Pasó el Día de Muertos y estamos a casi nada de comenzar con el tan esperado puente Guadalupe-Reyes. La verdad es que yo todavía sigo comiendo pan de muerto y ya me andan recordando que en enero hay rosca, pero lo cierto es que esta temporada también tiene otros sabores típicos y por eso hoy voy a hablarte de las frutas mexicanas invernales.

 

Tejocote

La Crataegus mexicana es un arbusto o árbol frutal pequeño nativo de México y de algunas zonas de Guatemala. En náhuatl es texocotl, (tetl, piedra o cosa dura; y xocotl, fruto). Se consume cocido, porque debe de estar bien maduro para poder comerlo crudo. Se utiliza tradicionalmente para preparar el ponche y para rellenar piñatas. Una cocina con el aroma del tejocote cocinándose con piloncillo y canela es hipnotizante. También se aprovecha la temporada para hacerlo en conserva, en ate o en la elaboración de licores regionales.

 

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Calabaza

Reconocida mundialmente como “la fruta de Halloween”, la calabaza de Castilla se encuentra fácilmente durante el otoño. Se le conoce en algunas regiones como tamalayota.

 

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Aunque el uso culinario de la calabaza sea más parecido al de las hortalizas, botánicamente hablando es, en realidad, una fruta. En México no acostumbramos comerla tanto guisada como verdura, sino más bien en dulce. Tampoco nos son muy familiares todas sus propiedades: rica en vitamina A que refuerza el sistema inmunológico, también ayuda a combatir infecciones y maximiza la protección de la piel a los rayos UV. Además ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre y es baja en calorías. ¿Quieres más? Somos fanáticos de sus semillas tostadas y saladitas, que aportan vitaminas, proteínas y son bajas en colesterol.

 

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Pero como en México amamos los postres, la calabaza en dulce es una preparación tradicional, y no solo para el altar de Día de Muertos. Este postre se come también en las posadas y en Navidad; en algunos estados como Veracruz se conoce como “Calabaza en Tacha” porque al recipiente que se usaba para evaporar el jugo de caña y obtener azúcar se le llamaba tacha.

 

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Naranja, toronjas y mandarinas

Aunque en México hay naranja casi todo el año, la verdad es que las de esta temporada son más dulces y jugosas; ya ni te digo que su jugo es preferido por su gran cantidad en vitamina C. La toronja además de deliciosa y con una gran cantidad de fibra, es rica en vitaminas como la C, B2, B3, potasio, calcio, hierro, fósforo, magnesio, minerales y betacarotenos.

 

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Y qué decir de la pequeña mandarina, que no puede faltar en la piñata y hasta en el ponche, aunque también es muy utilizada para preparar néctares, y concentrados.

 

Guayabas

En cuanto a vitamina C, la guayaba supera a la naranja y a la mandarina, ya que puede llegar a contener de 200 a 400 mg por cada 100 g de fruto fresco que ingieras. Llegando el otoño, en México la guayaba es consumida en aguas y batidos y con ella se elaboran una gran variedad de dulces como ates, rollos, jaleas, mermelada y jugos. Por supuesto, es parte esencial del tradicional ponche.

 

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Con un característico sabor entre la pera, fresa y el membrillo, es su fuerte olor el que nos dice que está lista para disfrutarla. Aprovechando que es una de las frutas mexicanas invernales que podemos disfrutar en esta temporada, quizás quieras saber que es una fruta que aporta a la medicina tradicional, ayudando con problemas de garganta, dolor de muelas, y se ha comprobado que reduce el colesterol. Además, sus hojas se utilizan para ayudar con los problemas de gastritis.

 

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Zapote negro

Su nombre en náhuatl es tzapotl y los mayas le llaman tauch. Es común en ambas costas de México, desde Jalisco hasta Chiapas, Veracruz y Yucatán. Su fruto es verde por fuera y su pulpa de un asombroso color negro.

 

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Si te animas a probarlo, te sorprenderá su dulce textura cremosa, con una consistencia parecida a la de un mousse de chocolate con toques de caramelo. Consumirlo trae muchos beneficios nutritivos, como carbohidratos y vitaminas A y C. En la medicina popular es usado como un laxante suave y un gran hipoglucemiante. Tiene cualidades antibióticas, calma el dolor de garganta, se considera diurético y hasta ayuda con el insomnio.

El zapote es utilizado principalmente en postres como mousses y mermeladas para rellenar panes y una de las formas más comunes de comer esta fruta es mezclando la pulpa con jugo de naranja.

 

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¿Quieres impresionar con un postre sencillo pero de sabor extravagante? Extrae la pulpa, macérala con brandy y pásala por un colador. Encima puedes ponerle crema batida y adornar con hojas de menta. Con el zapote negro se pueden hacer agua fresca, licuados, helados, gelatinas y dulces.

 

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Jícama

La jícama es un fruto tuberoso de una planta leguminosa, originaria de México, y su nombre en náhuatl es xīcama o xīcamatl, ​que significa “raíz acuosa”. Los españoles la llevaron a las islas Filipinas, de donde se extendió a muchas partes de Asia. Su sabor resulta un poco almidonado y dulce, sin ser empalagosa.

 

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En México acostumbramos comerla cruda, con sal, limón y chile como botana y en ensaladas, porque al ser rica en fibra “es llenadora” y ayuda a cuidar la dieta. También se come en sopas, asada o frita. De la planta solo es comestible el fruto, ya que el resto se considera tóxico. Su semilla molida, por ejemplo, es utilizada en el campo para combatir plagas, ya que es un insecticida natural al contener rotenona.

La jícama contiene un 90 por ciento de agua, vitamina C, calcio, fósforo, potasio y su sabor dulce no afecta a los diabéticos ya que contiene oligofructosa inulina, que no es metabolizada por el organismo humano.

 

Membrillo

Seguramente los has comido en dulce o en ate, al que se le añaden grandes cantidades de azúcar. ¡Es un postre delicioso! Pruébalo combinando rebanadas de membrillo en ate con queso manchego… ¡sublime! Naturalmente esta fruta no suele ser muy dulce y con un contenido bajo de calorías. Es recomendable incluirlo en la dieta ya que es muy rico en fibra: pectina, mucílagos y taninos, sustancias con propiedades astringentes, que ayudan a la digestión y previene los trastornos gastrointestinales.

 

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Las abuelas y los médicos tradicionales suelen utilizar el membrillo para cortar la diarrea, evitar la deshidratación provocada por vómitos (ya que los mucílagos retienen agua), y para fortalecer los estómagos delicados. Incluso se sabe que incrementa la acción purificadora del hígado.

De seguro has probado alguna de las frutas mexicanas invernales que te hemos contado en este artículo. ¿Cuál es tu fruta favorita? ¡Cuéntanos!