Foto: Sergio Avilés

Dinos que digamos «zapato» para reírte de nuestro seseo.

“Ay, ¿eres cordobés? ¿Puedes decir zapato, gracioso y corazón?” NO, no lo voy a hacer. Eso de llegar, conocer a un cordobés y hacerle la dichosa preguntita puede no sentar bien, señores. ¿Por qué? Porque si preguntas para reírte de cómo vamos a decir “sapato y corasón” con un acento “grasioso cordobeh” mejor te lo guardas. Yo no me río de mis compañeros de otras partes de España cuando me sueltan un laísmo, un leísmo o cualquier otro error gramatical; y esos aquí sí que los pillamos al vuelo, majo. Porque hablaremos gracioso pero escribir, escribimos de lujo, si no leed a Góngora.

Imita cómo “nos comemos las eses”.

No, no y no, compañero de más allá de Despeñaperros. Tan sofisticados que sois fuera, esta la pasáis por alto. No nos “comemos las eses” ni las perdemos, los cordobeses las aspiramos. Eso significa que abrimos las vocales previas a la “s” para compensar por esa “s” que para tu gracia, no pronunciamos igual que tú. No decimos “caracolé”, decimos “caracoleh”. No todos los andaluces somos sevillanos y gaditanos. Hay diferencias regionales dentro de Andalucía, así que si vas a imitar cómo nos “comemos la eses” infórmate un poco primero de cómo lo hacemos los cordobeses y aprende a hacerlo bien por lo menos, que sois pésimos imitándonos.

Di que el calor cordobés de verano “no es para tanto”.

Seas de donde seas, no te atrevas a decir que somos unos exagerados y que seguro que no es para tanto. Si lo haces, no te extrañes cuando te compren un billete a Córdoba, te pongan en las tendillas a hervir un día entero, te dé una insolación, te quedes en el sitio, te lleven al Hospital Reina Sofía a reanimarte durante un par de horas y te obliguen a admitir que en verdad el calorcillo cordobés puede ponerte malo.

Llama a la mezquita con el nombre de catedral.

De toda la vida, la ahora aparentemente llamada Catedral de la Asunción de Nuestra Señora se ha conocido como Mezquita de Córdoba. Hace un par de años la titularidad de la mezquita se puso en cuestión y entiendo que la gente de fuera se confunda. Pero tampoco nos toques mucho la moral, ni nos marees con la preguntita de “entonces, ¿es Catedral o Mezquita?” Es las dos y te lo explican en todas las guías turísticas. Sabemos que es un híbrido raro, pero siempre la hemos conocido como la mezquita¡ y así seguirá siendo siempre para nosotros.

Pregúntale a una chica con un vestido de gitana en la Feria de mayo si no tiene calor.

Claramente quieres que te den con la peineta en mitad de la caseta. Claro que la chica tiene calor, ¿no es evidente? Si luego te responden un poco enfadadas que claro que tienen calor, ni se te ocurra decirles que son muy guapas pero muy siesas porque entonces ya te la ganas de verdad. Y no hablo de la chica, hablo de la monumental bofetada.

Asume que TODO EL MUNDO llora si llueve en Semana Santa.

Vamos a ver, igual que en el resto de Andalucía somos dados a la Semana Santa y hay mucho sentimiento. Pero eso no significa que todo el mundo llore cuando llueve por Semana Santa. Por haber, hay mucha gente a la que le importa un carajo la Semana Santa. La lluvia en tales fechas puede ser una gran catástrofe para los que llamamos “capillitas” pero igual que en el resto de España, también hay modernos, hípsters, frikis, y personas a las que la Semana Santa les da igual.

Comenta que somos vagos porque “cerramos todo” de 14h a 18h en verano.

Igual que en toda España, en Córdoba hay vagos, trabajadores, gente que duerme siesta y gente que no duerme siesta. Así que relajémonos porque el tener estos horarios tiene una razón de ser.
En verano durante las horas de temperatura máxima la gente se queda en casa, algo que parece de lo más razonable. Y si la gente está en casa y no va a salir, ¿para qué ir a abrir una tienda por la que en realidad no se va a pasar ni el tato de 15:00 a 18:00? Sí, hay turistas. Pero los turistas se las apañan en el bar de turno. Y tampoco cierra todo, las grandes cadenas abren. Pensemos y “un poquito de por favor” como decía Fernando Tejero en Aquí no hay quién viva.

Reduce nuestra gastronomía al salmorejo.

Sí, el salmorejo es originario de aquí y está muy bueno cuando lo combinas con la tortilla de patatas. Pero también tenemos riquísimos flamenquines de jamón con patatas, caracoles, alcachofas a la montillana, boquerones en vinagre y un aceite de oliva excepcional.

Compara nuestro Patrimonio UNESCO con los de otras regiones andaluzas.

Eso de soltar un “la Giralda es más bonita que la mezquita” o similar, lo llevamos regular. Como con el calor, defendemos nuestro patrimonio cultural con bastante orgullo. No te van a abofetear, pero está claro que ya que estás en Córdoba deberías hacernos la pelota un poco. Esto dicho, no te asustes si de repente te viene alguien a contar la historia de Córdoba para convencerte del valor histórico y cultural de nuestra ciudad en tiempos romanos y de Al-Andalus. ¡Quedas advertido! Simplemente danos un poquito de amor ya que estás aquí, que los cordobeses somos muy apañaos, hombre.