1. Amanecer en Villa Marina… y pasando por Vía Judibana, comprar las empanadas mientras diriges el vehículo a la playa.

Sabes que no hay mejor manera de terminar una fiesta cuando estás en Punto fijo que amaneciendo en Villa Marina, con empanadas y todo.

 

2. ¡Comer chivo!

No en vano nos llaman “come chivos” en Maracaibo y Barquisimeto… Y aunque la especialidad de la casa es el chivo salado, los paraguaneros lo hemos comido en cualquiera de sus presentaciones: Chivo en coco, Chivo al tarkari, Chivo asado, Chivo enterrado, Chivo en sopa, Chivo al curry y ¡hasta con un “chivas regal” para completar!

 

3. “Mancarse” con una tuna.

Si no te mancaste durante una cacería de buches o cualquier otro fruto de la sabana, no conoces el verdadero dolor. Y no me refiero a mancarte con cualquier espina, sino con la tuna que “chupa sangre”… De sólo pensarlo ya me duele.

 

4. Subir el cerro de Santa Ana.

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Es realmente difícil encontrar a alguno de nosotros que no lo haya escalado hasta el Picache. Tener la vista de toda la península desde la cima te da una sensación de paz y libertad increíble. Ver a tu tierra desde lo más alto es algo único.

 

5. Comer dulce de leche de cabra.

Sin importar en qué parte de Paraguaná nos encontremos, el dulce de leche de cabra no faltará. Es nuestro dulce favorito, pero el mejor de todos es el que hacen en nuestras familias. Y siempre será el regalo perfecto cuando viajemos a otro lugar del país.

 

6. Tomar jugo de Semerucos.

¡¿Y cómo olvidarnos a aquellas abuelitas que para levantarnos de una gripe nos hacían una jarrota de jugo de semeruco?! Nos levantábamos full energía al día siguiente y adiós gripe 😉

 

7. Tomar guarapos de “mata ‘e ratón”, Sibidigüa morada o raíz de buche.

Otros tipos de remedios fabricados por nuestras abuelas con plantas de la región. Los tomamos para diferentes males pero si algo de verdad tienen en común es sabor: (muy) amargo.

 

8. Hablar mal de Coro… pero conservando la rivalidad amistosa.

Generalmente nosotros solemos hablar muy mal de Coro, y los Corianos no se quedan atrás y hablan muy mal de Paraguaná. Pero todos lo hacemos de forma graciosa y sin que ninguno se sienta ofendido por ello. Seguramente has tenido este tipo de conversación:

Paraguanero: Coro es el estacionamiento de Paraguaná. Escuché que lo más bonito de Coro es la salida para Punto Fijo…
Coriano: ¿A que cierro la llave del Isiro para ver de dónde van a sacar agua?

Y así y todo terminar en risas.

 

9. Montarse en un traserca para hacer diligencias.

Más allá de toda rivalidad amistosa con Coro, a los paraguaneros nos toca ir allí cuando se trata de diligencias legales. Y para llegar a los registros e instituciones gubernamentales, ¿quién no ha tenido que soportar la pesadilla de una traserca?

Para sobrevivir, lo que hacemos es llenarnos de valor, perfume, un cuaderno o carpeta para el calor, si podemos llevar una almohada pequeña mejor. Y fundamental: ¡audífonos!, que sino el viaje será eterno… Si nos llega a tocar alguno de los puestos de la “cocina”, sabemos que tendremos dolor de espalda por un largo rato.

 

10. Comer datos y utilizar una datera.

Buscar los datos después de la temporada de lluvia es casi un deporte local. Vas con tus hermanos o primos al campo, fabrican una “Datera” con “Totocoro” y esperan a ver dónde pica el pájaro para bajar los mejores y evitar los “Cachinare”.

 

11. Recostarse a algún cují…

Para esperar el transporte público, para comer el almuerzo o sencillamente para descansar. Cualquier excusa es buena. Me atrevería a decir que en Paraguaná tenemos más Cujíes que personas.

 

12. Decir “Shhh” al final de una frase.

Sobre todo si nos estamos quejando de algo…

 

13. Agarrar un “carrito” en la parada de la “Paila Caliente”.

Hacer cola en la “paila caliente” para tomar el transporte es algo de nuestro día a día. La mayoría de las líneas de transporte convergen allí, pero mucho cuidado en confundirte e ir “por dentro” en lugar de “directo”, ¡porque la vuelta que darás será grande!

 

14. Comer cepillados en el Cujizal.

No importa si vienes del campo o de la ciudad, de seguro que has ido al Cujizal a comer cepillados. Y sabes que uno solo nunca es suficiente… Yo siempre voy a comprar cada vez que estoy cerca de allí.

 

15. Ir a la feria de Santa Ana.

Muy famosas en toda la Península, para ti esta es la cultura paraguanera en todo su esplendor. Dime, ¿cuántas veces has ido allí para ver el espectáculo de fuegos artificiales?

 

16. Sacar provecho de la zona libre y la zona franca.

¿Dónde sino conseguir la línea blanca económica? (o las bebidas) ¿O acaso no has utilizado una Laptop VIT de las ensambladas en Punto fijo?

 

17. Aprender al menos una canción de Alí Primera.

Las canciones de Alí suenan en casi todas nuestras emisoras, y a pesar de que cierto grupo político las tomó como bandera, sus letras inspiran mucho más que una corriente ideológica, y como paraguaneros somos sus verdaderos herederos.

 

18. Comer una “8 cilindros” en los Cactus.

Son sin lugar a duda las mejores empanadas que podemos encontrar en Punto Fijo, ideales para el desayuno antes de ir al trabajo. Son tan grandes, ¡que con una sola te llenas!

 

19. Detenerse en Tacuato por un café mientras transitas la Coro-Punto Fijo.

Es que necesitas hacer un descanso que te permita concluir con los 84.4 kilómetros de puro mar y sabana desértica. Y el café es tu aliado para mantenerte despierto hasta llegar a Coro sin atropellar los animales que frecuentemente se atraviesan en la vía (burros, chivos y ovejas).

 

20. Comer Urupagüas sin arrugar la cara.

Tú conoces el secreto para poder comer ese fruto amargo de Paraguaná, una especie de nuez barbada que se consigue en el cerro de Santa Ana y sus alrededores. Y el truco es… ¡comerla junto a una taza de café negro!

 

21. Correr por alguna sabana.

Es la diversión de todo niño Paraguanero cuando va al campo de visita, o cuando vive allí. Uno corre hasta donde alcance la vista, sólo por diversión, o persigue a sus hermanos o primos… Seguramente, si eres paraguanero, ¡leer esto te trae nostalgia!

 

22. Ver de cerca a una serpiente de Cascabel…

Y apartarte rápidamente, por supuesto. Quizás también hayas visto serpiente de coral, la mapanare, la sabanera, la bejuca y el saruro. Pero la de Cascabel es especial. Esta se da mucho en la región y son altamente venenosas y territoriales, así que cuando veías una de cerca… ¡salías más rápido que pedrá ‘e loco!

 

23. Alimentar a un “mequito”.

¿Cómo olvidar a aquel mequito que nos dieron a cuidar cuando niños en alguna visita al campo? En mi caso, recuerdo con cariño un mequito que -habiendo sido abandonado por su madre- fue adoptado por el perro: ¡era muy gracioso verlos juntos!

 

24. Decir “A la mielda vojn”.

La expresión por excelencia de un paraguanero sorprendido o enojado. Por mucho que te encuentres fuera de Paraguaná e intentando esconder tu acento para evitar el “chalequeo”, en algún momento… ¡esta expresión te va a delatar!