeño (bolso, ordenador portátil), algo que a ser posible quepa bajo el asiento. AirAsia, por su parte, ha limitado el equipaje de mano a un solo bulto de un máximo de 7 kilos (dijeron 5 kilos al principio, pero han cambiado la norma).

Más higiene a bordo


Esto tampoco está nada mal. La higiene en los aviones siempre dejó algo que desear: la mayoría de las aerolíneas no limpian el avión entre vuelo y vuelo. Ahora, para animar a la gente a volver a viajar, está claro que va a haber que hacer algo al respecto. Alguna aerolínea ha empezado a repartir toallitas limpiadoras entre los pasajeros para que limpien su asiento al llegar. Otro tema es el de los cuartos de baño, un lugar con mucho tránsito en los aviones. Habrá que aumentar la frecuencia de limpieza y desinfección, tanto de los baños como de toda la cabina.

Además, algunas aerolíneas empezarán a reservar un baño para la tripulación: así se asegurarán de tener un lugar estéril en el que lavarse las manos con frecuencia y no transmitir nada (en caso de que haya algún pasajero contagiado) de fila a fila.

Controles sanitarios en el aeropuerto

De esto se está hablando bastante: además del ya clásico control de seguridad, habrá uno sanitario. Ya en muchos aeropuertos se está tomando la temperatura a los viajeros ya no para subir al avión, sino para poder pasar a una zona “segura” estéril. Algunas aerolíneas, como Emirate Airlines, han empezado a hacer tests rápidos de COVID-19, pero esto no está al alcance de todas las compañías y la fiabilidad de los tests todavía está por ver. En otros lugares los pasajeros tienen que rellenar un cuestionario sobre su salud antes de subir al avión.

Se habla también de la posibilidad de introducir un pasaporte especial, un certificado que diga que o bien ya has pasado la enfermedad o que has dado negativo en las pruebas o que llevas 15 días de aislamiento voluntario. Sin embargo, esto genera muchas cuestiones de privacidad y morales, ya que puede llevar a una nueva forma de discriminación. Además, mucha gente buscaría contagiarse para tener anticuerpos y obtener el pasaporte.

En todo esto influirán mucho las medidas que se impongan desde cada país, como los requerimientos para poder cruzar la frontera.

¿Desinfección de todo el cuerpo?

En el Aeropuerto Internacional de Hong Kong han empezado a usar unas cabinas de desinfección: unas cabinas en las que te toman la temperatura antes de entrar y en las que luego, una vez dentro, te pulverizan con un spray que desinfectará la ropa y la piel que está a la vista. De momento solo la usan los trabajadores del aeropuerto, pero estudiarán si es necesario aplicarla también a viajeros en el futuro.

Además, también han introducido robots de limpieza.

Tendrás que ir antes al aeropuerto

Este control extra, sumado a que posiblemente el embarque en el avión se haga más despacio (se baraja hacerlo de diez en diez pasajeros), hará que sea necesario ir con más tiempo al aeropuerto. Vaya, que lo de llegar justito ya no funcionará.

Mayor automatización

Espera relacionarte mucho más con máquinas. Para evitar el contacto lo máximo posible, es previsible que los aeropuertos priorizen los sistemas automatizados y animen a los viajeros a hacer online todas las gestiones que se puedan hacer así: facturación, añadir kilos al equipaje, compra de comida y bebida para el vuelo, etc. Posiblemente se popularicen aún más los controles de pasaporte a través de máquinas.

Será más barato al principio… y más caro después

Las aerolíneas están en una situación complicada. Por un lado, quieren retomar la normalidad cuanto antes, para lo que deben animar a la gente a volver a viajar. Ante la falta de demanda, los precios han caído un montón. Sin embargo, cuando poco a poco vayan volviendo los pasajeros, al no poder llenar los aviones por temas de distanciamiento social, las tarifas aumentarán.