1. Pasear por el malecón.

Para hablar de un verdadero malecón tienes que visitar el malecón habanero que tiene nada más y nada menos que 8 kilómetros de largo, está rodeado por miles de casitas bonitas y siempre lleno de vida. No puedes irte sin tomarte una cervecita en el malecón más famoso del mundo.

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2. Refrescarte en la Bodeguita del Medio.

Su famosísimo mojito enamoró a Hemingway y puso en el mapa a una de las bebidas más apreciadas en todo el mundo. La musiquita, la buena vibra y que el que Mr. Ernest lo haya acogido como su segunda casa la hacen una parada obligada para refrescarse del calorcito de La Habana.

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3. Y en La Floridita…

“Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en El Floridita”. Con esta frase, Hemingway inmortalizó al daiquirí y al lugar que lo inventó. Cuando vayas prepara tu cámara, porque en el interior encontrarás una estatua del escritor. Pide dos daiquiris, uno para él y otro para ti, así podrás fingir que fueron buenos amigos de barra. Al final… que son dos daiquirís para ti solito en uno de los bares más famosos del mundo.

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4. Subirte al coco.

Te van a llamar la atención estos simpáticos carritos que son parte de la escena diaria de La Habana. El servicio no es muy caro, son rapidísimos y caben por todos lados. Lo mejor es que los puedes compartir con tu partner in crime y sólo irán ustedes dos.

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5. Subir a la guagua.

Aunque siempre estén hasta el gorro de gente, un viaje en guagua te permite entrar en la dinámica cubana y en su folklore. Escucharás chistes, señoras que aman a Fidel, pero que se quejan de la Revolución, y hasta vas a recibir uno que otro consejo de vida o hasta tip turístico.

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6. Caminar por El Prado.

Inspirada en la calle homónima de Madrid, tiene -es cierto-, un aire a la capital española, pero la original no tiene tanta onda. No hay ni gente bailando, ni brisa del mar, ni calorcito habanero ni fachadas coloridas…

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7. Visitar a los miembros del Buena Vista Social Club.

Si quieres escuchar esa musiquita tan buena, que sólo Dios sabe qué les dio a los cubanos para que canten tan rico, tienes que ir al show del Buena Vista Social Club. No puedes irte sin cantar un poquito de sus clásicos, como CHAN CHAN, EL CUARTO DE TULA y DOS GARDENIAS.

 

8. Fumarte un habano.

Por más de medio siglo, esta joya de arte de la manufactura cubana estuvo prohibido en Estados Unidos y, aunque siempre fue sinónimo de poder adquisitivo, en Cuba siempre te puedes deleitar con uno, dos o tres. No es tan caro y, aunque hay muchos tips para conseguir el de mejor calidad, yo me quedaría con el que fuman ellos. Así que hazte de un amigo, paga las cervezas y que él te invite el habano.

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9. Tomarte un heladito en Coppelia.

Un buen helado nunca puede faltar en tu vida, pero si además de eso le agregas que estás en el Caribe, que la humedad es alta y que el helado en esta tierra es casi casi regalado, no te importará la fila inmensa para llegar a tu ensalada (¡así le llaman, y sepa Dios por qué, a dos bolas de helado servidas en un plato!).

 

10. Visitar el Hotel Nacional.

Es el hotel más importante de la isla y aparece en infinidad de películas, como El padrino, por ejemplo, ¿se acuerdan de aquella reunión basada en la vida real de las cinco familias de capos de la mafia neoyorquina? Su vista desde ahí hace apreciar con otros ojos el hermoso malecón…

 

11. Subirte a un americano.

Los has visto en todos lados… En tu Instagram, en las pelis, en las revistas y, cuando llegues a La Habana, los verás en el aeropuerto, en el malecón, en La Habana Vieja, en el hotel y verás a los turistas gozando de felicidad en verdaderos clásicos autos americanos. Vas a desear con todo tu ser subirte a uno, como nos pasó a nosotros.

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12. Subirte a una máquina y compartir el viaje.

Es una especie de Uber pool a la antigua… Se trata de compartir el taxi (la máquina) con más gente que va por el mismo trayecto que tú. Dejando gente e historias entre carga y descarga, este puede ser el mejor lugar para empaparte de recuerdos y para saber lo que piensan los cubanos acerca de lo que sucede en la isla. Los cubanos son los tipos más listos, educados y sensibles que he conocido.

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13. Probar (todas) sus cervezas.

Hay unas que ciertamente no te gustarán y otras que serán tus favoritas, pero por favor, ¡pruébalas todas! Si hay algo que lograr en esta vida es ser un maestro cervecero internacional… La que menos nos gustó es la Cristal y la que más amamos fue la Bucanero y la Tinima (esta es la cerveza más barata que encontrarás en toda tu vida).

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14. Ir al Capitolio.

Dicen que es más grande que el de Washington, por apenas unos centímetros, pero más grande. Este monumento logra sobresalir en esta bella isla por los diferentes puntos desde donde puede ser observado, y la infinidad de ángulos desde los que podrás sacar mil y una fotos.

 

15. Ir a Tropicana.

Yo -que he visto varios shows de estos- puedo decirles que el Moulin Rouge se queda corto y deja mucho que desear con estas despampanantes mulatas moviéndolo todo. Además, siempre he disfrutado más del Havana Club que del champagne…

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16. ¡Tomar un buen roncito Havana Club!

Estos amigos son rudos y toman el ron seco. Si no te quieres mezclar pide que te lo rebajen y te hagan una cuba libre que es más universal. Recuerda que el Baccardi no es tan común y no es muy querido en la isla, y que un original mojito está hecho de Havana Club.

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17. Caminar en La Habana Vieja.

La mejor decisión que puedes tomar es callejear sin rumbo, intentando encontrar La catedral o La bodeguita. Algunas ciudades tienen la virtud de poder transportarte al pasado, pero otras como La Habana viven el presente en ese pasado…

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18. Usar el Cohiba y el Riviera como punto de referencia.

Dos hoteles super famosos, íconos pop de la cultura cubana, ubicados en Vedado. El segundo hotel es conocido por haber sido propiedad de un mafioso y por haber albergado a toda clase de artistas. Cuando te pierdas fácilmente usa de referencia estos hotelitos para saber a qué altura se encuentra el lugar que estás buscando.

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19. Sacarte una foto con el Che.

Es un cliché, sí, lo sabemos, pero el Che es nuestro argentino favorito después de Messi. Y aunque la foto se ha convertido en algo trillado en tu visita a la capital de Cuba, siempre tu ingenio te puede regalar una foto bella del comandante a quien en la plaza de la revolución le han hecho su casa eterna.

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20. Visitar el Mercado de artesanías.

Se trata del mercado de artesanías más bonito que han visto nuestros ojos. Está lleno de verdaderas joyas creadas por artistas anónimos, pero comprar algo ahí hará que esta belleza llegue a otros puertos. De hecho, el mercado se encuentra en el puerto principal de La Habana y, como tip, prepárate para enamorarte porque los vendedores son de los hombres y mujeres más guapos y encantadores que habrás conocido…

 

21. Comprar tarjetas de Internet.

Bueno, esto nos da un poquito de pena, pero todos sabemos que el Internet es una de las pocas cosas de las que no podemos prescindir, aún en un lugar tan mágico. Y aunque no nos molesta no encontrar Internet por todos lados como hacemos en casa, sí vamos a ir por las ya famosas tarjetitas, ¿o cómo vamos a hacer si no para poder subir nuestras selfies a Insta y que el mundo se entere de que estamos haciendo todas estas cosas en La Habana?

 

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