Crédito: Eduardo Pavon

1. Necea con que Agustín Lara no nació en Tlacotalpan, sino en la Ciudad de México.

¿Cómo se comprende que el jarocho más internacional sea chilango? No tiene ningún sentido seguir debatiendo esto…

 

2. Ven a pasear al malecas o a la playa en camisa de cuadros, bermuda hawaiana y zapatos de oficina.

O peor aún, en huaraches con calcetines blancos hasta media pantorrilla. ¡Esos chilanguitos vacacionistas dan pena ajena!

 

3. Ven de turismo pedacero…

Ese de jícama con chile, que deja todo sucio y que pa’ no gastar carga hasta con el perico.

 

4. ¡Ay, cómo nos encabronan los choferes de autobús urbano de las rutas Vía Muerte, Norte-Sur o Comercial Mexicana!

Nos llevan agarrados a “veinte uñas”, le atinan a cada bache y le andan besando la defensa a todos los carros y autobuses por el camino. ¡Si parece que les pagan por pasajero lastimado!

 

5. Que el viento nos haga salir a la calle con suéter y chamarra cuando hace un calorón de jijos de su qué barbaridad.

Nomás para no acabar más empanizado que el pollo Kentuky.

 

6. Que nos empiecen a cerrar las vialidades en el boulevard para montar las gradas y las sillas para ver los desfiles del carnaval…

¡Casi un mes antes del inicio!

 

7. El calor húmedo.

Nada encabrona más que salir a una reunión de trabajo o a una fiesta y llegar más pegajosos y empapados de sudor que si hubiéramos corrido un maratón y, en el caso de las mujeres, con un sexy alaciado más chino que Rarotonga.

 

8. Y aunque todos los jarochos tenemos la libertad de disfrutar la playa prácticamente todo el año…

Nos super encabronamos cuando queremos ir a presumir nuestros cuerpazos a Mocambo o Costa de Oro en Semana Santa ¡y están a reventar de turistas!