La primera vez que fui a la Central de Abasto me llevó mi abuelo. Decía que ahí se conseguía todo más barato y de mejor calidad. Siendo niño no alcanzaba a dimensionar el tamaño mastodóntico de la Central, pero si recuerdo el ir y venir frenético de compradores, vendedores, cientos de voces saliendo de todos los rincones y decenas de pasillos a los que no se les veía final. 

La Central de Abasto es como una metáfora de la propia Ciudad de México. De hecho, muchos sociólogos y antropólogos coinciden en que la Central es una especie de termómetro de la capital, pues todo lo que ocurre ahí es un muestra a escala de la cotidianidad de la metrópoli. Si vives en la Ciudad de México seguramente ya la has visitado y, si no, ¡de lo que te has perdido! 

Aquí te doy algunos datos para animarte a conocer la Central de Abasto y para que compruebes por ti mismo por qué es uno de los lugares más cool y emocionantes de la capirucha.   

 

Inauguración e historia del mercado mayorista 

La Central se inauguró oficialmente hace 35 años, pero las apariencias engañan y la historia de este mercado se relaciona con la de varios mercados de gran tradición y antigüedad en la ciudad. Podría decirse que el origen de la Central se remonta a la época colonial, cuando los principales productos de la ciudad se comercializaban en el Zócalo. Posteriormente, el comercio de perecederos se traslado al Mercado del Volador, junto a la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, un incendio hizo que durante el porfiriato, este mercado se reubicara en el barrio de La Merced. 

Para 1957, el gobierno de la ciudad decidió construir un gran complejo que agrupaba a varios mercados en un solo lugar, dando paso al gran mercado de La Merced. Este nuevo complejo no tardó en sobresaturarse y en unas cuantas décadas se abrió el complejo que hoy conocemos como la Central de Abasto. Pero para variar también se saturó, así que se abrió la Central de Abasto. Los primeros inquilinos de este nuevo espacio fueron, precisamente, comerciantes de La Merced.

 

La Central de Abasto en números

La Central de Abasto es visitada por 500 mil personas diariamente. Provee el 80 por ciento de los alimentos que se consumen en el zona metropolitana (abastece a los 329 mercados públicos de la ciudad) y el 30 por ciento de lo que se consumen en el país. Sus 327 hectáreas lo convierten en el mercado mayorista mas grande del mundo. En sus bodegas y pasillos se comercializan más de 15 mil productos de todos los estados del país y también de otros 10 países.

La Central es una fuente de empleo para cerca de 90 mil trabajadores y sus operaciones comerciales llegan a los 9 mil millones de dólares anuales, cifra que solo es superada por la Bolsa Mexicana de Valores. ¿Cómo te quedó el ojo?

 

La Central nunca duerme ni descansa aunque tiemble 

Si hay un lugar en la Ciudad de México que nunca para, ese lugar es la Central. Aquí se trabaja las 24 horas los 365 días del año. La Central de Abasto nunca ha cerrado desde que se inauguró; ni siquiera durante terremotos o durante la crisis del virus AH1N1 que sitió a la ciudad en 2009. 

Se dice que la Central de Abasto tiene la capacidad de alimentar a toda la Ciudad de México durante dos semanas. Eso la vuelve un lugar estratégico para la sobrevivencia y la seguridad de la capital. Debido a que la Central de Abasto es habitada las 24 horas, aquí puedes encontrar casi todos los servicios de una ciudad, incluyendo médicos generales y hasta dentistas. 

 

Los diableros o carretilleros

¡Ahí va el golpe! ¡Ahí va el golpe! Suena y resuena entre los pasillos de la Central. Son los famosos diableros o carretilleros que intentan abrirse paso entre el gentío. Sin estos singulares cargadores de mercancías, la Central perdería una parte muy importante de su dinámica comercial; de la rapidez de los diableros depende el traslado de muchos productos de este mega mercado. 

Si te preguntas por qué se les llama diableros, es por los mangos en forma de cuernos que tienen las carretillas —diablos— que utilizan para transportar la mercancía. Cada diablero puede cargar hasta 600 kilos en su diablito. Los mismos comerciantes dicen que el récord de carga lo tiene un diablero que logró cargar una tonelada 200 kilogramos de mercancía. 

 

La Central y el e-comerce

La Central de Abasto tampoco se ha quedado rezagada en cuestión tecnológica. Abasto en Línea es una plataforma electrónica que te permite hacer tus pedidos de la Central por internet. La base de datos se encuentra en expansión y pronto podrás encontrar a más de dos mil comerciantes de la con ofertas de abarrotes, frutas y vegetales.

 

El arte urbano de la Central

Ir a la central no es nada más ir por el mandado, también tiene espacios para el arte y uno de los más importantes es Central de Muros. Este proyecto empezó en 2017 y convocó a artistas de varias partes del mundo para intervenir y rescatar espacios y muros abandonados de la Central a través del arte urbano. 

Para darte una idea de lo que puedes ver, hay murales con técnicas de tejido hechos por los mismos comerciantes en un intento por reflejar el quehacer diario y la cultura de la Central. Existen alrededor de 7 mil metros cuadrados intervenidos con ejemplos del mejor arte urbano que podrás encontrar en la ciudad. Incluso la ONU ha auspiciado este proyecto. 

 

Escuela de magnates

Entre las múltiples historias nacidas de las entrañas de la Central de Abasto esta la de Carlos Slim. El famoso empresario acepta que la mejor escuela que tuvo para aprender a hacer negocios fue la Central de Abasto. Gracias a que su papá lo mandaba diario a surtirse de productos en este lugar para su tienda de abarrotes, Slim se empapó de toda la intensidad comercial de la Central.

 

Préstame y al rato te lo pago: bodegueros que financian a otros bodegueros 

En la Central de Abasto siguen practicándose los prestamos por horas entre prestamistas y comerciantes. En ocasiones los comerciantes necesitan un préstamo inmediato para comprar o pagar mercancía y en ese momento entran al juego prestamistas que cuentan con plazos de incluso horas. Esta práctica se remonta a los tiempos de apogeo del Mercado de la Merced. 

 

Para llegar en transporte público

Antes muchos se quejaban de que para ir a la Central era casi forzoso llevar coche o trailer. Ahora la Central es más accesible si quieres llegar en transporte público gracias al CEDABUS.

El transporte interno de la Central mueve por dos circuitos: el de abarrotes y el de frutas y legumbres. Cada circuito tiene entre 13 y 16 paradas y puedes tomar el CEDABUS en las estaciones del Metro Aculco y Apatlaco. El servicio inicia a las 5 de la mañana y  termina a las 7 de la tarde. Cada autobús cuenta con anaqueles para que puedas acomodar el mandado de tu mamá. Además te ahorrarás una buena lana porque cuesta solamente cinco pesitos. 

 

Lánzate a la Central de Abasto. Te va a gustar.