6. Siempre viste los colores del equipo local.

Viví en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires, por ocho meses en 2005. Me sentía superseguro y nunca tuve ningún problema.

Pero en el barrio vecino de La Boca estaba La Bombonera, el enorme estadio de fútbol del club Boca Juniors, uno de los más venerados por los argentinos. Para vivir la experiencia en su totalidad, sacaba siempre entradas para “la popular”, tribuna célebre -entre otras cosas- por sus peleas, ataques de puñaladas, golpizas y robos.

Siempre me aseguraba de dejar en casa la cámara de fotos, la billetera, el reloj o cualquier otra cosa de valor. También me vestía siempre con los colores de Boca. Y sí, mi amor por Boca era genuino, pero más allá de eso, ni aunque me pagaran me hubiera sentado en “la popular” vestido con otros colores que no fueran el azul y el oro.

7. Guarda las cosas de valor en lugares inesperados.

No, no estoy diciendo que guardes tu iPod entre las bolas. Estoy hablando de esas cosas que no puedes llevar cuando sales de noche.

La mayoría de los ladrones que se aventuran a una habitación de hotel están cagados las patas de miedo a ser descubiertos, y por eso andan siempre muy apurados. Algunos seguramente estén volados también. Entran con una linterna y llevan las mochilas y el resto de las cosas grandes cerca de las salidas.

No les facilites el trabajo de dejar en lugares obvios las cosas más caras o irreemplazables. Guarda tu laptop debajo de una silla o de la cama. No se trata de una búsqueda del F.B.I., y muchos lugares serán dejados de lado en el apuro.

Si dejas tus aparatos en el escritorio, seguro que los encuentran. Si en cambio los pones en lugares inesperados, no se llevarán más que un par de toallones de playa.

8. Escucha a los lugareños.

Nunca he sufrido un robo estando en el barrio más peligroso del lugar, pero sí me ha pasado de estar caminando y que un vecino me dijera con tono de reprimenda que estaba loco por dejar que mi hermana anduviera con su cámara DSLR a la vista.

Es cierto, los lugareños pueden ser sobreprotectores (con las mejores intenciones), pero siempre que alguien levanta la voz para advertirte que la calle por la que acabas de doblar no es la mejor para los turistas, las primeras cinco reglas deben ser observadas diligentemente. Y siempre es una buen idea seguir el consejo.

9. Sé cauto cuando tomas un taxi.

Lo más seguro es siempre llamar un taxi o pedir que te llamen un taxi allí donde estés. Pero cuando estás en un bar, en un país cuya lengua no hablas bien, pedirle a un extraño que te llame un taxi no es siempre una posibilidad.

La segunda opción es parar un taxi en la calle. Si tomas un taxi que ha estado detenido por un largo rato, esperando sin hacer nada, tus posibidades de meterte en problemas aumentan.

Los tipos que te ofrecen taxis en el aeropuerto son siempre sombríos, y nunca es una buena idea irte con ellos. Lo mejor en un aeropuerto extranjero es ir derechito a la fila de taxis profesionales -y ojalá que regulados-.

Otras señales de alerta: taxis que no tienen marca ni identificación, o taxis que llevan otro pasajero en el asiento del acompañante.

10. Reconce el inicio de una situación peligrosa y escápate a la m…

No todos los crímenes son premeditados y ejecutados con habilidad, sino que muchas veces son producto de la improvisación.

Unos vándalos del lugar se dan cuenta de que estás solo o vulnerable y saben que tienes algo que ellos quieren. Si estás observando mi regla número cuatro, y notas que hay gente hablando de ti y mirándote, no hay razón para quedarte en el lugar para ver si se trata solo de tu imaginación.

Siempre peca de cauto y escápate del lugar tan rápido como puedas, preferentemente a un lugar más iluminado y con mayor movimiento de gente. El noventa por ciento de las veces, ellos se darán cuenta de que esta oportunidad pasó y volverán a hacer lo que estaban haciendo antes de cruzarte.

Conexión con la comunidad

¿Qué reglas de seguridad observas cuando estás viajando por lugares peligrosos? Son diferentes de las que sigues cuando estás en tu ciudad o país? Cuéntanos en los comentantarios.