Hasta mediados de la década del setenta, Real de Catorce fue un pueblo próspero, gracias a la industria de la minería de plata. Sin embargo, a principios de los ochenta, la mina se inundó y ya no pudieron rescatarla. La gente abandonó el lugar y se convirtió en pueblo fantasma. Hoy en día es pueblo mágico y una de las principales atracciones turísticas de San Luis Potosí.

Los vestigios de aquella época minera y la magia del desierto hacen de Real de Catorce un destino súper fotogénico. No obstante, para este viaje decidí dejar mi cámara grande y llevarme solo el iPhone. Les comparto 15 fotografías de este pueblo mágico, con algunas notas de cada una, esperando que les sean de utilidad en sus viajes o prácticas fotográficas.

Pueblo fantasma

Hacia arriba de uno de los cerros que rodean a Real está el llamado pueblo lantasma. Se llega a él por veredas empedradas que cruzan el desierto. En esta foto decidí capturar un maguey con su quiote (tallo largo) y sus flores junto con el camino y las ruinas al fondo. Fue parte de un ensayo fotográfico que consiste en observar la totalidad de un elemento que caracteriza o define una escena y después ir a un detalle fino del mismo elemento.

Aquí se pueden apreciar las cicatrices del desprendimiento de las pencas y el contraste de color con las espinas. Es una captura estético-conceptual pero que te ayudará en tu práctica fotográfica a apreciar un mismo elemento desde una mirada lejana y otra cercana.

Llegando a las ruinas y los socavones hice un par de fotos: la primera, esta que muestro abajo, es la más evidente, la que se te presenta al llegar al lugar, por lo que siempre uno tiene el impulso de retratarla tal y como está. Nada espectacular, solo una muestra de lo reactivo que puede ser uno como fotógrafo ante lo evidente.

Ya después de un rato en el lugar, decidí centrarme en cosas menos evidentes pero representativas, como los nopales y las tunas de esta otra imagen, enmarcados por las ruinas. El truco en esta foto es que hice un panorama corto para captar más del entorno. Después, con una aplicación, hice un poco borroso el fondo para simular profundidad y dejar como primer plano a los nopales.
Esta es otra foto de las que no puedes escapar. Mucha gente prefiere llegar al lugar a caballo, y es realmente difícil no retratar a estos amables seres. Lo que hice aquí fue ponerme en cuclillas para cambiar un poco el ángulo de la imagen, que de estar de pie sería como muy aburrido y predecible. También sirvió para que algo de las ruinas y del cielo salieran y dieran más movimiento a la imagen. Después, con una aplicación, hice borroso el fondo para simular profundidad.
De regreso pasamos por otras ruinas. Aquí hay una parte muy interesante, donde un conjunto de antiguas puertas y ventanas con vista al pueblo te permiten practicar temas fotográficos como la repetición, el enmarcado, la profundidad, las texturas, etc.
Ya abajo en el pueblo me concentré en capturar detalles más que escenas trilladas. Como este farol con un halo en el cielo a pleno medio día.
Una de los atractivos del lugar son los jeeps Willys que te bajan al desierto a modo de transporte público. Decidí hacer la imagen en blanco y negro, con mucho contraste como para enfatizar lo antiguo y duro de la escena.
Lo mismo hice con estos faroles. Busqué un destello de sol y los convertí a blanco y negro con muy alto contraste.
Algo que me encanta de Real de Catorce son las piedras y la madera desgastadas por el tiempo… Ver como la naturaleza se abre paso entre las construcciones humanas. Chequen el arbolito y la paloma, ambos en puntos más o menos opuestos de la imagen.
Si sabes de composición y regla de los tercios, podrás ver que coloqué la linea horizonte del balcón en uno de los tercios. Esto sirve para darle solidez y “tierra” a tu foto. Además, la totalidad del balcón casi abarca el tercio medio.
Lo que hice la siguiente foto fue buscar simetría, de tal modo que condujera tus ojos al centro de la imagen donde está el detalle diferente en textura, que es la madera. Si te fijas en la foto anterior, también hay cierta coincidencia con la regla de los tercios.
En esta otra imagen me gustó mucho lo geométrico de la construcción. Puedes ver que no capturé la totalidad de la fachada, sino solo aquellas partes donde se acentuaban los ángulos rectos y las formas cuadradas y rectangulares.
Los atardeceres son bien bonitos en Real de Catorce, sobre todo porque el sol se pone entre las montañas y su enorme cañada. Es un escenario súper imponente, que en este ensayo fotográfico busqué capturar de dos formas: una de lejos para ver la totalidad del paisaje…
Y otra de muy cerca. Si prestas atención a la foto anterior, ya está ahí la persona. Fui yo, como el fotógrafo, quien se acercó para hacer una foto diferente, dando prioridad e integrándola a los elementos de la escena.
Seguro que pude haber hecho muchas más variantes de esta escena y locación, pero preferí hacer algo que hacen los fotógrafos más longevos: guardar la cámara y disfrutar del momento.