Si naciste o llevas algún tiempo viviendo en la Ciudad de México seguramente has pasado muchas veces frente del Ángel de la Independencia, el Hemiciclo a Juárez o el Monumento a la Revolución. Al acostumbrarnos a su presencia solemos pasar por alto los significados y las anécdotas que hay detrás de estos emblemas, pero hay que recordar que no sólo están ahí para hacer lucir la ciudad sino para narrar nuestra historia e identidad. Por eso, aquí te presento algunos datos interesantes que te harán apreciar la historia detrás de los monumentos más importantes de la Ciudad de México. 

 

1. Ángel de la Independencia

La construcción de lo que se convertiría en el ícono más reconocido de la Ciudad de México inició en 1900 y terminó en 1910. Su diseño estuvo a cargo del arquitecto Antonio Rivas Mercado y fue inaugurado por Porfirio Díaz para conmemorar el centenario de la independencia de México.

La construcción de un monumento a la independencia estaba planeada desde 1843, durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna, pero la falta de fondos aplazó la obra. De hecho, antes de que Rivas Mercado se hiciera cargo de la planeación, el monumento a la independencia ya había pasado por las manos de varios arquitectos.

El diseño del monumento consiste de una columna corintia que sostiene la representación de la Victoria Alada, una deidad de la mitología romana que personifica el triunfo y que tiene relación con la diosa griega, Nike. La figura sostiene una corona de laurel en su mano derecha y una cadena de tres eslabones en la izquierda. La cadena representa el rompimiento de tres siglos de dominio español. En la base del monumento se encuentra un mausoleo donde yacen los restos de los héroes de la Independencia, Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero e Ignacio Allende.

 

2. La Diana Cazadora

El nombre original de esta fuente es La flechadora de las estrellas del norte y la figura que corona la estructura representa a la diosa romana de la cacería. Es obra del escultor Juan Fernando Olaguíbel y del arquitecto Vicente Mendiola. Su construcción inició en 1938 y se inauguró en 1942.

Cuando la fuente fue inaugurada, los sectores más conservadores de la sociedad mexicana se escandalizaron por la desnudez de la escultura y hasta hubo propuestas para vestir a Diana. De hecho, durante casi tres décadas lució un nada elegante taparrabos. Debido a estos problemas, la identidad de la modelo se mantuvo en secreto y por todo México circulaban rumores de quién podría haber sido la inspiración de esta obra. El misterio se esclareció en 1992, cuando la señora Helvia Martínez Verdayes hizo público que ella era la famosa Diana Cazadora. Helvia contaba con tan solo 16 años cuando posó para la obra y era secretaria en las oficinas de Pemex.

En 1968 la escultura fue sometida a mantenimiento y se le quitó el taparrabos. El proceso dañó la pieza y se decidió fundir una réplica, misma que obervamos hasta el día de hoy en el cruce de Reforma con Sevilla. La escultura original se encuentra en Ixmiquilpan, Hidalgo.  

 

3. Monumento a la Revolución

El Monumento a la Revolución es uno de los más representativos de la capital pero también uno de los más difíciles de entender por su extraño diseño. Claro que esto se soluciona conociendo un poco de su historia. Antes de convertirse en monumento, este gigante de la colonia Tabacalera estaba destinado a convertirse en el nuevo edificio parlamentario de México. De hecho, la estructura que vemos hoy en día estaba destinada ser la cúpula del palacio legislativo. El estallido de la revolución mexicana detuvo la obra y el palacio terminó convirtiéndose en monumento y mausoleo en donde descansan los restos de los personajes más importantes de la lucha revolucionaria.

Entre las anécdotas más famosas del Monumento a la Revolución está la historia de Jacobo Fernández Alberdi, un piloto español que cruzó con su avioneta por debajo del arco monumental. Jacobo llevó a cabo su hazaña —sin permiso alguno— en 1946 y lo hizo como una forma muy original de pedirle matrimonio a su novia, que también iba en el avión. El piloto fue multado con ocho mil pesos y se le retiró la licencia inmediatamente después de realizada la acrobacia. Afortunadamente, obtuvo el sí de su novia.

 

4. Altar a la Patria

Este monumento conmemora la defensa del Castillo de Chapultepec durante la invasión norteamericana de 1847. Cada una de las seis columnas del monumento representa a los cadetes del Heroico Colegio Militar caídos durante la Batalla de Chapultepec. En torno a dicha batalla existen versiones encontradas. Por un lado está la versión oficial, que reafirma actos heroicos como el de Juan Escutia, quien se habría arrojado al vacío envuelto en la bandera mexicana para evitar que fuera capturada por el ejército norteamericano. Sin embargo, hay quienes señalan que esta situación nunca ocurrió.

Algunos historiadores aseguran que Juan Escutia ni si quiera estaba registrado en el Heroico Colegio Militar sino en el Batallón de San Blas y que para caer en donde supuestamente fue encontrado habría sido necesario que tuviera alas. Otras versiones abogan por devolverle los mayores honores a los cadetes Francisco Márques y Fernando Montes de Oca. El primero porque, con solo 13 años, le puso el pecho a las balas gringas y el segundo por ser quien se atrincheró con su fusil para defender la entrada a Chapultepec.

En el monumento se encuentran los restos de los Niños Héroes y de Felipe Santiago Xicoténcatl, quien dirigió el Batallón de San Blas y, según algunas fuentes, fue quien cayó herido de muerte por las balas envuelto en la bandera del batallón.  

 

5. Hemiciclo a Juárez

Este monumento funerario dedicado al presidente Benito Juárez ha sido parte de la Alameda Central desde su inauguración en 1910, siendo parte de la obras que Porfirio Díaz mandó realizar para celebrar el centenario del inicio de la lucha por la independencia.

Al igual que el Palacio de Bellas Artes, está hecho con mármol de Carrara y su construcción estuvo a cargo del arquitecto mexicano Guillermo de Heredia y el escultor italiano Lazzaroni. El monumento tiene un estilo neoclásico, cuenta con doce columnas dóricas y en la parte central figura una escultura de Benito Juárez siendo coronado por dos mujeres aladas que representan la patria y la ley.

Para colocar el hemiciclo en su sitio actual, tuvo que ser removido otro ícono arquitectónico de la ciudad: el famoso Kiosko Morisco que ahora se encuentra en la colonia Santa María la Ribera.

 

6. Estatua de Juárez en Palacio Nacional

Siguiendo con el homenaje al Benemérito de las Américas, no podemos dejar pasar uno de los monumentos más impresionantes erigidos en su nombre y que quizás es uno de los menos conocidos por encontrarse al interior del Palacio Nacional. A simple vista parece una escultura más de Juárez, pero la sorpresa viene al leer su placa en donde se explica el valor simbólico de la pieza. En la placa se lee:

Los cañones quitados en 1860 por el Ejercito Liberal a las tropas del Partido Conservador en las batallas de Silao y Calpulalpan, y fragmentos de los proyectiles disparados por la artillería francesa contra Puebla de Zaragoza durante el sitio de 1863, dieron el metal con que se fundió esta estatua.”



7. Fuente de Petróleos

La Fuente de Petróleos es un homenaje a la expropiación petrolera de 1938. Este monumento tiene elementos muy interesantes y es una de las obras más representativas del arte mexicano de mediados del siglo XX. Para su construcción se utilizaron 18 toneladas de bronce y fue inaugurado en 1952. Contiene símbolos del progreso nacional y la independencia económica mexicana.

El conjunto escultórico muestra torres petroleras, un ferrocarril y distintas imágenes que muestran la labor de los trabajadores petroleros como uno de los pilares del desarrollo nacional. Una de las figuras muestra a un obrero tendiéndole la mano a un indígena que se muestra desprotegido, mientras que en la otra mano tiene el texto de la Ley de Expropiación. En el centro del conjunto de esculturas se encuentra la representación de la victoria como una mujer desnuda.

Si la imagen femenina de la fuente te resulta familiar, es porque viste una escultura con la misma modelo apenas unas cuadras atrás sobre Paseo de la Reforma. Helvia Martínez Verdayes, la modelo de la Diana Cazadora, también se encuentra presente en este otro monumento. Pero esta no es la única similitud que estos dos monumentos comparten. La Fuente de Petróleos también es obra conjunta de Fernando Olaguíbel y Vicente Mendiola. Un dato curiosos es que los dos creadores se encuentran plasmados a detalle en la obra. Mendiola en la figura de un intelectual y Olaguíbel como uno de los obreros.