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1. Elogia su inglés.

¿Qué es lo más bonito que le puedes decir a alguien de España? ¿Que es la mejor persona que has conocido nunca? ¿Que es inteligente, divertida y además guapa? ¿Que tu vida no tenía sentido hasta conocerla? No. Las palabras mágicas son, tras una conversación en inglés, las siguientes: “Qué buen acento tienes, no me había dado cuenta de que eras español”. Verás el brillo en sus ojos.

2. Sé un experto en su región.

A la mayoría de los españoles nos importará poco que nos digas que conoces Mallorca como la palma de tu mano… a no ser que lo que tengas delante sea un mallorquín. Por supuesto, para hacer esto con éxito necesitas un conocimiento profundo de la geografía y, sobre todo, diferencias culturales de todo el país. Aprende que el norte es verde, que lo de las sevillanas es más que nada en Sevilla, que Teruel existe y que la paella es valenciana. Para nota: ten una lista de personajes ilustres por Comunidad Autónoma y estúdiala. Nada queda mejor que decir: “¿Eres de Sevilla? Como Antonio Machado, ¿no?”.

3. Di que sabes que la tortilla española no es la mexicana.

Es el sino de todo español que se aventura por países lejanos y no hispanohablantes: en algún momento se encontrará con alguien convencido de que España está cerca de México y, sobre todo, de que tortilla significa solo una cosa que poco tiene que ver con la delicia de huevos y patatas (¡y cebolla!) que nos hace tan felices aquí. Deja claro que conoces la diferencia y puntualiza que te gusta más la tortilla de patatas para meterte a cualquier español en el bolsillo.

4. Pídele que te traiga aceite de oliva para cocinar.

¡Directo al corazón! Explica a ese amigo español que te va a visitar que desde que descubriste lo ricas que quedan las comidas cocinadas con aceite toda esa cocina de mantequilla te parece menos sabrosa, menos sana, menos todo. Se arriesgará a meter un par de botellas en la maleta dándole igual que se puedan abrir y destrozar su equipaje. Lo hará porque de pronto eres su persona favorita del mundo.

5. Admira nuestra calidad de vida y di que ojalá pudieses vivir aquí.

Si hay algo de lo que estamos orgullosos los españoles, además de convencidos de que nadie más tiene (así somos, perdónanos), es de nuestra calidad de vida. Lo de trabajar para vivir y no al revés, quedar para ir de cañas sea el día que sea, tener un vínculo muy fuerte con amigos y familia, etc. Elogia nuestra capacidad para disfrutar de la vida, deja caer que serías mucho más feliz viviendo aquí, y quéjate de que en tu país es todo peor. Hasta el español más escéptico sentirá cómo su pecho se hincha de orgullo.

6. Afirma que todos los españoles con los que has coincidido eran muy trabajadores.

Ya, ya, nos gusta que se elogie nuestra calidad de vida y que se hable de que somos los que mejor sabemos divertirnos y salir de fiesta, pero no nos gusta tanto que eso signifique que somos unos vagos, improductivos y los principales culpables de nuestra propia ruina financiera. La idea es que comentes que has tenido que trabajar con españoles y que no tienes queja, que somos serios, trabajadores y de fiar. Y que además de todo esto, claro, sabemos distinguir el trabajo de las cosas verdaderamente importantes.

7. Di que te encanta el idioma, el acento español en particular.

Somos bastante conscientes de que nuestro acento no es el más sexy. Ya sea hablando otro idioma o directamente en castellano, nunca ganaremos a oídos extranjeros a los argentinos, los mexicanos o, en general, cualquier otra nación hispanohablante. ¡Por eso nos gusta tanto oír lo contrario! Y no vale decir que nos prefieres a nosotros porque nos entiendes mejor, no se trata de eso. Tienes que decir que suena más bonito. Sabemos que es mentira, ¡pero es de esas que siempre nos gusta oír!