«Blueskyberlin», por H. Füller

 

Berlín comparte el status de capital clásica europea junto con metrópolis de la talla de París, Londres y Ámsterdam. Es decir, es una de esas ciudades casi imposibles de evitar en un viaje por el viejo continente. Varios de esos destinos clásicos pueden convertirse en una migración sin retorno de Euros de tu billetera. Sin embargo, ese no es el caso de la capital alemana.

Berlín es mucho más barato y accesible que otros destinos de igual categoría. Si, en serio. Es incluso más barato que el sur de Alemania, donde está la industria pesada y la riqueza. Si bien los precios lentamente comienzan a incrementarse, todavía se puede disfrutar de este oasis cultural – ¡y para el bolsillo! – situado entre Europa Occidental y Oriental, que no ha parado de crecer desde la caída del Muro en el año 89.

 

Llegar por poco dinero

Si tu visita a suelo germano va a ser partiendo desde países como la República Checa, Polonia, Dinamarca, Holanda o hasta Bélgica, el servicio de car pooling o “auto compartido” es siempre una alternativa más rápida que un bus y hasta más económica. Ni que hablar de los personajes con los que uno comparte ruta: ¡experiencia totalmente recomendable para curiosos, interesados y mentes abiertas! He viajado con este servicio reiteradas veces y, ¡SI, ES SEGURO!

Si tu destino previo se encuentra en países más lejanos, Easy Jet suele ofrecer buenos precios (siempre y cuando se saquen con anticipación) al igual que sitios como Sky Scanner. En este último, uno puede elegir un mes determinado, o incluso el año entero, y encontrar de una manera muy práctica y gráfica los precios más baratos de cada período.

 

Hospedaje por poco dinero: grupos de latinos en Facebook como alternativa

El concepto de “dormir gratis en una ciudad en la que somos turistas” suele estar directamente ligado a CouchSurfing, el famoso sitio web donde podemos encontrar algún local que nos ofrezca un sofá o colchón para pasar un par de noches. En Berlín funciona realmente muy bien: los llamados “hosts” suelen ser muy simpáticos y sociales.

Sin embargo, hay otras opciones. Cada comunidad latina tiene un grupo en Facebook donde se organizan eventos, compra/venta de artículos y demases. Pueden consultar con “Chilenos en Berlín”, “Uruguayos en Berlín”, “Argentinos en Berlín”, etc. ¡No sean tímidos! Busquen estos grupos y pregunten, que siempre se asoma algún alma generosa dispuesta a ayudar.

 

Si en cambio prefieren un hostel, pueden chequear en Hostel World o páginas equivalentes. Aquí van tres opciones diversas, a buen precio y en buenas zonas:

– PFEFFERBETT HOSTEL. Ubicado en el coqueto barrio de Prenzlauer Berg, cerca del metro U2 y con un “stimmung” – ambiente, en alemán – genial.

– ODYSSEE GLOBETROTTER. Si lo que buscan es estar cerca de los grandes clubes y una escena nocturna que jamás duerme, este es su lugar. Ubicado a metros de la famosa Warschauer Strasse, al igual que de la Boxhagener Platz y Simon-Dach Strasse, todos estos lugares repletos de bares y buena comida.

– EASTERN COMFORT HOSTELBOAT BERLIN. Sí, estamos hablando de un hostel-bote. Una opción económica, divertida y original que muchos visitantes eligen para salpicar su curriculum viajero con una experiencia única. Justo frente al East Side Gallery y a orillas del multicultural barrio de Kreuzberg.

 

Comer por poco dinero: el fuerte de Berlín

La comida es uno de los fuertes berlineses para gastar poco. Los famosos “döner kebap” cuestan entre 2 y 3,50 euros. Lo mismo para el falafel y el sandwich de queso “halloumi”. ¡Casi casi se puede encontrar uno por cuadra! Además, comprar el almuerzo en el supermercado es también una buena alternativa para cuidar el bolsillo.

Para los más gasoleros: si son un grupo de entre 3 y 4 personas, hay un restaurant árabe en Sonnen Allee 52 (Neukölln) que superará sus expectativas. Los platos son generosos y vienen acompañados con una pequeña ensalada y pan árabe. Lo ideal es pedir varios diferentes y compartir: ¡no costará más de 4 euros!

Para los extremos: también en el barrio de Neukölln, sobre la calle Flughafenstrasse – justo al lado de la estación de metro Boddin Strasse – hay un pequeño restaurant libanés que vende falafel a tan sólo 1 euro. Testeado y aprobado.

Cada martes y viernes, una buena opción es pasear por el mercado turco situado justo al lado del canal Maybachufer, donde se puede comprar una gran variedad de alimentos y bebidas. Si el clima amerita, es un “must” en nuestro itinerario.

¡Ninguna de estas propuestas gastronómicas supera los 5 euros! Nada mal para Europa.

 

Cómo movilizarse

No todo puede ser color de rosas, y aquí encontramos el mejor ejemplo. El transporte público es caro en comparación a los precios que se manejan en la ciudad. Un ticket simple de metro/tren/bus cuesta 2,60. Una buena opción es comprar el ticket diario o Tageskarte, que cuesta 6,70 y nos permite viajar cuanto queramos entre las 00:00 hs y las 03:00 del día siguiente. Si viajan en grupo de hasta 5 personas, se puede adquirir el ticket grupal o Kleingruppen-Tageskarte por 16,20.

Muchos viajeros optan por no pagar el ticket, ya que el sistema de trenes/metro no tiene molinetes o una máquina donde antes de subir a cada medio de transporte, debamos pasar la tarjeta por un lector o sensor. Sin embargo, es posible que mientras estén viajando, aparezca repentinamente un inspector -vestido de civil- y quiera chequear tu boleto. De no tenerlo, la multa es de 40 euros.

No me olvido de los amantes de las bicis. Alquilar una cuesta entre 8 y 10 euros por todo un día. La ciudad está bien preparada para los ciclistas, y las reglas y prioridades son relativamente fáciles de entender. Siempre hay que asegurarse de que estén equipadas con luces, ya que de lo contrario podríamos ser multados.

 

Free walking tours y opciones artísticas con descuentos o gratis

Como en casi toda ciudad europea, empezar con un “free walking tour” suele ser la mejor opción para entender dónde estamos situados en unas 2.5 horas. No tienen precio fijo, sino que somos nosotros quienes decidimos cuánto pagaremos por el servicio en función a cuánto -o no- nos gustó.

Los museos no son gratuitos, y los más concurridos no tienen un día de entrada libre. Pero con cualquier tarjeta de estudiante válida, se efectúa un descuento del 50% del precio.

Además, ¡OJO!, no todo son museos y galerías. El Street Art es un gran condimento en Berlín, y constantemente suceden cosas inesperadas por las calles: ya sea música, performances artísticas variadas y hasta eventos de todo tipo abiertos al público.

 

Para los admiradores de las vistas panorámicas

Hay dos lugares a los que deben ir. El Gedenkstätte Berliner Mauer forma parte de un sitio compuesto por un museo, varios memoriales y el centro de documentación. Este último cuenta con una terraza que brinda una vista de la ciudad partiendo desde uno de los límites entre Berlín este y oeste. ¡GRATIS! en Bernauer Strasse 111.

La mejor opción para aquellos que lleguen en primavera-verano es el Klunkerkranich. Este open-air bar situado en la terraza de un centro comercial ofrece uno de los atardeceres más bellos de Berlín. La entrada cuesta unos 4 euros, y venden comida y bebidas (con y sin alcohol) a buen precio. Situado justo al lado del metro Rathaus Neukölln, cuenta obviamente ¡con bandas en vivo!

Vista desde Klunkerkranich – Crédito: ekvidi

 

¿Y qué hay de conseguir recuerdos con un presupuesto acotado?

En Berlín, todo es posible, incluso quedar bien con la suegra por pocos euros. Si buscan prendas usadas o “vintage”, discos y diversas “cositas” para regalarle a los amigos, Mauerpark es el lugar que necesitan. Es un conocido mercado situado en el barrio de Prenzlauer Berg donde se puede encontrar de todo: antigüedades, instrumentos musicales, objetos de decoración. También cuenta con varios puestos de comida y, en verano, con un karaoke gigante donde cualquiera puede participar. Atención: solo los domingos.