Cada tiempo y cada cultura han tenido sus particulares cánones de belleza, y el México prehispánico no fue la excepción. ¿Sabías, por ejemplo, que en el caso de los mayas el estrabismo, la deformación craneal y la dentadura con piedras preciosas eran considerados como un símbolo de buen gusto y refinamiento, tanto en hombres como en mujeres?

El estrabismo es una alteración de la vista producido cuando no hay un paralelismo entre ambos ojos, es decir, que cada ojo tiene un campo de visión en distinta dirección. La consecuencia de este padecimiento es la pérdida de la percepción de la profundidad y la capacidad de la visión en tres dimensiones.

Pero el estrabismo no era suficiente, ya que debía de ir acompañado de la deformación craneal y de una sonrisa brillante…

Para llegar a conseguir ese alto estatus de belleza, las madres mayas colocaban en la frente de sus hijos bolitas de resina de copal, lo que los obligaba a torcer la vista hacia su nariz, logrando en poco tiempo motivar el estrabismo.

En el caso de la deformación craneal, desde pequeños se les aprisionaba la cabeza entre dos tablitas atadas con vendas que presionaban muy fuertemente el cráneo, hasta alcanzar la forma deseada. Así, se alargaban los huesos del cráneo hacia atrás. Con el tiempo las tablitas eran retiradas y el resultado buscado saltaba a la vista.

De lo anterior nos da testimonio Fray Diego de Landa en “Relación de cosas de Yucatán”:

“Tenían por gala ser bizcos, lo cual hacían por arte las madres colgándoles del pelo cuando niños un pegotillo que les llegaba al medio de las cejas; y como les andaba allí jugando, ellos alzaban los ojos y empezaban a quedar bizcos”.

Así mismo, también adornaban sus dientes con jades y piedras preciosas a través de sus avanzados métodos de odontología. Quien lograba reunir en su persona este trío de cualidades de belleza no pasaba desapercibido y, más aún, era motivo de deseo del sexo contrario.

Crédito: archer10

Una vez más Fray Diego de Landa nos confirma esta práctica:

“Tenían por costumbre aserrarse los dientes dejándolos como dientes de sierra y esto tenían por galantería y hacían este oficio las viejas, limándolos con ciertas piedras y agua”.

No cabe duda que la belleza siempre ha tenido un costo elevado para quienes son vanidosos.

A post shared by H (@mindieshackvintage) on

Fuentes:

  • Revista Arqueología Méxicana, edición “Cara a cara con los antiguos mexicanos. Bioarqueología del cuerpo humano”.
  • Revista Proceso, artículo “Mayas. El lenguaje de la belleza”.
  • Crédito imagen de portada: aaronrhawkins