Shab-e Yalda (Irán)

Cada 21 de diciembre, los iraníes de todo el mundo celebran la llegada del invierno durante la noche más larga y más oscura del año. Su origen se remonta al triunfo del dios sol Mithra sobre la oscuridad, por lo que se acostumbra a hacer fogatas, encender velas y a esperar despiertos el nuevo amanecer. Es que, justamente, el nombre de esta tradición se traduce como “noche de nacimiento”.

Las familias se reúnen para celebrar en la casa de sus miembros más ancianos y en el menú no faltan las frutas, frescas y secas. Las granadas, la sandía y las nueces tienen un lugar especial en la mesa: se dice que quien come sandía durante esta noche no va a resfriarse durante el invierno; las nueces, por otra parte, protegen contra todo mal y las granadas traen buena suerte, su color es el color de la vida y representan el amor, la fertilidad y el ciclo de la vida.

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Pero no todo es comida y cháchara familiar, ya que en esta noche tan especial también se lee poesía, especialmente la del poeta místico sufí Hafez. Checa estos versos de “No te aflijas”. ¡Ya me dieron ganas de participar de esta celebración! ¿Cuándo vamos?

“No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia;
la celda de la tristeza se convertirá un día
en un jardín cercado lleno de rosas.
No te aflijas, corazón doliente: tu mal, en bien se trocará;
no te detengas en lo que te perturba:
ese espíritu trastornado conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas: una vez más la vida reinará en el jardín en que suspiras
y verás muy pronto, ¡oh, canto de la noche!,
una cortina de rosas sobre tu frente.
No te aflijas si no comprendes el misterio de la vida.
¡Tanta alegría se oculta tras del velo!
No te aflijas si, por algunos instantes, las esferas estrelladas
no giran según tus deseos, pues la rueda del tiempo
no siempre da vueltas en el mismo sentido.
No te aflijas si, por amor del santuario, penetras en el desierto
y las espinas te hieren.
No te aflijas, alma mía, si el torrente de los días
convierte en ruinas tu morada mortal, pues tienes el amor
para salvarte de ese diluvio.
No te aflijas si el viaje es amargo y la meta invisible.
No hay camino que no conduzca a una meta.
No te aflijas, Hafiz, en el rincón humilde en que te crees pobre
y en el abandono de las noches oscuras,
pues te quedan aún tu canción y tu amor”.

Hanukkah

Hanukkah (Janucá), la fiesta de las luces, es una tradición de la religión judía, que comienza el día 25 del mes de Kislev y dura ocho días. En el calendario gregoriano, generalmente cae en diciembre.

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Esta festividad conmemora la victoria histórica del pueblo judío sobre el régimen griego, que le había prohibido practicar su fe y obligado a perpetrar actos que eran directamente opuestos a ella, y también el posterior milagro del aceite.

Dicen los relatos que cuando los vencedores macabeos entraron al Templo de Jerusalém lo encontraron en ruinas y profanado con ídolos. Luego de limpiarlo, fue re-inaugurado el 25 de Kislev. Sin embargo, cuando llegó el momento de encender la menorá, revisaron todo el templo y solo encontraron una vasija de aceite puro que llevaba el sello del Sumo Sacerdote. De todas formas la encendieron y esa pequeña vasija de aceite ardió milagrosamente por ocho días, el tiempo necesario para producir más aceite.

Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro (menorá) de nueve brazos llamado januquiá, uno por cada uno de los días del milagro y uno auxiliar, destinado a la vela shamash, que es la que enciende al resto.

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Las velas se encienden al anochecer, cuando toda la familia está reunida, mientras se cantan profundas bendiciones.

En Janucá se comen platillos muy ricos y muy, muy aceitosos (después de todo, ¡se conmemora el milagro del aceite!). Los latkes son unos panqueques (hot cakes) que solo llevan papa, cebolla, huevo y aceite de oliva. Se acompañan con crema y salsa de manzana, ¡y son deliciosos!

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Otro plato clásico son las sufganiot, o rosquillas de mermelada.

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Los niños reciben gelt (monedas de chocolate), también se intercambian regalos, y todos se divierten haciendo girar el sevivon (en la foto), un trompo de cuatro lados, cada uno con una letra del alfabeto hebreo, iniciales de la frase “Un gran milagro ocurrió aquí”.

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Hay quienes asocian los orígenes de esta tradición con el solsticio de invierno y también con la época de la cosecha de aceitunas. Janucá se trata de encontrar la luz en la oscuridad, de persistir en tu lucha por lo que crees correcto y por lo que te pertenece. Si antes tenías dudas, ahora ya puedes confirmar que esta celebración no tiene nada que ver con ser “la Navidad judía”.

Dong Zhi (China)

China es un país de tradición agricultural, por lo que los cambios de estación son particularmente significativos. Dong Zhi (“llega el invierno”), es la celebración del solsticio de invierno, fecha en la que antiguamente se festejaba la llegada del año nuevo. Según la creencia popular, en este día todos nos volvemos un año mayores. Si bien no es una celebración oficial, es una ocasión para que las familias se reúnan y, sí, adivinaste, ¡coman! En el norte de China se recibe al invierno con dumplings y en el sur, con unas bolitas de arroz dulce riquísimas llamadas tangyuan.

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Kwanzaa (Estados Unidos)

Kwanzaa (se pronuncia “cuanza”) es una fiesta seglar celebrada únicamente por la cultura afroestadounidense. Comienza el 26 de diciembre y termina el primero de enero. Su fundador fue el activista Maulana Ron Karenga y su fin es el de unir a los afroestadounidenses con su herencia cultural e histórica africana.

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Kwanzaa se celebró por primera vez el 26 de diciembre de 1966 y su nombre proviene de la frase en suajili “matunda ya kwanza», que quiere decir “primeras frutas” (de la cosecha).

La fiesta de Kwanzaa se extiende por siete días de celebraciones que incluyen libaciones y el encendido de una vela de la kinara, un candelabro especial de siete brazos. Cada noche se va encendiendo una vela hasta que, el último día, la kinara brilla completamente. La vela negra representa a la gente unida; las rojas, las dificultades atravesadas y las verdes, el futuro. Estos son los colores característicos de Kwanzaa.

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Cada vela que se enciende invita a meditar y a trabajar con cada uno de los principios de la celebración:
1. Umoja (Unidad). Para servir y mantener la unidad en la familia, la comunidad, la nación y la raza.
2. Kujichagulia (Autodeterminación). Para definirnos, nombrarnos, crear por nosotros mismos y hablar por nosotros mismos.
3. Ujima (Trabajo colectivo y responsabilidad). Para construir y mantener a nuestra comunidad junta y hacer de los problemas de nuestros hermanos y hermanas nuestros problemas, y solucionarlos juntos.
4. Ujamaa (Economía cooperativa). Para construir y mantener nuestras propios negocios y sacar provecho de ellas juntos.
5. Nia (Propósito). Para hacer de nuestra vocación colectiva el edificio y desarrollar nuestra comunidad para restaurar a nuestra gente a su grandeza tradicional.
6. Kuumba (Creatividad). Para siempre hacer más de lo que podemos.
7. Imani (Fe). Para creer con todo nuestro corazón en nuestra gente, padres, maestros, líderes y la justicia en la victoria de nuestras luchas.

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