Crédito de la imagen: Rachel Sian – Imagen principal: “La venganza del traductor”, por Daniela Vladimirova

Confúndelos con intérpretes.

Ojo, no vayas a pensar que el enojo se debe a alguna interna profesional contra los intérpretes. Nada que ver. Por lo general, los traductores admiramos los nervios de acero de los intérpretes y su agilidad mental. Pero nos indigna que la gente no sepa lo que hacemos y que pierda el interés al minuto en que aclaramos que no interpretamos conferencias ni las premiaciones por TV.

Alardea con los exámenes internacionales que rendiste y con todas las traducciones que hiciste gratis para practicar.

No es por desmerecer todas las horas de estudio que le dedicaste a tu segundo idioma, ni mucho menos, pero recuerda que en muchos países de Latinoamérica los traductores debemos estudiar al menos cuatro años en instituciones universitarias para obtener un diploma y realizar un sinfín de cursos para especializarnos y mantenernos actualizados. Además de dedicarle muchísimo tiempo de nuestras vidas privadas a conocer las diferentes culturas de los idiomas que hablamos. Y por más que disfrutamos de nuestra profesión, vivimos de ella. Y así como un dentista no te saca una muela gratis, nosotros no traducimos gratis tampoco. Por eso nos saca de las casillas que alguien lo haga porque eso genera que mucha gente se sorprenda al oír las tarifas con que nos manejamos los traductores profesionales.

Interrúmpelos para preguntarles una palabra al azar.

Cuando estamos pasando un buen momento con amigos, relajados, hablando de cualquier cosa, no hay nada que nos altere más que alguien pregunte por un término específico que nada tiene que ver con lo que estamos hablando. Los traductores NO somos diccionarios con patas. NO conocemos TODAS las palabras de los idiomas que hablamos y muchos menos los múltiples significados que pudieran llegan a tener. Por eso te recomiendo que si tienes la suerte de que no te lancen el trago que están bebiendo y solo te respondan “depende del contexto”, te quedes con eso y no insistas porque por dentro te están insultando al menos en tres idiomas diferentes.

Critica la traducción de los nombres de las películas.

Los traductores de películas nos sentimos muy afortunados por poder ser parte, aunque sea mínima, de una industria que adoramos y nos genera tanto placer. Pero todos esos sentimientos maravillosos se desvanecen cuando desmerecen nuestro trabajo simplemente porque TODOS se quejan de que el nombre de la película no es una traducción literal del nombre en su idioma original. En especial, porque no somos nosotros los que elegimos ese nombre si no las distribuidoras y sus publicistas (supuestamente ellos son los que saben qué vende y atrae más a los espectadores a las salas). Vaya uno a saber por qué ellos creen que, por ejemplo, “Causas y Consecuencias” es una buena traducción para “The Company You Keep”, cuando en español existe la frase “Dime con quién andas…”. No lo sé. Y me supera. En serio.

Fuente:IMBd

Pídele que te traduzca el CV gratis.

“Así nomás, rapidito”, te dicen. Y al abrir el documento de Word te encuentras con un CV de cinco páginas de un ingeniero mecánico con 20 años de experiencia como técnico aeronáutico. ¿Así nomás? ¿Rapidito? Sí, claro. La traducción es nuestro trabajo, no un pasatiempo. No vivimos del aire. Si eres un amigo muy cercano o familiar podríamos llegar a ofrecernos a revisarlo y aconsejarte. Pero ten en cuenta algo sumamente importante, si no puedes traducirlo a ese otro idioma en que necesitas presentarlo, ¿cómo demonios piensas trabajar usando ese idioma?

Dile que Google Translate los reemplazará en el futuro.

No voy a ser tan necia y negar que Google Translate sea útil para traducir alguna que otra palabra u oración. Pero hasta ahí llegué. No esperen más de mí ni de ningún otro colega. Esperar que Google Translate traduzca textos enteros es lo mismo que esperar que un robot hable con doble sentido, interprete aquellas palabras que no tienen traducción, entienda el sarcasmo y exprese distintas emociones instintivamente. Cosa que, más allá de ciertas obras de ciencias ficción, es imposible.

Solicítale una traducción en “español neutro” que sea informal y suene natural.

“Perfecto. Eso haré”, respondo a esos pedidos. ¿Qué me gustaría responderles realmente? Buenísimo. Dale. ¿Y lo querés en élfico y klingon también?.
Soy porteña Y traductora, y sé que el español “neutro” llegó para quedarse y que para cierto tipo de artículos periodísticos o documentales va bien. Pero cada vez que traduzco algún texto literario, mis primeras versiones –esas de las que más orgullosa me siento- son las que luego debo editar por estar llenas de “argentinismos”. Me frustra y me llena de rabia presentar un texto deslucido sin identidad alguna sabiendo que lo podría haber hecho mucho mejor sin tener que estar condicionada por el “español neutro”.

Reclámale con urgencia un trabajo antes de la fecha de entrega pactada.

Están los clientes que se confundieron de fecha y te avisan y te pagan extra por la urgencia no programada. Y está todo bien con ellos. Esas cosas pasan, ¿no? Pero también están los súper ansiosos que te envían mensajes constantemente pidiéndote que “por favor se lo envíes en cuanto lo tengas”, cosa que haces sólo para comprobar que tardan dos días en abrir el e-mail y en verificar el archivo adjunto. ¿Dónde estaba la urgencia entonces?

Si te comunicas con tu traductor a través del correo electrónico no deberías preocuparte mucho por hacerlo (o hacerla) enojar, ya que editamos una y otra vez nuestros mensajes antes de enviarlos, hasta que el enojo que sentimos sea prácticamente imperceptible. Nuestro trabajo es muy solitario y la computadora es quien sufre toda nuestra rabia.
En persona, es muy probable que disfrutes de una buena charla con nosotros. Somos curiosos y nos gusta aprender de todo por eso escuchamos con atención y hacemos miles de preguntas. Nunca se sabe sobre qué tema podría tratarse la próxima traducción que hagamos.

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