10 situaciones comunes durante la tierna infancia.

 

1. Corre en casa ajena.

O peor aún… corre en casa ajena y cáete.

 

2. Hazla ver como una mala madre: haz un berrinche en público.

Síguele y te voy a dar razón para que llores” es una frase que se acuñó en el fuego más puro del enojo materno.

 

3. Defiéndete de su ira.

Ya sabes que si corres o metes las manos… te va a tocar doble.

 

4. Dile que a la mamá de Juanito le queda más rica la sopa de estrellitas.

 

5. Olvídate de anotar la tarea…

O peor aún, recuérdale que tienes que hacer una maqueta de los ecosistemas terrestres con papel de china y plastilina a las once de la noche… y que es para mañana.

 

6. Cáete cuando te lleva de la mano.

Las madres tienen un claro conflicto con que la gravedad haga lo suyo.

 

7. No te comas el lunch que te preparó con tanto amor…

O peor aún, véndelo.

 

8. Dile -en medio de un llanto desconsolado- que te quieres ir con tu abuelita.

Y sí con “abuelita” te refieres a su suegra… ¡ya sacaste boleto!

 

9. Olvida tu suéter en la escuela.

Ese bonito suéter nuevo que todavía no mandaba a bordar con tu nombre.

 

10. Mancha tu ropa con algo imposible de limpiar.

Porque no hay niño que se respete al que no se le chorreen las plumas.

 

 

10 Situaciones típicas de ayer, hoy y siempre.

 

1. Rezóngale.

El verbo que engloba casi todo lo que no debes hacer frente a tu madre.

 

2. Llévate sus tópers.

Ella sabe que eventualmente vas a perder uno: su favorito.

 

3. Interrumpe su sesión vespertina con la tele.

Tus “emergencias” no tienen comparación con lo que está sufriendo Rosa Salvaje en este momento.

 

4. Dile que la mollera no se cae…

Y probablemente intente comprobarlo contigo de un chanclazo.

 

5. Paséate por donde acaba de trapear.

 

6. Deja la toalla mojada adentro de la casa…

O peor aún, déjala encima de la cama.

 

7. Dile que la música de Alberto Vázquez y César Costa es música de viejitos.

O moléstala porque escucha El Fonógrafo.

 

8. Dile que no le eche tanto ajo al guacamole…

Sus recetas son intocables, inmejorables… debería abrir un restaurante.

 

9. Camina descalzo por la casa.

Porque andar descalzo por la vida es la fuente de los grandes males del ser: los calcetines percudidos, los pies lacerados y la enfermedad. Esto nos lleva al siguiente punto…

 

10. Enférmate después de sus advertencias.

Llévate suéter, no andes descalzo, tómatelas al tiempo, no le pongas tanto hielo, ya llevas tres platos de pozole, ya métete que te va a dar el sereno… Si te enfermaste fue por necio.