1. Busca, compara y si lo encuentras ¡cómpralo!

Una gran parte del presupuesto de un viaje se lo lleva el vuelo. Y si queremos empezar a ahorrar, no hay mejor forma de hacerlo que trabajando este punto. Regístrate en todas las compañías aéreas para recibir sus newsletters porque, aunque no lo creas, es la mejor manera de encontrar las mejores ofertas. No dejes de seguir y también suscribirte a páginas que publiquen ofertas de vuelos, como Mejor Vuelo, donde podrás encontrar ese vuelo que tanto deseabas a ese precio que te permitirá viajar (casi) gratis por el mundo. ¿Habías pensado alguna vez volar por menos de 300 euros a Japón? Pues tenemos que decirte que existen esos vuelos. Sólo hay que estar atentos y cazarlos al vuelo en cuanto los veas.

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2. Sé flexible en fechas y olvídate de la temporada alta.

Una de las grandes equivocaciones es plantear un viaje en fechas que incluyan puentes, días festivos o temporada alta en destino. No hay mejor manera de ahorrar que saltándose esas fechas y enmarcar el viaje en fechas mucho menos concurridas. No queremos decir que haga falta irse a Rusia en pleno enero por ahorrarse unos euros, pero tampoco hace falta plantear el viaje en pleno agosto. Una época intermedia te servirá para ahorrar, no sólo en el vuelo, sino también en el alojamiento. Tenlo muy en cuenta. Además, seguramente habrá muchos menos turistas y podrás disfrutar de tu viaje de otra manera.

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3. Apúntate a los hostels o al couchsurfing.

Otra de las grandes partidas que se llevan parte del presupuesto en un viaje es el alojamiento. No seremos nosotros los que digamos que un hotel sea una mala elección, pero si lo que tratas es de ahorrar olvídate de ellos, a no ser que encuentres una buena oferta. Céntrate en los hostels o en couchsurfing. De esta forma no sólo ahorrarás, sino que también conseguirás estar en contacto con más viajeros, de los que seguro aprenderás muchos trucos para seguir ahorrando durante el viaje. ¡No hay nada como compartir el salón de un hostel después de cenar con un grupo de viajeros ansiosos de conocer gente!

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4. Aliméntate, pero cómo y dónde comen los locales.

Una parte muy importante en una cultura es la gastronomía, algo que al final también puede acabar modificando un presupuesto. Durante un viaje, si no tenemos cuidado, gran parte de los fondos se nos pueden ir en el simple acto de hacer tres comidas al día. Así que hay que tener cuidado si no queremos dejarnos buena parte de nuestros ahorros en disfrutar de la gastronomía local. La mejor manera de comer bien y barato es seguir a los locales. Esto es algo que nunca falla. Allá donde veas gente local comiendo, seguro que el local será de buena calidad y encima económico.

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5. Utiliza el transporte local.

Una de las mejores formas de conocer una ciudad es a pie, perdiéndote por sus calles, de eso no nos cabe duda. Aunque también hay que tener en cuenta que hay momentos en los que las distancias hacen que esto resulte inviable. En estos casos optar por el transporte local es la mejor opción. Eso sí, infórmate antes, ya que en la mayoría de ciudades grandes existen diferentes abonos de transporte con los que podrás ahorrar unos buenos euros.

Por poner un ejemplo, en Londres, existen varias formas de ahorrar, como la tarjeta Oyster, que es una tarjeta prepaga que permite el uso del transporte de Londres a un precio bastante reducido.

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6. Consulta las Oficinas de Turismo y las páginas de las atracciones turísticas.

Dicen que tener información es tener poder. Y lo mismo pasa en los viajes. Dedicar un tiempo a investigar e indagar en los lugares que queremos visitar nos traerá más de una sorpresa y es que no podemos olvidar que la mayoría de atracciones turísticas tienes días de libre acceso o con precios reducidos. Si conocemos estos datos, podemos rebajar nuestro presupuesto muchísimo. Y si no tienes tiempo para todo, no olvides que las Oficinas de Turismo pueden resultar tus grandes aliadas. Escríbeles un email pidiéndoles información y tendrás a tu lado a la mejor guía.

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7. Pregunta a los locales.

No hay nadie que conozca mejor un lugar que sus habitantes. Aprovecha cualquier oportunidad, como estar comiendo en un bar, para preguntar a la gente por los mejores lugares en dónde comer, alojarse o la forma más económica de llegar al próximo punto de tu viaje. Nadie mejor que ellos para aconsejarte y ayudarte a viajar de una manera mucho más económica.

 

8. Apúntate a las actividades gratuitas.

Muchas veces pensamos que para conocer un lugar debemos centramos en actividades que implican un desembolso de gran parte de nuestro presupuesto, y no pensamos en las muchas formas gratuitas de conocer un lugar. En este caso, se llevan nuestro mejor halago los Free Tours y es que en la mayoría de grandes ciudades existen asociaciones de voluntarios que se ofrecen a hacer visitas guiadas por la ciudad a cambio de un pequeño donativo al final de la misma. Sólo tienes que entrar en San Google, teclear “free tours” junto a la ciudad que quieras y prepárate para tener una selección de todas las opciones que pueden encontrar.

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9. Los mejores souvenirs son los recuerdos.

Si no quieres gastar más de la cuenta, olvídate de las compras compulsivas de souvenirs o esos regalos a la familia que normalmente acaban en el fondo de un cajón. El mejor souvenir que podrás traer de un viaje son los recuerdos y, por supuesto, las fotografías.

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10. Olvídate del dinero y déjate llevar.

Y como último consejo te diremos que llevar un detalle exhaustivo de todos los gastos al final provoca que no disfrutes del viaje tanto como deberías, ya que tu atención está siempre enfocada en el dinero. A veces hace falta olvidarse un poco del parné, emplear el sentido común y únicamente DISFRUTAR del momento.

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