¿Conoces el síndrome del eterno viajero? Si no, deberías mirar este video. Si, por el contrario, lo conoces bien de cerca porque lo has padecido, también deberías mirar este video para reirte con las muchas preguntas y pocas respuestas.

Basado en una idea de Lucía Sánchez y Ruben Señor, usa una narración de simpático acento madrileño para hacernos conocer una serie de reflexiones en torno al síndrome del eterno viajero. Define al fenómeno con varias frases pintorescas:

– es la sensación de no estar a gusto en ningún sitio porque necesitas estar en otros;

– es estar encerrado en un permanente estado de insatisfacción que por otra parte te libera constantemente;

– es un estado de contradicción constante: hacer todo lo posible cuando se está en casa (ese lugar entre cuatro paredes en el que acumulas cosas) por desconectarse de la rutina, y luego al viajar, buscar estar conectado todo el tiempo, sabiendo qué pasa en nuestro lugar natal y queriendo contar lo que se hace en el extranjero.

A diferencia de este artículo, que destaca el coraje de quedarse en un mismo lugar después de haber viajado mucho, este video hace foco en la vivencia de «presente intenso» que se siente al viajar y en por qué seguir eligiéndola.

Los comentarios sobre encontrarse con otros españoles cuando viaja por el mundo son imperdibles. Ante esa cuasi obligación de conversar con los compatriotas al cruzarlos en lugares exóticos, dice: “es algo que nunca he entendido. Si coincidiera con ellos en el metro de Madrid, no hablaríamos de nada. ¿Por qué aquí sí?”.

Escuchando el relato de esta viajera, no pude más que sentirme identificada. Soy prisionera de mi ansia de libertad constante. Y eso no sé si es bueno o malo. Usted, señor o señora trotamundos, dónde sea que esté, ¿sufre del síndrome?