Belén es el lugar en el que, según los evangelios, nació Jesús. Esta ciudad se encuentra en el Estado de Palestina, a solo unos minutos en bus desde Jerusalem (Israel). A pesar de que solo el 20 por ciento de la población palestina es cristiana, en Belén se celebra la Navidad con mucha devoción y entusiasmo. Cada diciembre, miles de turistas religiosos llegan a los montes del desierto de Judea para conmemorar el nacimiento de Jesús.

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La Plaza del Pesebre está en el centro de Belén, enfrente de la Basílica de la Natividad, una de las iglesias más antiguas del mundo, emplazada sobre la cueva (el pesebre) donde se dice que la Virgen María dio a luz a Jesús.

En esta plaza se instala todos los años el árbol de Navidad de la ciudad, que se ilumina cada primero de diciembre en una fiesta de la que participan palestinos y viajeros de todos los credos.

Así queda inaugurada la temporada de Navidad, que se conmemora aquí de una forma parecida a la que marca la tradición europea: mercados de Navidad, villancicos, decoraciones en las calles y en las casas, fiestas familiares y eventos religiosos.

Aquí se ve el interior de la Basílica de la Natividad, a la que se ingresa a través de la Plaza del Pesebre. Este templo es administrado en forma conjunta por la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Apostólica Romana, con derechos menores para los ortodoxos sirios y los coptos.

Su construcción fue ordenada en 327 por el emperador Constantino y su madre Helena y, luego de haber sido testigo de siglos de historia tumultuosa, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2012. En este momento está siendo completamente restaurada (se estima que este proyecto va a estar terminado en 2020, aunque siempre está abierta al público).

Esta es la Gruta de la Natividad, el lugar exacto donde, según la Biblia, nació Jesús. Si se agachan y meten la mano a través de la estrella (algo que está permitido, no se preocupen), podrán tocar el suelo original de la gruta, un momento muy emocionante para los visitantes cristianos.

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Durante diciembre, la Basílica también se viste de Navidad para celebrar la fiesta más importante de la cristiandad.

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Santa Claus, por supuesto, también se hace presente en la Navidad árabe de Palestina.

Lo mismo que el famoso arbolito de Navidad.

En Belén, como ya hemos visto al hablar de la Basílica de la Natividad, conviven cristianos de muchas denominaciones, por lo que la Navidad no se celebra solo el 25 de diciembre, como en nuestros países de mayoría católica o protestante, sino que también hay religiones que la celebran el 6 y el 19 de enero.

A unas cuadras de la Basílica de la Natividad se encuentra la Gruta de la Leche donde, según cuenta la leyenda, la Virgen María se encontraba amamantando al niño Jesús, cuando una gota de leche cayó sobre una roca negra, blanqueándola por completo en ese mismo instante. Desde hace siglos, parejas cristianas y musulmanas llegan hasta aquí para encomendarse a la Virgen en la concepción y la crianza de los hijos.

En la Nochebuena hay oficios religiosos en los templos y, en las calles, se celebra un desfile de Navidad (se nota en las gaitas la influencia de la ocupación británica…). Al final del desfile, se coloca una imagen del Niño Jesús en la Gruta de la Natividad.

Todo regado de la deliciosísima comida palestina que, créanme, debería tener su propio festejo. La Navidad suele celebrarse con cordero, tan rico con todas esas especias que hacen que la comida árabe sea mágica. Miren si no este sublime postre llamado knafeh, hecho a base masa filo, queso y pistachos, todo frito y bañado en almíbar…

Crédito: Lau B

Belén es, durante todo el año, un lugar de peregrinación para los cristianos de todo el mundo pero, durante esta época de noches frías y cielos brillantes, los relatos bíblicos cobran vida, una vez más, en la sencillez de esta ciudad del desierto de Judea. Que la paz de esta imagen los acompañe.

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