Hay tantas formas de transitar la sexualidad como personas en el mundo, y si bien nos hallamos en un momento en el que la diversidad lucha por hacerse visible, todavía está muy marcada cuál es la norma.

Gran parte de nuestra sociedad es heterosexual y monógama, pero ¿es la única manera de relacionarse? Por supuesto que no. Sabemos que el horizonte de las orientaciones sexuales y sus derechos se está expandiendo. En más de 25 países del mundo ya existe el matrimonio igualitario: las personas homosexuales y bisexuales pueden legalizar sus situaciones amorosas si lo desean, pero en estos casos no dejamos de hablar sobre un tipo de relación: la de pareja tradicional.

Lo que lleva a preguntarnos, ¿es una relación de pareja la única manera de relacionarse? Los que eligen hacerlo así, ¿lo hacen todxs de la misma manera? ¿Siempre las personas a la hora de tener una relación sexo-afectiva lo hacen de manera exclusiva? ¿Las relaciones en todos los casos involucran sexo?

La respuesta a todas estas preguntas vuelve a ser no. Hagamos una pequeña clasificación para entender la pluralidad de las opciones en las que el afecto y el sexo pueden indagar.

Distintos tipos de relaciones sexo-afectivas

Monogamia

Una relación es monogámica cuando hay una relación amorosa y/o afectiva exclusiva entre dos individuos.
Es la manera más utilizada de vincularse en la cultura occidental, dado a uniones y compromisos como el matrimonio. Aunque la cantidad de personas que se casa viene disminuyendo enormemente, la forma de relacionarse aún sigue siendo la más elegida, ¿será porque hay prejuicios con otras formas?

Crédito: Justin Follis

Relaciones abiertas

En este tipo de relación, ambas partes de una pareja acuerdan tener permiso para tener relaciones íntimas fuera de ésta, sin considerarlo como una infidelidad. No todxs los que eligen manejarse de esta manera lo hacen de la misma forma, aunque no existe un tratado de exclusividad a la hora de vincularse, los individuos involucradxs sí tienden a pactar límites previamente.

Poliamor

Las relaciones abiertas también pueden llamarse poliamorosas, pero esto es más que un tipo de vínculo. Hay personas que se identifican como poliamorosxs, independientemente de si tienen un vínculo con otrx o no, convirtiéndose en una orientación relacional. Esta involucra a las personas que pueden tener relaciones afectivas (y en la mayoría de los casos sexuales) con más de una persona en simultáneo. Por lo tanto, unx puede estar soltero y seguir siendo poliamorosx, ya que tiene que ver con la forma en que se vincula y no con una relación en sí.

Crédito: Omar López

Relaciones múltiples

Son las que no se limitan a dos personas, sino que se constituyen por tres o más relacionándose afectiva y sexualmente. También existen relaciones múltiples abiertas.

Escena de la serie Sense 8, producida por Netflix y creada, escrita y dirigida por las Hermanas Wachowski y​ J. Michael Straczynski. La trama gira alrededor de ocho desconocidos en diferentes partes del mundo que se conectan mental y emocionalmente. La serie explora temas como la política y la ciencia, la identidad, el racismo, la sexualidad, el género y la religión.

Hay personas que tienen relaciones monógamas por muchos años y luego quieren experimentar el poliamor, hay parejas monogámicas que pueden hasta estar casadas y decidir abrirse para que ingrese un/a tercerx. Hay tantas historias y variables que es imposible nombrarlas todas. La sexualidad, además de ser una búsqueda, puede ir variando y reinventándose con el tiempo. Lo mismo sucede con la manera en la que expresamos nuestro deseo y amor.

Variedad en las formas de sentir

Vivimos en una sociedad hipersexual. Hay sexo en las películas, en las canciones, se habla de sexo en reuniones con amigxs, todos los días en la calle vemos publicidades que usan el sexo para vender. Pero más allá de esto, no todas las personas experimentan deseo sexual, y las que lo hacen, suelen vivirlo con diferentes intensidades y de distintas formas.

Asexualidad

Una persona es asexual cuando no experimenta atracción sexual. Esto no significa que no pueda tener relaciones sentimentales ni amar a una o varias personas. Lxs asexuales simplemente no están interesadas en los actos sexuales.
Aunque es una orientación sexual descubierta en los últimos años, se estima que entre un 1% y un 3% de la población mundial lo es. El desconocimiento sobre el tema lleva a mucha confusión: personas asexuales suelen ser catalogadas como impotentes en el caso de los hombres y frígidas en el de las mujeres, entre otras etiquetas mal utilizadas.

Alosexualidad

En el otro extremo del espectro, se encuentra la alosexualidad. Es una palabra creada por la comunidad asexual para referirse a aquellos que sí sienten deseo sexual.
Este término se empezó a utilizar recién en el 2011, previamente las personas “alosexuales” eran nombradas como personas “sexuales” simplemente. Se introdujo el nuevo término dado a que todxs somos sujetos sexuales, independiente de si tenemos el deseo o no.

Gris-sexualidad

Lxs gris-sexuales son aquellxs que, si bien pueden sentir atracción sexual, no lo hacen con tanta frecuencia.

Demisexualidad

Uno es demisexual cuando no encuentra a alguien atractivo desde el punto de vista sexual hasta que no lo hace antes en el plano sentimental. Este vínculo puede darse después de unos pocos días o luego de varios meses o hasta años, y ser con una persona o con varias a la vez. Como todos los anteriores tipos de sexualidad, cada unx lo vive a su manera.

Crédito: Tanja Heffner

El siglo de las definiciones

Pueden resultar complicados tantos términos relativamente nuevos, pero es importante que entendamos que los conceptos para ser comprendidos necesitan nombres. Al denominar a algo le damos entidad, y así lo volvemos visible. Algo que puedo nombrar, existe, y las personas que se sienten de una manera, siendo conscientes de que hay otrxs como ellxs, pueden formar una pertenencia de comunidad y sentirse más segurxs de sí mismos.

Visibilizar las diferentes maneras de sentir, de ser y de actuar, no solo hace que estas se normalicen, también permite que otrxs se identifiquen. Un adolescente que no siente interés en el sexo como sí lo hacen el resto de sus compañerxs puede creer que es raro. Si aprendiera de las diferentes orientaciones y relaciones, sabría que existen otros semejantes.

No es que todas estas maneras de relacionarse se hayan inventado en este siglo. Lo que sí sucede ahora es que hay muchas personas y colectivos buscando la aceptación de la diversidad. Luchan por que cada unx, conociendo todo el abanico de posibilidades, pueda ubicarse en el lugar en el que mejor se siente, sin tener que adaptarse a maneras de vincularse que no le cierran por ajustarse a lo socialmente aceptado. ¡Feliz diversidad sexual!

Crédito: Autumn Goodman

Este artículo fue escrito por Talia Szulewicz para GROW: Género y Trabajo, y Matador Network en español.