Hay cientos de chistes sobre argentinos. Algunos son realmente graciosos y otros, bueno, un poquito crueles. Y aunque sabemos que en el fondo algo de fundamento deben tener, te aviso que lo primero que pensamos cuando los leemos o escuchamos es… ¡que todos nos tienen envidia!!

 

1.

No perdamos más tiempo y vayamos al primero de la lista, que fue creado nada más y nada menos que por el Papa Francisco, quien le dijo a Rafael Correa: “Todos se sorprendieron mucho por la elección de mi nombre, pensaban que como soy argentino, me pondría Jesús II”.

 

2.

En un partido de fútbol entre Colombia y Argentina cuyo marcador es 0 a 0, el relator argentino dice:
– Colombia cero goles… ARGENTINA CERO GOOOOOLAAAAAAZZZZOOOOSSSSSSSSSSS.

 

3.

Un argentino se encontraba haciendo el amor con su novia cuando ella dice:
– ¡Ay, Dios mío!
Y él responde:
– Bueno gordita, en la intimidad me podes llamar Cacho.

 

4.

¿Para qué los argentinos quieren ser astronautas?
¡Para ver lo triste y aburrida que es la Tierra sin ellos!

 

5.

Dos argentinos llegan a Italia.
Dice uno:
– Che, ¿habrá argentinos acá en Roma?
– Y, no sé, mirá en la guía telefónica.
Y el otro lee:
– Baldini, Fabbri, Corranti, Dominici, Benvenutto, Ferrutti…
¡Che, Roma está llena de apellidos argentinos! 😛

 

6.

Un argentino escritor y un mexicano que se acaban de conocer, se reúnen para conversar. El argentino le cuenta su novela al mexicano. Las horas pasan y el paciente y educado oyente permanece en silencio. El argentino habla y habla, hasta que finalmente dice: – Ahora vamos a hablar de vos, ¿Qué te pareció mi novela?

 

7.

Un argentino olvidó llenar su solicitud de ingreso al país, por lo que el agente de migraciones tiene que hacerlo. Le hace las preguntas de rigor:
«¿Nombre?»
«»Antonio Petraglia.»»
«¿Edad?»
«32 años.»
«¿Estado civil?»
«Soltero.» «¿Sexo?»
«Enorme, che, enorme…»

 

8.

¿Qué es el ego?
El argentino que todos llevamos dentro.

 

9.

El mejor negocio del mundo es comprar a un argentino por lo que vale y venderlo… por lo que él dice que vale.

 

10.

¿Por qué los argentinos no se bañan con agua caliente?
Porque se les empaña el espejo y no pueden verse reflejados.

 

11.

¿Por qué cuando hay relámpagos un argentino mira al cielo?
Porque cree que Dios le está tomando una foto.

 

12.

Un psicólogo venezolano llama a un colega a las 2 de la mañana:
-¡Tienes que venirte para mi consultorio inmediatamente!
-¿A las 2 de la mañana???
-¡Es que tengo un caso único aquí!
-Pero… ¿de qué se trata?
-Tengo un caso de complejo de ¡¡inferioridad!!
-¿¡Estás loco?! Yo atiendo a decenas de pacientes así todos los días…
-Sí, sí… pero este es argentino…
-Ok, salgo inmediatamente para allá.

 

13.

¿Cómo se suicida un argentino?
Primero se sube a su ego y luego… ¡salta!

 

14.

Dos argentinos están a punto de entrar a una fiesta en España, cuando uno le pregunta al otro:
-Che, ¿les decimos que somos argentinos?
-Nahhh, dejalos, ¡que se jodan!

 

15.

Se encontraba el presidente argentino (no importa el nombre) en su despacho cuando recibe una llamada de su homólogo desde Francia:

«Queguido pgesidente aggentino. Tenemos un situación complicada aquí en Fgancia. Se nos han acabo los pgesegvativos. ¿Podgia usted enviagnos una pagtida de condones, pog favog?»
«Pero por favor!» -responde el presidente argentino- «No es necesario que pida por favor. Ya mismo le hago enviar todos los que necesite.»
«Eso si!» -continúa el francés- «Tienen que seg grandes. Usted sabe que nosogtos los fganceses….»»
«Pero por favor! Quédate tranquilo, che.» -dice el argentino y cuelga. Acto seguido llama inmediatamente a su secretario.

«Mirá: tenemos que hacerle un favor a un amigo. Ordená en el ministerio que corresponda que fabriquen diez millones de condones. Que los hagan tan grandes como sea posible.»
«Algo más, presidente?» «Sí… que a cada uno le impriman: ‘Industria Argentina’.»
«Algo más?» «Sí, que les pongan la etiqueta de ‘Small’.»

 

Debo confesar que omití varios por ser demasiado crueles, aunque me reí un buen rato con mi selección mientras pensaba: ¿qué culpa tenemos nosotros de ser tan simpáticos, bellos, seductores y cultos? ¿O de tener al mejor jugador del mundo (o a los dos mejores), a una reina, a un Papa y de haber inventado las biromes? Moraleja: ¡Quédate con quien te ame como un argentino se ama a sí mismo!