A comportarnos con respeto y armonía en el transporte público

Los mexicanos ganaríamos mucho si aprendiéramos a comportarnos cómo se comportan los colombianos. En las grandes ciudades de Colombia, particularmente en Medellín, se trabaja desde hace 30 años en “la cultura METRO”. Este programa de la alcaldía tiene como objetivos: la construcción de una nueva cultura ciudadana, la convivencia en armonía, el buen comportamiento, la solidaridad, el respeto a los bienes públicos y el respeto propio y por el otro.

Photo: Pablo Martínez

Es más que evidente que estas campañas de concientización colectiva han funcionado a la perfección tanto en el metro como en el resto de los servicios de transporte del área metropolitana. La gente es sumamente ordenada y respetuosa y mantiene limpias todas las instalaciones. Han aprendido a pensar en colectividad por el beneficio de todos.

Es verdad que la Ciudad de México es mucho más grande que Medellín, pero estoy seguro de que adoptando hábitos de comportamiento cívico colectivo sería mucho más agradable viajar por nuestro querido y caótico sistema de transporte colectivo.

Tener el máximo respeto por los entornos naturales

Colombia tiene un amplio sistema de parques naturales nacionales y áreas protegidas. Los colombianos están muy sensibilizados acerca de la importancia de mantener intactos estos entornos. Se sienten orgullosos de su riqueza natural y por ello respetan y acatan las órdenes y señalizaciones en su estancia por los parques. En algunos lugares como el Tayrona, se permite el acceso por día a cierta cantidad máxima de personas con el objetivo de no alterar el ecosistema.

Caño Cristales, por su parte, no se puede visitar todo el año, únicamente de junio a noviembre; el resto del año permanece cerrado para que el ecosistema se regenere de cualquier alteración. En Colombia, sería impensable lo que sucede en Hierve el Agua, Oaxaca: vendedores ambulantes, construcciones muy cercanas a las piscinas naturales, basura por todos lados, nadar y pisar las formaciones rocosas de miles de años. O lo que sucede en los Prismas Basálticos, Hidalgo y en las Cascadas de Agua Azul, Chiapas: vendedores ambulantes, puestos de comida y bebida a unos pasos de la cascada y el río respectivamente, personas tirando basura al río, saturación de visitantes. También entristece lo que sucede en el Nevado de Toluca: no hay baños y los visitantes hacen sus necesidades en un acantilado. Los mexicanos estamos a tiempo para aprender de los colombianos si queremos conservar por muchos años nuestras bellezas naturales.

Hacer ejercicio regularmente

A la gran mayoría de los colombianos les gusta hacer ejercicio, comer sano y mantenerse en forma. A los mexicanos no nos vendría mal adoptar sus hábitos y reducir un poco nuestros altos índices de obesidad y diabetes.

En la imagen a continuación, vemos escenarios deportivos diseñados por el arquitecto Giancarlo Mazzanti y Plan B Arquitectos, en Medellín.

Sobre la limpieza urbana y personal

A los colombianos les gusta la limpieza, tanto personal como de su entorno. Visité bastantes fincas, casas, departamentos, museos, oficinas, universidades públicas y privadas y sin excepción se mantenían impecablemente limpias y en orden. Las tres imágenes a continuación son ejemplos de sitios impecables en Bogotá: el interior del Centro Cultural Gabriel García Márquez (foto 1), el Archivo General de la Nación (foto 2) y la Plaza Bolívar (foto 3).

En el transporte público colombiano o en grandes aglomeraciones de personas jamás percibí ese olor que los mexicanos conocemos como “olor a humanidad” (siendo decente en mi vocabulario). No me mal entiendan, no estoy diciendo que los mexicanos somos sucios, pero no estaría de más analizar el tema y aprender cómo podemos hacer más agradable nuestra convivencia.

Comer pandebono todo el tiempo

El pandebono es increíblemente delicioso y más si está recién horneado, esponjado y calientito. Originario de Cali y consumido en todo Colombia, el pandebono es “un pan de queso, no con queso”. Se elabora con harina de maíz, yuca, huevo y queso costeño. Con un sabor más bien salado, es perfecto para que los mexicanos lo comamos con guacamole o con unos frijoles refritos y salsa de molcajete. Y claro, siguiendo con lo dicho en el punto 3, ¡después a hacer ejercicio para mantener la forma!

Photo: Pablo Martínez

NOTA: las imágenes al interior del artículo pertenecen al autor, Pablo Martínez, a quien puedes seguir en Instagram: @el_saca_fotos_come_mole