Tira un petardo por sorpresa frente a una iglesia

Mientras otros se pueden asustar y pensar que hay un tiroteo o que ha habido una explosión, un valenciano pensará impasible que se está celebrando una boda, un bautizo o que hay alguna fiesta patronal en marcha.

Enséñale una foto de María Abradelo

Seguro que cualquier valenciano de más de 20 años reconoce a esta presentadora en menos de un segundo. También puedes probar con una foto de un Bull Terrier Inglés, más conocido entre los valencianos como Babalà.

Dale de beber horchata

Si reconoce la horchata de chufa a la primera es probable que sea valenciano; si además te comenta “mejor granizada”, “¿tienes fartons o rosquilletas para mojar?” o “se nota que es de supermercado, en mi pueblo hay una horchatería que…” entonces seguro que es valenciano.

Pregúntale si está “desficioso”

Si te contesta con la naturalidad del que tiene asimilada esa palabra, no hay duda, es valenciano. Pero si te quieres asegurar pregúntale si le parece “coenta” tu camiseta, si reacciona analizando tu look, entonces no cabe duda alguna de que te enfrentas a un auténtico valenciano.

Pon a prueba su generosidad

Los valencianos somos bastante generosos, tanto que solemos tener algún momento “capitán moro” en nuestra vida, en el cual empezamos invitando a una ronda y acabamos gastándonos los ahorros.

Invita a un valenciano a comprar la carne de la barbacoa

Mientras que otros comprarían carne de ternera para un asado o hamburguesas y perritos para una barbacoa, un valenciano comprará cosa buena de chuletas de cordero, longanizas, butifarrones, chorizos y panceta para una torrà. Además no concebimos el concepto de carne asada sin que esté acompañada de allioli.

Ofrécele una paella con chorizo y guisantes

La paella es nuestra religión culinaria, así que cualquier “paellicidio” provocará una reacción airada en un valenciano. Nada de mezclar gambas y pollo, prohibido añadir cebolla o chorizo, deja para el bricolaje eso de hacer decoraciones extravagantes por encima, y ni se os ocurra llamar paellera al recipiente donde se come la paella a no ser que queráis conocer a un valenciano iracundo.

Pídele que te hable de El Gulliver

Es probable que no haya leído jamás el libro de Los Viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, pero aun así habrá jugado entre sus ropajes. Porque para cualquier valenciano, además de un personaje de novela, El Gulliver es un parque de juegos infantiles por el que se ha deslizado en más de una ocasión.

Intenta racionalizar el gasto de las Fallas

Para muchos turistas las Fallas suponen un gasto absurdo de millones de euros quemados tras una semana ocupando las calles en forma de monumentos. Un valenciano no se cuestiona si son caras o baratas, sólo piensa en que llegue cada año la semana fallera para poder vivir la fiesta más espectacular del mundo. ¡Y no te atrevas a decir lo contrario!

¡Que suene Paquito el Chocolatero!

Convertido en un himno de las fiestas locales, no hay verbena que se precie en la que no suene Paquito el Chocolatero. Los valencianos hemos crecido con la necesidad de abrazarnos los unos a los otros y levantar las piernas al son de la música cada vez que suenan las notas de esta canción. Pero de la original, ni se os ocurra pinchar la versión de King África.

Pídele que te prepare un bombón del tiempo

Un valenciano sabe que un bombón es un café con leche condensada, así como que un café del tiempo es un café acompañado de un vaso con hielo y limón. Si además sabe hacer un cremaet, no sólo es valenciano, sino que además puedes asegurar que es de poble.

Fíjate en cómo camina

¡Todos andamos igual, ni que fuéramos caminantes blancos! Será vuestra reacción ante la afirmación de que los valencianos caminamos de forma diferente. Pero si te fijas te darás cuenta de que un valenciano tiene la costumbre, la manía o el impulso, de caminar siempre por el medio de la calle. Así que a la mínima que no pasen coches, encontrarás al valenciano caminando como si la calle fuera suya.