Los legendarios jardines y zoológicos de Moctezuma

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Cuando Moctezuma Xocoyotzin, noveno Tlatoani de México, mandó construir sus jardines y espacios para guarecer animales, nunca se imaginó que siglos después un buen número de especies que apreció se extinguiría y otro tanto dejaría de habitar en los parajes donde él los procuró.

 

2.

Según cuentan aquellos que escribieron sobre la vida de los mexicas antes de la invasión europea, los jardines y zoológicos de Moctezuma eran tan hermosos como útiles. En su historia antigua de México, Francisco Javier Clavijero aseguró que tenían cuando menos un ejemplar de cada una de las plantas medicinales en Anáhuac.

 

3.

En cuanto a los animales exóticos que formaban parte de las colecciones de Motecuhzoma, el mismo autor señala que vivían en dos casas especiales para ellos. En una, destinada a las aves, había cámaras y corredores que daban a una huerta en la que había diez estanques, unos de agua dulce para los peces de río y otros de agua salada para los de mar. Alrededor había cientos de aves que eran vigiladas con especial cuidado. “A cada especie se le suministraba el mismo pasto de que se mantenía en su tiempo de libertad. A unas se daban moscas, a otras semillas, a otras sabandijas y así de las demás”, dice Clavijero. Y tan sólo para el cuidado de las aves había 300 hombres.

 

4.

La otra casa estaba dividida en varias secciones: En una había aves de rapiña, desde el águila real y la guacamaya hasta el cernícalo y el quetzal. En otra habitación estaban los jaguares, los pumas, los coyotes, los lobos, los gatos monteses y otras fieras. Una tercera alojaba a los cocodrilos y a las serpientes, mientras la cuarta guarecía a numerosos anfibios.

 

5.

También se congregaban en este espacio a hombres y mujeres con deformidades, quienes de esta manera tenían lo suficiente para vivir y además lo hacían en un lugar hermoso lejos de las burlas a las que podrían ser sometidos en las calles. La legendaria Casa de las Fieras de Tenochtitlan estaba ubicada en un amplio llano en lo que ahora es el Centro Histórico de la ciudad de México.

 

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El orgullo que le provocaba a Moctezuma sus jardínes, hizo que le diera a Cortés, siendo su prisionero, permiso especial para visitarlos en varias oportunidades.

 

7.

Bernal Díaz del Castillo, por su parte, se maravilló del jardín que tenía el tlatoani eh Huaxtepec (hoy Oaxtepec), el cual había sido construído por Motecuhzoma Ilhuicamina, (el primer Motecuhzoma, que era abuelo del segundo), y que fue el único que se conservó durante la colonia, pues suministraba plantas curativas al hospital de Oaxtepec, el cual funcionó hasta mediados del siglo XVIII.

 

8.

Incluso los españoles aseguraban que ninguna de las naciones de Europa era superior a la de los mexicanos en erudición fitológica, pues habían establecido una escala botánica mucho más elaborada que la que hasta entonces había en Europa. No sólo habían adquirido los mexicas interés científico y económico en las plantas, sino que también habían desarrollado un interés estético por las mismas.

 

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Sin embargo, y a pesar de estar conscientes de tal magnificencia, en agosto de 1521, fue arrasada la Gran Tenochtitlan y con ella desaparecieron los jardínes (a excepción de Chapultepec, que conservaron para diversión de los virreyes).

 

10.

En la tercera carta de relación, Cortés narra lo siguiente:

“Y porque lo sintiese más, este día quise poner fuego a estas casas grandes de la plaza… que eran tan grandes que un príncipe con más de seiscientas personas de su casa y servicio se podían aposentar en ellas; y otras que estaban junto a ellas, que aunque algo menores eran muy frescas y gentiles y tenía en ellas Moctezuma todos los linajes de aves que en éstas partes había; y aunque a mi me pesó mucho de ello, porque a ellos les pesaba mucho más, determiné que las quemaran…”. Qué triste final para los jardines y zoológicos de Moctezuma…