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“No seas nena”

Esta frase sexista afecta tanto a hombres como a mujeres, proscribiendo lo que es propio de unos y otros. Se trata de una queja ampliamente difundida entre “panas”, cuando uno de aquellos se niega a hacer algo que viene sobreentendido dentro del talante rudo y todo terreno que se espera de un hombre. Aplíquese a cualquier actitud que demuestre debilidad, delicadeza o refinamiento. De alguna manera, entra en contradicción con la siguiente frase, ya que parece que las mujeres tienen delicadeza y refinamiento en general, excepto al conducir un carro.

 

“Mujer tenías que ser”

Especie de cántico o mantra escuchado sobre todo en las calles, cuando alguien comete una infracción de tránsito o demuestra -según quien pronuncia esas palabras- poca pericia al volante. Vale aclarar que siempre será un hombre quien suelte esa frase y que no existe equivalente cuando uno de sus congéneres hace lo mismo.

 

“Marido es”

Escalofriante justificativo usado como colofón de frase, que inicia con un “aunque me pegue”. Si bien ya no es tan popular como en antaño, aún se utiliza en ciertos espacios para justificar la violencia de género y naturalizarla como un derecho que tiene el hombre sobre la mujer, pues según esta visión, la mujer es propiedad de su pareja.

 

“Estoy enferma”

Probablemente lleve repitiéndose en nuestras tierras unos 500 años, cuyos orígenes, por decir lo menos, “medievales”responden a una época en la que la menstruación estaba considerada como un mal del cuerpo. Las mujeres, incluso, debían guardar reposo. Lo curioso es que hace por lo menos 100 años que sabemos que no es ninguna enfermedad.
Aunque puede incluir algunos dolores para ciertas mujeres, es incorrecto considerarlo una enfermedad y tiene una carga negativa que no le corresponde.

 

“Le hace falta sexo” (mal culeada)

.Mote con el que un tristemente célebre funcionario del gobierno bautizó a un grupo de asambleístas feministas, y con el que coincide un gran porcentaje de la población cuando una mujer es firme de carácter, tiene mal genio o es feminista a secas. Según los que pronuncian esta frase, la actitud de una mujer ante la vida depende, entonces, de la cantidad de sexo que “reciba”. Pero ojo, no sea cosa que la mujer se convierta en…

 

Zorra, perra, chulla, grilla

Adjetivos altamente peyorativos usados para calificar negativamente a la mujer desde un cuestionamiento moralista, o como simples insultos basados en la puesta en valor desde el uso que hace de su cuerpo. Están originados, por supuesto, en la falsa creencia reduccionista de los arquetipos de la santa y de la puta.

 

“Es una Ofrecida” / regalada

Saltó a la palestra pública luego de ser pronunciada por otro tristemente célebre político local. Es un término ampliamente usado para depositar culpa en una mujer que toma decisiones libremente sobre su sexualidad. Y, de paso, para exonerar cualquier comportamiento masculino en torno a ello, ya que “si ella se ofrece, yo qué puedo hacer”. Tal como el político aquel lo usó en su momento…

 

“Se te fue el tren”

Pintoresca metáfora que tiene como sinónimo a la también ampliamente usada “estás en la percha”. Ambas denotan que hay una edad específica y socialmente aceptada para contraer matrimonio, pues, según esta creencia, ese es el único camino que puede y debe seguir una mujer. Aunque la edad máxima se ha dilatado algo con el tiempo, todavía les quedas debiendo si pasas de los 30 y sigues sin anillo y sin hijos.

 

Soltero cuarentón, seguro maricón

Verso sin esfuerzo que, aunque cada vez se escucha menos, carga de similar responsabilidad a un varón que pasa de cierta edad para contraer matrimonio. Según la frase, la única explicación “coherente” de tener 40 y no portar anillo radicaría en el cuestionamiento de las preferencias sexuales.

 

“A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”

Esta frase representa la falsa creencia de que un hombre no debe golpear a una mujer porque ésta es más débil que él. No. A una mujer no se la debe agredir porque el hombre no debería ejercer ningún tipo de violencia avalada por una supuesta condición de superioridad o relación de poder. Justamente esa idea errónea de considerar a la mujer inferior y más débil es lo que origina la violencia de género.