Bajo su superficie, Galicia borbotea. Todo el territorio gallego está lleno de aguas termales (unas 300 captaciones, según Turismo.gal) y llevamos siglos aprovechándonos de sus propiedades. En el siglo XIX nos pusimos serios y convertimos muchos de esos manantiales y pozas en balnearios. Tras una época de decadencia durante el franquismo, a finales del XX y prinvcipios del XXI muchos reabrieron. Además de balnearios, tenemos unos cuantos talasos, que usan el agua del mar, y que también hemos incluido.

Un día o un fin de semana en un balneario es el típico capricho otoñal que te hace sentirte un poco rara al principio (¿soy una señora rica y decadente de 1887?), pero totalmente feliz y en paz y relajada cuando sales.

1. Lobios Caldaria Hotel Balneario (Lobios, Ourense)

Cerca de Portugal y pegado al Parque Natural do Xurés está este balneario, abierto desde 2002, cuyas aguas bicarbonatadas sódicas, clorudadas, de débil mineralización e hipertermales están especialmente indicadas para procesos crónicos digestivos, respiratorios, reumatológicos, dermatológicos y curas de diuresis. El balneario está dividido en distintos espacios: una piscina termal interior con todo tipo de chorros y vistas al parque natural, y una zona de termas con termas de calor seco y húmedo, duchas aromáticas, jacuzzi, sillones térmicos y la posiblidad de masajes.

Lo que recomiendan ellos, claro, es aprovechar y quedarse un par de noches en el hotel y tener la experiencia de relajación completa. Tienen distintas ofertas de programas de hidroterapia, noches de hotel con desayuno incluido, etc. La ventaja de dormir allí es que estás en un entorno natural privilegiado y podrás, de paso, hacer algo de senderismo.

2. Balneario de Caldelas Tui (Tui, Pontevedra)

Google me acaba de decir que estoy a 13 minutos en coche de este balneario, así que podéis imaginar lo duro que es escribir esto en vez de dejarlo todo e irme allí a pasar el día. ¿Qué me ofrecerían? Además de mucha historia (el balneario abrió en 1885), un servicio terapéutico que no incluye el clásico «ir un día a relajarse». Es decir, solo si tenemos una afección respiratoria, dermatológicas o articular nos atenderán, previo estudio médico. Los clientes-pacientes pueden quedarse en el hotel del balneario, construido más tarde, que cuenta con 27 habitaciones.

3. Talaso Atlántico (Oia, Pontevedra)

Como su propio nombre indica, aquí no nos aprovecharemos de aguas termales, sino del agua del mar. Sus tratamientos y su piscina usan el agua marina y sus propiedades para dejarnos como nuevos —o, por lo menos, muy relajados—. Y no solo el agua: uno de sus tratamientos estrella es el envolvimiento en algas, que aseguran que es muy bueno para la piel.

El Talaso, que tiene también hotel, está en Oia, al sur de la provincia de Pontevedra, muy cerca de Baiona y, cómo no, pegado al mar. Si te quedas a dormir en el hotel podrás tener una habitación con vistas al mar y a las olas; pero si no quieres no pasa nada, el mar sigue ahí y puedes contemplarlo desde cualquier punto de la carretera entre Baiona y A Guarda.

4. Balneario de Mondariz (Mondariz-Balneario, Pontevedra)

Clásico entre los clásicos, el Balneario de Mondariz abrió en 1873 y vivió sus años dorados durante la Belle Epoque. Pionero del termalismo gallego, su fama atrajo a gente como Emilia Pardo Bazán o Castelao, pero también al científico Isaac Peral o al arzobispo de Westminster. Los años dorados, no obstante, acabaron con la guerra civil y el franquismo: se inició una época de decadencia y abandono que acabó en un incendio en 1973.

Cerró en 1994 y empezó la reforma que lo llevarían a convertirse de nuevo en el referente que es ahora. Habitual de los primeros puestos de las listas de mejores balnearios, sus aguas bicarbonatadas-cálcicas, carbogaseosas y ferruginosas son perfectas por su acción sedante, antiinflamatoria, analgésica, diurética, antiflojística, hidratante y estimulante general de las funciones orgánicas. Puedes acceder a los distintos tratamientos en su Palacio del Agua, un gran spa con todo tipo de piscinas y chorros, o hacer su Circuito Celta, inspirado en la cultura termal de hace 2000 años. Tienen, claro, hotel. Están en Mondariz-Balneario y el propio nombre del municipio deja muy clara la importancia clave del balneario.

5. Arnoia Caldaria Hotel Balneario (Arnoia, Ourense)


Otro balneario perteneciente a la familia Caldaria. Este, muy cerquita de Ribadavia y de donde brotaba el manantial Aguas de Reza (que quedó asolagado cuando se construyó un embalse), tiene aguas sulfurado-sódicas, bicarbonatadas y magnésicas, recomendadas para tratamientos del reuma, problemas de piel y como cura antiestrés. Además de las cosas normales en un blaneario, ofrecen servicios de balneación y tratamiento con peloides (parafangos).

Están en plena Ribeira Sacra, así que si te quedas unos días es imprescindible recorrer la zona y, cómo no, saborear su vino.

6. Termas Prexigueiro (Ribadavia, Ourense)

También a pocos kilómetros de Ribadavia están las Termas de Prexigueiro, más pequeñitas que todo lo que hemos visto hasta ahora (no son un balneario) y también, y esto es lo bueno, más baratas. Tienen, además de un circuito japonés al aire libre, un spa clásico y tratamientos no solo de hidroterapia: ¡también vinoterapia y chocolaterapia! Sus aguas son bicarbonatadas sódicas, fluoradas, litínicas y sulfuradas de mineralización media, indicadas para reuma, afecciones de piel, artritis y trastornos hepatodigestivos del metabolismo y vías urinarias.

7. Balneario de Baños de Molgas (Baños de Molgas, Ourense)

Otro municipio al que han dado nombre sus aguas termales. El balneario, abierto a finales del siglo XIX y ampliado y reformado en varias ocasiones durante el XX, está a la orilla del río Arnoia y conserva su encanto de otra era (el mobiliario, por ejemplo, es de los años 20). Sus aguas son radiactivas, bicarbonatadas, sódicas, silicatadas y oligometálicas, adecuadas para el reuma, la artritis, afecciones respiratorias, el estrés, trastornos del sistema nervioso, de la piel…

Puedes pagar solo por servicio muy específico o quedarte de paso en el hotel y explorar la zona.

8. Oca Augas Santas Balneario & Golf Resort (Pantón, Lugo)

Si para sentir el lujo necesitas además de baños y masajes jugar al golf, aquí lo tienes todo. Pero centrándonos en lo que nos interesa, sus aguas, son sulfuradas bicarbonatadas sódicas y fluoradas, indicadas para afecciones reumáticas, de las vías respiratorias y de la piel. Como en casi todos los balnearios, aunque no tengas nada de esto puedes ir simplemente a relajarte. Uno no sabe que está estresado hasta que sale de un spa y se compara con el estado en el que entró.

Es un balneario nuevo, de 2006, pero no el primero de la zona. Muy cerca hubo otro desde el siglo XIX hasta mediados de los años 50. Puedes, de hecho, visitar las ruinas del antiguo balneario, que en los 70, cuando ya estaba cerrado, sufrió además un incendio.

9. Laias Caldaria Hotel Balneario (Cenlle, Ourense)

Esta tercera propiedad de Caldaria en Galicia, inaugurada en 2001, es una villa termal que presume en su web de ser «lo más innovador que se da actualmente en terapias de Balneario». Eso incluye cosas como bañeras aromáticas, jacuzzi, cabinas húmedas y secas, o técnicas como bañeras de hidromasaje, pediluvios y maniluvios, parafangos, etc.

Sus aguas sonbicarbonatadas-sódicas, alcalinas e hipertermales, adecuadas para terapias dermatológicas, reumatismo, rehabilitación, afecciones de las vías respiratorias y el tratamiento del estrés. Está en un lugar rodeado de senderos para combinar los beneficios del azul con los del verde.

10. Caldas de Partovia (O Carballiño, Ourense)

Otro de los centros de la Galicia termal, las aguas de Caldas de Partovia ya las utilizaban los romanos y eran populares en la Edad Media. Su web, muy completa, recoge en una sección memorias médicas, registros de médicos del siglo XIX de pacientes que, gracias a las propiedades del agua, se curaban o mejoraban. Casos de gente con reuma, problemas de la piel, retención de urina, ciática o lumbago. También tienen ejemplos de anuncios del balneario en periódicos del siglo XIX, algo siempre muy fascinante.

Y ahora ¿qué ofrecen? Esas mismas aguas, sulfurosas, sódicas y radiactivas, se usan en tratamientos de hidroterapia: una piscina dinámica con canal de fleboterapia (para problemas de circulación), baño medicinal, baño con hidromasaje, distintos chorros y duchas… Son solo balneario, no tienen hotel, pero en su web dan bastantes sugerencias de lugares en los que dormir.

11. Hotel Balneario de Lugo – Termas Romanas (Lugo)

En el mismo lugar donde los romanos instalaron sus termas, todavía en la planta baja de las instalaciones y que se pueden visitar, está ahora este hotel balneario con aguas aguas sulfurado-sódicas, bicarbonatadas e hipertermales, indicadas para reumatismos, afecciones respiratorias, problemas de piel y estrés. Tienen distintos tipos de duchas, baños y chorros.

El edificio principal, ruinas romanas aparte, es del siglo XIX, aunque casi todas las habitaciones del hotel están en otro edificio nuevo, del año 2001.

12. Balneario Río Pambre (Palas de Rei, Lugo)

También propiedad de Oca, este pequeño hotel-balneario pegado al río Pambre incluye en su zona balneario una piscina activa, baño de vapor, sauna seca, distintos chorros y duchas y poza de agua fría. Por supuesto, ofrecen también masajes, tratamientos de envolturas, etc. El masaje estrella es el celta, con piedras calientes y aceites esenciales.

Sus aguas sulfuradas, fluoradas y bicarbonatadas sódicas están especialmente indicadas para el tratamiento del aparato locomotor, respiratorio, enfermedades de piel, reumatológicas y el estrés.

13. Gran Talaso Hotel Sanxenxo (Sanxenxo, Pontevedra)

Más agua de mar. Este talaso incluye en su zona comunitaria varias piscinas, sauna, termas, baño turco, etc. Además, en la zona spa ofrecen todo tipo de tratamientos y masajes para salir de allí con la piel más suave, los músculos relajados y el cerebro feliz. Las habitaciones del hotel tienen vistas al mar, así como el restaurante, la taberna y la cafetería.

14. Eurostars Isla de la Toja (O Grove, Pontevedra)

A Toxa, una de las islas más exclusivas de Galicia, tiene también aguas termales, por lo que no es ajena a balnearios. Este en particular recupera la antigua fábrica de jabones, reconvertida en hotel balneario (con edificación antigua y edificación nueva). Sus aguas son clorurado-sódicas, bromuradas, ferruginosas, fluoradas y litínicas; ricas en calcio, potasio y magnesio, indicadas para terapias dermatológicas, rehabilitación, afecciones respiratorias, reumatismos y estrés. Su club termal incluye un circuito de agua marina.

15. Hotel & Talaso Louxo da Toxa (O Grove, Pontevedra)

Aún en la isla, en este hotel no se aprovechan de las aguas termales, sino del agua del mar. Su «parque marino» tiene distintas zonas con piscina, chorros, sauna húmeda y seca, jacuzzi y hasta solárium. Como en todo spa, cuentan también con servicios especiales: masajes, tratamientos de belleza y relajación… Del mar usan no solo el agua, sino también las algas y el barro, que aprovechan para distintos tratamientos.

16. Termas de Cuntis (Cuntis, Pontevedra)

Las primeras noticias que tenemos por escrito de las aguas termales de Cuntis son del siglo XVII y ya en el XIX hay dos balnearios distintos, el del Castro y el de la Virgen. Ambos pertenecen ahora a la misma propiedad (fueron fusionados en 1886) y son las llamadas Termas de Cuntis. Sus aguas son sulfuradas, sódicas, fluoradas, silicatadas y litínicas.

La estrella del balneario, localizado en un edificio nuevo, es el Acquaform, un circuito lúdico-termal con los clásicos chorros, piscinas termales interiores y exteriores, zonas de contracorriente, jacuzzi, saunas, etc.

17. Balneario Dávila (Caldas de Reis, Pontevedra)

En Caldas de Reis, otra villa cuyas aguas termales le han dado nombre, está el Balneario Dávila, abierto desde 1780 como casa de baños. En 1880, tras una reforma importante, el lugar se convirtió ya en balneario. Como muchos de los visitantes querían dormir en el mismo edificio, otra reforma en 1923 desembocó en lo que hoy conocemos como Hotel Balneario Dávila.

Sus aguas clorurado-sódicas, radiactivas, sulfurosas y nitrogenadas, indicadas para reumatismos, problemas de piel, respiratorios y para relajarse. Es, dicen los clientes, un lugar tranquilo y de trato agradable. Puedes acceder a distintos servicios y terapias termales y pasear por Caldas, ya que está muy céntrico.

18. Balneario Acuña (Caldas de Reis, Pontevedra)

También en Caldas de Reis, la historia de este balneario se remonta a principios del siglo XIX, cuando el sacerdote Pedro Acuña y Malvar lo fundó como casa de aguas. El aspecto actual del balneario, con sus cinco plantas y sus galerías, es algo posterior. Sus aguas clorurado sódicas bicarbonatadas son especialmente beneficiosas para afecciones de las vías respiratorias. Además, tienen propiedades analgésicas y relajantes.

Tienen circuito interior y exterior, este último con vistas sobre el río Umia. Como en la mayoría de los balnearios, ofrecen distintos programas y precios. Y sí, son también hotel, por si quieres la experiencia completa.

19. Baños da Brea (Vila de Cruces, Pontevedra)

La época dorada del termalismo, la segunda mitad del siglo XIX, no pasó de largo por Vila de Cruces. Aunque sus aguas termales se usaban ya desde hacía siglos, fue ahí cuando sus baños cobraron popularidad y se estima que recibían a unas 400 personas al año. El hotel balneario actual es de 1991.

Sus aguas sulfuradas cloruradas sódicas, bicarbonatadas y alcalinas están indicadas para tratar procesos reumatológicos, afecciones del aparato respiratorio, y afecciones de la piel. Además, son apropiadas para el estrés, y la fatiga física y psíquica. Tiene, cómo no, el clásico circuito termal con piscinas, chorros y saunas. Además, en mitad del circuito puedes tomarte un té en la zona de descanso.

20. Hotel Balneario de Compostela (Brión, A Coruña)

También la capital tiene sus aguas termales: es el manantial de Nuestra Señora de los Ángeles, en Brión, que es bastante probable que los romanos ya conociesen. Se usó ya como balneario en el siglo XIX y continuó siendo popular a principios del XX. No obstante, tras la Guerra Civil entró en declive y cerró en 1967. El balneario actual es reciente, diseñado a finales del siglo XX por César Portela.

Sus aguas son sulfuradas, bicarbonatado-sódicas, silicatadas y fluoradas, indicadas para el tratamiento de reumatismos crónicos, problemas de piel, enfermedades respiratorias crónicas, aparato digestivo, trastornos metabólicos, problemas psicológicos y del sistema nervioso.

21. Balneario de Carballo (Carballo, A Coruña)

Usadas ya por los romanos, las aguas de este balneario fueron redescubiertas en el siglo XVIII por los vecinos de Carballo. El primer balneario oficial, pequeño y sencillo, abrió en 1851. El hotel balneario actual es de 1986, renovado en el año 2005.

Sus aguas son sulfurado-sódicas bicarbonatadas, de mineralización débil, con un alto contenido en azufre, sodio y bicarbonato. Las recomiendan para tratar reumatismos, afecciones respiratorias, de la piel, el aparato digestivo, del sistema nervioso y psicológicas. Tienen distintos programas, con y sin alojamiento. [mn-post-ender