Las bibliotecas son lugares mágicos, casi milagrosos. Estanterías y más estanterías llenas de libros o, lo que es lo mismo, llenas de conocimientos, de historias, de reflexiones. Las bibliotecas privadas nacen por eso que sentimos muchos lectores, que los libros nos protegen, que son nuestros amigos, que queremos más y que no queremos deshacernos de ellos tras haberlos leído. Cada uno acumula libros de acuerdo con su espacio y sus posibilidades. Si eres rico, quizá un día tu biblioteca aparezca en una lista como esta.

Las bibliotecas públicas son otra cosa, casi una rareza histórica: espacios que permanecen ajenos al capitalismo, que permiten a quien quiera hacerse socio y tomar prestados libros de forma gratuita, sin tener que dar nada a cambio. Los humanos llevamos muchos siglos, incluso desde antes de la invención de la imprenta, guardando con mimo y amor textos escritos. Estas son algunas de las bibliotecas más antigus del mundo, públicas y privadas.

1. Biblioteca Al-qarawiyyin (Fez, Marruecos)


En el año 859 d.C., Fátima al-Fihri, una mujer que había heredado una fortuna de su padre, fundó en Fez la primera universidad del mundo, aún en funcionamiento, a la que en el siglo XIV se le añadió una biblioteca. Entrar en ella fue hasta hace no mucho casi imposible: solo se permitió la entrada a no musulmanes en 1940 y, aun así, hacía falta un permiso especial del Ministerio de Asuntos Islámicos. En 2017, tras una reforma, reabrió buscando ser más moderna y menos opaca. Entre sus muros hay unos 30.000 volúmenes de obras (unos 4.000 manuscritos) de entre los siglos IX y XX. Mucho texto religioso y joyas para investigadores.

2. Biblioteca del monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí (Monte Sinaí, Egipto)

Esta biblioteca, considerada la más antigua del mundo en funcionamiento continuo, alberga 3.500 valiosísimos volúmenes en varias lenguas y la segunda mayor colección de códices y manuscritos antiguos (la primera la tiene el Vaticano). Tiene la Biblia original más completa conservada (en el Codex Sinaiticus, del 345 d. C.). Hace no mucho se empezaron a estudiar unos palimpsestos (manuscritos en los que se ha borrado el texto original para escribir algo nuevo encima) y las primeras palabras, algunas en lenguas muertas, han ido saliendo a la luz. Es posible visitar el monasterio, pero no la biblioteca.

3. Tripitaka Coreana (Gyeongsang, Corea del Sur)

Alojada en el templo de Haeinsa, la Tripitaka Coreana es la colección más completa de textos budistas. No imagines libros “normales”: los textos están grabados en 81.258 bloques de madera y datan del siglo XIII (aunque el trabajo empezó ya en 1011). Todo en la parte del templo en la que está la colección (tres pabellones) está pensado para mantener unas condiciones de humedad, ventilación y temperatura óptimas para su conservación. Por todo esto, no es posible visitarla (sí el templo), aunque hay algunas ventanas por las que asomarse y adivinar algo de lo que hay en el interior.

4. Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca

Fundada en 1254 por Alfonso X El Sabio, es la biblioteca universitaria más antigua de Europa, aunque en realidad no fue lo que entendemos ahora por biblioteca hasta años más tarde. En el siglo XV ya se habla bastante de ella y en el XVI era conocida y reconocida. Se sabe, por ejemplo, que en 1471 tenía 201 obras (parecen pocas, pero recordemos que la imprenta se inventó en 1453), y que no fue instalada donde está ahora, en la planta alta del claustro universitario, hasta 1509. En 1611 la colección incluía 879 obras, aún pocas, pero en el siglo XVIII los fondos de la biblioteca se multiplicaron. La sala principal es todo lo que imaginas: estanterías de madera en dos pisos con adornos barrocos llenas de libros antiguos y algunas esferas armilares ante las que suspirar.

5. Biblioteca Malatestiana (Cesena, Italia)

En 1454 en Cesena pasó algo revolucionario: se fundó la primera biblioteca pública de Europa, abierta a todas las personas. Casi seis siglos después, es un tesoro porque se mantiene casi intacta, por lo que es un gran ejemplo de biblioteca monástica medieval. La biblioteca fue desde sus comienzos dual: aunque la iniciativa fue de orden religioso, de los franciscanos, que ejercieron además como custodios, la propiedad era pública, de la Administración Comunal. Se cree que se conserva tan bien, con los libros aún encadenados a las estanterías, gracias a esa responsabilidad compartida. Es posible visitarla con visita guiada.

6. Biblioteca de la catedral de Wells (Somerset, Reino Unido)

También de mediados del siglo XV es la biblioteca de la catedral de Wells y también sus libros se mantienen encadenados a las estanterías (eran algo muy preciado en la época), aunque solo desde el siglo XVII. Son todo libros, unos 2800 volúmenes, publicados antes de 1800. Entre sus obras más preciadas están un ejemplar impreso en 1472 en Venecia de la Historia natural de Plinio el Viejo o uno de De humani corporis fabrica de Versalio, impreso en 1550. A veces hacen visitas guiadas, así que si vas intenta enterarte con antelación.

7. Biblioteca Apostólica Vaticana (Ciudad del Vaticano)


En 1448 el papa Nicolás V reunió 350 códices y fundó la Biblioteca Apostólica Vaticana (aunque oficialmente la fundación ocurrió más tarde, en 1475, ya de la mano del papa Sixto IV). En 1481, con más de 3500 manuscritos, era la biblioteca más grande del mundo occidental. Está en el edificio en el que está ahora desde 1587. En la actualidad, es un gigante con unos 75.000 códices y más de un millón de libros impresos, entre los que se encuentran unos 8.500 incunables. Desafortunadamente, la visita está limitada a investigadores.

8. Biblioteca Saraswathi Mahal (Thanjavur, India)

Empezó como Biblioteca Real para los reyes de Thanjavur, es decir, en algún momento entre 1535 y 1675, y desde entonces su colección se ha ido ampliando. Contiene una amplia y rara colección de manuscritos en hoja de palma y papel en tamil, sánscrito, hindi y otras lenguas. Se encuentra en el palacio de Thanjavur, pero fuera, y está abierta al público. No obstante, se recomienda ir con visita guiada para saber qué estás viendo, moverte mejor por la biblioteca y aprender también sobre su arquitectura.

9. Biblioteca Laurenciana (Florencia, Italia)

Imagina que eres una persona con mucho poder (el papa) en la primera mitad del siglo XVI y quieres una biblioteca nueva en Florencia en la que guardar la colección de códices de tu familia (los Médicis). ¿A quién se lo encargarías? Por supuesto, a Miguel Ángel. Esto es lo que hizo en 1524 el papa Clemente VII. El artista trabajó algo menos de diez años en el proyecto (hubo interrupciones como la invasión de las tropas de Carlos I de España) y en 1534 se fue a Roma a pintar la Capilla Sixtina. La biblioteca la acabaron otros arquitectos, Ammannati y Vasieri. La biblioteca, en la basílica de San Lorenzo de los Médicis, contiene unos 11.000 manuscritos y es una joya arquitectónica (la sala de lectura y la escalinata son los diseños de Miguel Ángel) que plasma muy bien lo que fueron el siglo XV y el XVI. Está abierta por las mañanas de lunes a viernes.

10. Biblioteca de Tianyi (Ningbo, China)

Fundada en 1561 por Fan Qin, político de la dinastía Ming, es la biblioteca más antigua de China. Qin era un bibliófilo y llegó a acumular en su biblioteca más de 70.000 volúmenes antiguos, aunque con el paso de los siglos la colección fue menguando. Ahora han conseguido recuperar muchos y andan ya por los 80.000 ejemplares. El pabellón Tianyi, de arquitectura tradicional, está construido además con materiales no inflamables, ya que a Qin le preocupaba mucho que el fuego pudiese destruir su colección. Puedes visitar el sitio y aprender mucho sobre restauración y escritura china, además de pasear por los jardines en los que está el pabellón.

11. Biblioteca Palafoxiana (Puebla, México)


La Biblioteca Palafoxiana, fundada en 1647, fue la primera biblioteca pública de América. Se creó gracias a la donación del obispo Juan de Palafox y Mendoza, que no vivió para ver la gran sala central y lo más impresionante de la biblioteca: se construyó en 1773, con sus tres hileras de estanterías y sus 43 metros de longitud, con sus muebles poblanos y esa sensación de paz y solemnidad que permanece intacta. Puede visitarse porque, faltaría más, sigue siendo pública.

12. Biblioteca del Trinity College (Dublín, Irlanda)


Es impresionante por muchas razones, pero todas se convierten en una sola en cuanto entras en su sala principal, la Sala Larga (the Long Room): construida entre 1712 y 1732, mide 65 metros y en sus estanterías, que tuvieron que ser elevadas conforme crecía la colección (hubo que elevar también el techo), están 200.000 de los libros más antiguos de la biblioteca. Aunque esta sala es del siglo XVIII, la biblioteca se fundó antes, en 1592, cuando se fundó el Trinity College. Es también donde se guarda el Libro de Kells, un manuscrito de alrededor del año 800 realizado por monjes celtas. Si la biblioteca te recuerda mucho a los archivos Jedi que viste en el Episodio II: El ataque de los clones de la saga de La guerra de las galaxias, no vas muy desencaminado: en Lucasfilm lo negaron, pero el Trinity College estuvo pensando en demandar a George Lucas, aunque al final no lo hicieron.