La cocina argentina hereda mucho de la cocina europea, así como de delicias típicamente preparadas por las comunidades nativas. Y en la mezcla, está la Biblia y el calefón. Lo que son manjares de los dioses para algunos de nosotros, pueden resultar un gran viaje fuera de la zona de confort de quienes nos visitan.

El guiso de mondongo.

Hay texturas que no van bien con cualquiera. Este plato, rico en calorías, ayuda a pasar el invierno… si es que podés pasar el mondongo. En esta conversación por Twitter, un usuario comentó que el mondongo le recordaba a esa “toalla que está al lado del bidet”.

El plato no es exactamente exclusivo de Argentina. Mirá este artículo sobre comida “problemática” de Colombia 😉

Chocoarroz o alfajores “light”.

Más allá del sabor, estos productos generan discusiones acaloradas entre algunos argentinos. Que si la vas a hacer, hacela bien. Que un alfajor light es un oxímoron. Que lo único que tiene de light es el plástico verde del paquete. Y los comentarios sexistas, mejor ni los reproduzco. En fin.

Mate de leche y otras blasfemias.

He convidado mate a extranjeros muchas veces, y comprobé que es un gusto adquirido. Ahora bien, el mate y la forma “correcta” de prepararlo es en sí mismo tema de largas discusiones.
Hay casas en las que el mate es sagrado y no se mezcla ni con azúcar. Otras, como lo ven verdecito, le meten otras hierbas. Y después estamos los blasfemos, que mezclamos al mate con café, que usamos edulcorante, que reemplazamos el agua caliente por leche caliente…
La palabra “controversia” se queda chica para explicar la reacción que los blasfemos generamos con nuestras conductas experimentales. Como dice el título, el mate y sus variantes son cosas que cada uno tiene que evaluar por sí mismo.

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Los testículos de toro.

Hay hasta mates hechos con este, ejem, «material». Guardo en mi memoria el recuerdo un tanto traumático de una castración de terneros en vivo y en directo, y después la escena de mi abuelo disfrutando la delicatessen. Gente impresionable, ¡abstenerse!

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Las mollejas, los chinchulines, la tripa gorda y toda la familia de achuras.

A la frase “todo bicho que camina va a parar al asador”, se la podría completar diciendo “todo bicho que camina, incluyendo sus partes menos santas, va a parar al asador”. Pedí limoncito… ¡quedan tan ricas con limón!

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Los sesos.

Este plato me hace pensar una y otra vez en Hannibal Lecter. Y cuidado, en algunos ravioles que parecen solo de verdura, ¡se esconde seso también! Por si están interesados en la receta…

La morcilla.

¿Alguna vez vieron la cara de un extranjero cuando le das la definición de diccionario? “Trozo de tripa de cerdo, carnero o vaca, o similar, rellena de sangre cocida y condimentada”. Creo que internamente se preguntan si el país está lleno de descendientes de Drácula.

Crédito: lucas_82

En mi caso, no me vuelve loca la morcilla, ni fría ni asada, pero… hace poco probé empanadas agridulces de morcilla y pasa de uva. ¡Ex-qui-si-tas! Una bomba, eso si, pero deliciosa.

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El mazapán.

Herencia de inmigrantes de España (y probablemente de los árabes también), el sabor del mazapán no pasa desapercibido.

En mi casa hay eternas discusiones sobre si una buena torta de cumpleaños lleva o no cubierta de mazapán.

Los platos de Navidad y Año Nuevo: pionono agridulce, lengua a la vinagreta y Vittel Toné.

“Media familia te lo pide a gritos y la otra mitad te tira con balas de goma”, escribieron en Twitter. No, a los argentinos no nos gusta dicotomizar… para nada.

Carne de llama y empanadas de queso de cabra.

Estos platos tradicionales del Noroeste argentino pueden no ser del agrado de todos. El queso de cabra tiene un sabor fuerte, y la carne de llama es magra. Pero bien hechos, mmmm.

El vino patero.

¿Y vos qué le dirías a la siguiente invitación?

Aunque el vino patero está asociado a La Rioja, Catamarca, Tucumán y Salta, hay compatriotas que saben disfrutarlo en todo el país. Y aún si no te atrevés a tomarlo, ayudar a prepararlo es MUY divertido.

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Crédito imagen de portada: sbassi