Foto: Flavio Lorenzo Sánchez

1. Quéjate de la lluvia.

Si algo tenemos claro los asturianos es que la belleza del paisaje y ese verde intenso se tiene que pagar de alguna forma. Y la moneda es la lluvia. Esto es el norte de España y sí, llueve. Así que no te quejes, amigo.

2. Asocia ser de pueblo y ser paleto.

En Asturias hay muchos, muchos pueblos. Y mucha gente de pueblo. Gente de todo tipo y condición… como en la ciudad. Por eso, no hay nada que guste menos en Asturias en general que confundir ser de pueblo y ser paleto. ¡Hay gente de pueblo muy preparada!

3 Métete con el acento asturiano.

Además de haber recogido la herencia del bable y mantener muchas expresiones, palabras y gramática del idioma, los asturianos podemos tener un fuerte acento que choque al viajero. No te metas con él, ¡tú también tienes acento!

4.Recuérdanos que Oviedo no tiene playa.

De sobra es conocida la rivalidad entre Oviedo y Gijón, así que mejor no hables de la principal razón por la que para muchos la ciudad ovetense nunca podrá competir con su contrincante: el mar.

5. Bebe sidra sin escanciarla.

Vale que en muchos bares ya no escancian sidra de forma manual porque no les sale rentable, pero que sepas que no está muy bien visto. Si vas a probar nuestra bebida estrella, hazlo bien e inténtalo, aunque se te caiga todo por fuera. Escanciamos para que se produzcan unas pequeñas burbujas de anhídrido carbónico, que son las que hacen que la sidra esté tan rica. Si no, ¡se pierde la magia!

6. Pregúntanos si tenemos vacas.

Parece que los anuncios de la Central Lechera Asturiana hicieron mucho daño, porque desde entonces todo el mundo está convencido de que todo asturiano que se precie tiene al menos una vaca. Y no, no es así…

7. Repite expresiones en asturiano todo el rato.

A los foráneos suelen hacerles gracia las expresiones asturianas. “Fai un cutu qu’escarabaya’l pelleyu”, “con los mejores prados y las mejores vacas, Central Lechera Asturiana” y el típico “¿Yes de pueblu? ¿Tienes perru? ¿Tien cadena?” son algunas de ellas, pero la verdad, o están en desuso o pasadas de moda. Vamos, que se hacen cansinas…

8. Confúndete al pasar una expresión al asturiano. Véase “las vaques”.

Otro error muy común con el tema del lenguaje: mezclar asturiano y castellano. A ver si nos aclaramos: puedes decir les vaques o las vacas, pero nunca las vaques, que sería una mezcla entre las dos. ¿Entendido?

9. Deja de comer diciendo que estás lleno.

En Asturias se come bien y mucho. De hecho, la palabra “fartura” (que viene a ser hartura en castellano, mucho menos utilizada) es muy común para referirse a ese momento en el que ya no puedes más comiendo. Pero si eres asturiano, seguirás. Así que ya sabes: prepara el saque.

10. Di que el queso huele mal.

El cabrales es uno de los quesos más reconocidos en Asturias y estamos acostumbrados a su fuerte olor ¡Haz de tripas corazón y disfruta!

11. Pregunta si el bable es un dialecto.

El tema del lenguaje trae cola, sí. Debido a la escasa protección del idioma y a que se ha ido perdiendo con los años, mucha gente cree que el bable es un dialecto del castellano, pero no, el bable es una lengua. Un idioma, sí, con toda su riqueza y complejidad. Dialecto se podría considerar lo que muchos asturianos hablan hoy en día, ya que el bable, como he dicho, se ha ido perdiendo paulatinamente. Pero aún quedan en torno a 200.000 personas que hablan lo que también se conoce como La Llingua.

12. Cuestiona por qué la capital es Oviedo cuando Gijón tiene más habitantes.

Otro de los resquemores de los que siempre están ahí. Mejor no preguntar por qué la capital asturiana es Oviedo cuando Gijón tiene más habitantes. Porque las razones serán histórico-políticas, sin más, pero el debate puede generar controversia que es mejor evitar.

13. “Asturias, patria queridaaaa… ¿Cómo sigue?”

El himno de Asturias es reconocido en muchas partes de España… y del mundo. Así que evita la vergüenza de no saber cantarlo. “Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores; ¡quién estuviera en Asturias en todas las ocasiones!”. ¡No lo olvides!