Busca un bar/restaurante/casa gallego

Da igual a dónde vayas o dónde estés: otro gallego ha estado ahí antes que tú y ha montado un bar o un restaurante. Búscalo. Lo ideal es hacerlo antes de abandonar Galicia para tener ya claro cuál será tu refugio en momentos de morriña extrema, pero estás a tiempo en cualquier momento. Lánzate a Google y Tripadvisor y, sobre todo, camina con los ojos bien abiertos (no todo está en internet). Si te encuentras uno de esos oasis de galeguidade, anota la calle en la que estás. Lo último que quieres es intentar volver, no encontrarlo y que tus amigos crean que te lo has inventado o fuiste víctima de un espejismo.

Si vas a un lugar seco, ten una experiencia lluviosa traumática antes de salir

Echarás de menos la lluvia. Por mucho que la odies a veces cuando estás en Galicia, cualquier lugar seco acabará con tus nervios poco a poco sin que te des cuenta. Un día, de pronto, concluirás que la raíz de ese malestar y melancolía es la falta de días lluviosos y de olor a tierra mojada. Lo mejor es abandonar Galicia ya hartísimo de lluvia y odiándola más de lo normal. ¿Cómo lograrlo? Haz todo eso que como buen gallego sabes que no se debe hacer si llueve: sal a la calle con zapatos en los que entra agua a la primera gota; enfréntate a una ciclogénesis explosiva con un paraguas malo; deja el paraguas en casa aunque esté claro que va a llover. Empápate bien, tirita, acatárrate. Tardarás unos días más en añorar la lluvia.

Come hoy para los antojos de mañana

Ya, ya, no comes pulpo á feira todos los días ni todas las semanas ni todos los meses. Pero basta que no tengas acceso a una buena ración de pulpo para que sientas un vacío interior enorme. ¿Solución? Date un buen festín de especialidades autóctonas cada vez que vengas por Galicia. Aunque creas que puedes vivir sin ellas. Y, desde luego, si un día todavía aquí te apetece algo, búscalo y cómelo. Yo una vez arrastré un antojo de pulpo durante muchos meses y suspiraba cada vez que pensaba en esa ración, con su aceitito y su pimentón.

Hazte con semillas de grelos y pimientos de Padrón

Afortunadamente, hay cosas que podemos tener en cualquier sitio. Es muy difícil encontrar grelos fuera de Galicia (en Wikipedia en inglés dicen que es una parte de la berza que ¡no se come!), pero nada te impide hacerte con unas semillas (si ya estás fuera puedes comprarlas por internet) y tener tu propio huertito de especialidades en tu nuevo hogar. Los pimientos no serán de Padrón, Padrón, pero te sabrán a gloria.

No te cortes, estás fuera: pon la sesión de incógnito en Chrome y ten una sesión enxebre en Youtube

O sin sesión de incógnito, maldita sea, cualquiera con un poco de sensibilidad entenderá que hayas pasado dos horas viendo vídeos de Luar, de doblajes de la TVG de clásicos de Hollywood y escuchando muiñeiras y demás música patria. Enciérrate en tu habitación, desconecta el teléfono y déjate llevar. Quizá llores en algún momento (¡de emoción!), pero quedarás como nuevo.

Organiza una fiesta gallega en tu casa

¿Harto de ir a fiestas que no están a la altura? ¿Odias quedarte con hambre cada vez que visitas a un amigo? Coge el toro (o, mejor, la vaca) por los cuernos y monta tú una fiesta: abre el armario en el que guardas tu alijo de comida (y bebida) gallega para emergencias, haz filloas y corrige a todo el que las llame crepes, fríe todos tus pimientitos recién cultivados, pon tetilla y San Simón, el chorizo de la aldea que aún no habías comido y saca las botellas de licor café que guardabas para una ocasión especial. Solo faltará el amigo con gaita (a no ser, claro, que hayas hecho los deberes y ya tengas uno disponible… o seas tú). Ten en cuenta, eso sí, que a partir de ahora todo el mundo querrá que seas tú quien organice las fiestas.

Piérdete en la sección de podcasts de Radio Galega

Seas oyente asiduo o no, la programación de Radio Galega se convierte en algo que de pronto aprecias mucho más cuando estás fuera. ¡Y ahora puedes descargarte sus podcasts y escucharla donde sea! Escoge el programa que más te apetezca y prepárate para que se te humedezcan los ojos al volver a escuchar a gente hablando gallego. Te sentirás mucho más cerca.

Compra (más) crema hidratante

No hace falta si vives en un lugar húmedo, claro, pero si estás en zona seca, busca la crema más intensiva si quieres que tu piel siga siendo esa maravilla hidratada que creías natural.

Atrévete a hacer tu primera empanada

Siempre hay una primera vez y, para muchas cosas, es en el extranjero. Para la empanada también: pregunta la receta a tu familia o busca en internet, hazte con los ingredientes que puedas adaptar y ¡a amasar! (porque no vas a hacer una de hojaldre, ¿no? si la haces, la haces bien). Puedes ofrecerla en la fiesta que vas a organizar.

Llama a casa

Te sentirás mucho más nostálgico y lleno de morriña después de hablar con tus padres y tus amigos, pero también algo reconfortado. Puede que acabes comprando un vuelo a Galicia para pasar un fin de semana sorpresa en casa. Pero ¿dónde ibas a estar mejor que la terriña, reponiendo amor, comida y lluvia para aguantar mejor los próximos meses? Exacto, ya te lo acaba de decir tu abuela: en ningún sitio.