¿Sabías que la flor navideña por excelencia es de origen mexicano? Conocida en la época prehispánica como cuetlaxochitl, ese nombre náhuatl significa “flor color de fuego”. Es oriunda del sur de México y la tradición oral dice que fue el emperador Moctezuma quien en su juventud la descubrió, en una pequeña colina de las tierras de Taxco -en lo que hoy es el estado de Guerrero-, donde era conocida como tlazochitl, la “flor que se marchita”. Se cree que la nombraban así porque perdía su frescura al poco tiempo de ser cortada.

Los jardineros de su palacio la aclimataron y le pusieron cuetlaxochitl por sus pétalos encendidos de color rojo escarlata. Comenzaron entonces a usarlas para sus ceremonias religiosas de invierno. Uno de los primeros españoles que habla de ella fue Fray Bernardino de Sahagún en su libro “Historia General de las Cosas de la Nueva España”, mencionaba varias propiedades de la noble planta, así como de la flor, basándose en la clasificación de plantas creada por los médicos aztecas.

Sahagún mencionó los usos curativos que se le daban: el látex de su tallo servía para curar infecciones cutáneas, heridas, hinchazones generadas por picadura de gusanos, afecciones respiratorias, anginas o tos. La infusión de sus hojas era utilizada para aumentar la cantidad de leche en las mujeres que amamantaban. Otro uso era con fines cosméticos y artísticos, ya que de ella obtenían tintura roja para utilizarla como pigmento de pieles y algodón. Los tlacuilos (en náhuatl: los que escriben pintando) coloreaban con este pigmento sus códices.

Los monjes franciscanos, en el siglo XVII, la utilizaron para adornar los altares de los primeros templos católicos, así como las procesiones conmemorativas de la Navidad, las posadas y pastorelas. Ellos son quienes la bautizaron como flor de Noche Buena o de Pascua. Ya en el siglo XVII fue llevada a Europa, donde fue muy aceptada y admirada. Se comenzó a utilizar en el Vaticano en el siglo XIX. Algunos historiadores italianos relatan que la noche del 24 de diciembre de 1899, la Basílica de San Pedro fue adornada con Cuetlaxóchitl, provocando la admiración de todos los visitantes por su belleza e impresionante color carmesí.

El dato curioso. Popularmente se le considera una flor, cuando en realidad es una planta. Lo que creemos pétalos son hojas de color rojo y sus flores son los pequeños brotes amarillos en el centro.

No fue sino hasta 1834 que recibió su nombre científico, euphorbia pulcherrima, esta última palabra significa “la más bella”. También conocida como poinsettia, pertenece a la familia de las Euphorbiaceae. Su floración está vinculada con el fotoperiodo (relación entre la duración del día y la noche), por lo cual solo florece en invierno, cuando la noche es más larga que el día.

Enamora a los Estados Unidos. El primer Embajador de los Estados Unidos en México (1825 – 1829) fue Joel R. Poinsett, y gracias a él, fue que la Flor de Nochebuena llegó a los Estados Unidos. Médico de profesión, pero enamorado de la botánica, tenía sus propios invernaderos en Greenville (Carolina del Sur). Debido a su predilección por esta planta, le dio su apellido llamándola Poinsetia. En nuestro país vecino es tan popular que hasta tiene su propio día, el 12 de diciembre.

La actualidad de una flor ancestral. Podríamos hasta decir que es la flor de los 100 nombres. En Chiapas la llaman sijoyo y en Durango, catalina; en Guerrero, Michoacán e Hidalgo se la conoce como flor de pascua y en Oaxaca como flor de Santa Catarina. Hoja encendida es el nombre que recibe en Centroamérica y, en América del Sur, también es muy apreciada y conocida con otros nombres como la flor del inca, estrella de navidad, estrella federal y flor de navidad. ¿En tu ciudad qué nombre recibe?

En Taxco de Alarcón, desde algunos años y frente a la iglesia de Santa Prisca, se colocan más de 14.000 macetas para recrear la figura de la flor de Nochebuena más grande del mundo, inscrita en el Récord Guinness.

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En México, su día nacional es el 8 de diciembre. Los principales productores mexicanos de esta hermosa flor se encuentran en los estados de Morelos, Guerrero, Puebla, Estado de México y Jalisco.

En la actualidad, también la podemos encontrar en otros hermosos colores, logrados gracias a la manipulación genética, como el marfil, el rosado, el amarillo, el salmón y hasta jaspeados (también llamados de fantasía). Sin embargo, el color más solicitado sigue siendo el rojo. En el mundo existen más de 300 variedades de la flor de Nochebuena, ya sea por el color de sus hojas, el tamaño de sus tallos y resistencia al ambiente.

Es, sin duda, una de las más bellas flores del planeta. Sus pétalos de exaltado color rojo seguirán coloreando las celebraciones navideñas de todo el mundo y haciendo los hogares más cálidos y acogedores.