¿Te has dado cuenta que uno de los males más recurrentes de nuestros tiempos es la corrupción? Se da en todos los niveles y siempre afecta a los más desprotegidos, beneficiando la mayoría de las veces a funcionarios de cargos elevados que deshonran totalmente la responsabilidad que su pueblo les otorga.

¿Te has preguntado si había corrupción en el México prehispánico?

Si bien hoy en día la corrupción es un hecho constante de lo cual escuchamos casi a diario, eso no significa que sea un asunto nuevo, pues alrededor de todo el mundo y en toda época siempre se han suscitado este tipo de actos.

Ya te hemos contado sobre la marcada disciplina del pueblo mexica en cuanto a la educación de los niños y también de la ocasión en que el rey poeta Nezahualcóyotl tuvo que soportar la condena a muerte de uno de sus hijos por actos de corrupción, lo que nos relata dos grandes momentos en la vida cotidiana de aquel gran imperio. En primer lugar, la importancia de la educación como método preventivo para evitar que los niños crecieran acostumbrados a desobedecer. Y, en segundo lugar, lo riguroso de sus leyes, que tenían como consecuencia en la mayoría de los casos la pena de muerte, haciendo de ella un ejemplo para el resto de la población.

Ahora bien, tengamos en cuenta que el imperio mexica fue tan grande como un tercio del continente europeo, lo que supone un gran aparato administrativo y de justicia que implicaba situaciones de todo tipo y la constante evolución de sus leyes.

Tomando en cuenta lo anterior, no es difícil imaginar que, de vez en cuando, algún funcionario público tuviera la mala idea de cometer actos de corrupción.

Por ello los mexica tuvieron que recurrir a las leyes que el padre y abuelo del rey poeta redactaron alguna vez para establecer las normas de convivencia, así como las penas, multas y castigos que merecían las diversas infracciones.

Seguramente recordarás que te contamos sobre la base filosófica del sistema educativo mexica “in ixtli in yolotl” (“rostro y corazón”), la cual era la misión de los temachtiani (maestros) para dotar a los niños de una identidad y pasión. Pues bien, los lemas filosófico no se repetían únicamente en la niñez, e incluso para los funcionarios existía también un hermoso lema que decía “in cuitlapili in atlapali”, que se traduce como “el ala y la cola” y que les recordaba a los gobernantes que la sociedad es un ave, de la cual ellos son la cabeza y el pueblo la cola, y que uno no puede volar sin el otro.

Es por ello que, si la cabeza del ave se atrevía a traicionar al pueblo, era castigado con penas muy severas que, por lo regular, consistían en la muerte. Los motivos, por lo general, eran recaudar más impuestos de lo permitido, por tomar para sí mismo una parte de los impuestos o por recibir sobornos.

A continuación algunos ejemplos de las leyes de Nezahualcóyotl sobre la corrupción:

“Que si alguna persona, aunque fuese principal, tomase de su autoridad alguna tierra, como fuese grande y el dueño se fuese a quejar, averiguando ser así, que lo ahorcaran por ello”.

“Que si alguna persona vendía dos veces alguna tierra, el primer comprador quedase con ella y el segundo perdiese lo que dio por ella y el vendedor fuese castigado”.

“Al traidor del soberano, fuese noble o plebeyo, pena de muerte, roto a golpes por las coyunturas, saqueada su casa por el pueblo y arrasada, confiscadas sus tierras y sus hijos esclavos hasta la cuarta generación”.

“A los embajadores que no desempeñaban su encargo según las órdenes e instrucciones que llevaban, o se volvían sin respuesta, pena de muerte, degollados”.

“Los jueces a quienes se averiguase haber admitido cohechos muriesen degollado; si el cohecho fuese de entidad y fuesen de poca monta, fuesen despojados del empleo y los trasquilasen en público mercado”.

Recordemos que, para los mexica, la mayor de las virtudes humanas era la disciplina y su mayor tesoro, los consejos de sus antepasados para vivir en equilibrio, tal como lo atestiguan las huehuetlahtolli (“antiguas palabras”) y los consejos que Quetzalcoatl les dejó alguna vez. Algunos de ellos nos hablan de la mesura, la humildad, el agradecimiento, la compasión y el equilibrio y las reprimendas para la embriaguez, la infidelidad y la soberbia.

Hay que recordar que la educación mexica era militarizada y la obediencia era un valor que se enseñaba día con día como fundamental, por ello era imperdonable traicionar sus fundamentos como civilización.

¿Crees que valdría la pena recuperar algunos de sus métodos para rectificar a la sociedad?

Bibliografía:
Capítulo XXXVIII de la “Historia Chichimeca” de Fernando de Alva Ixtlilxochitl.