La epidemia de coronavirus ha tenido un efecto positivo en la contaminación ambiental alrededor del mundo. Mientras muchos países continúan llevando a cabo medidas emergentes para reducir los efectos de la pandemia, poco a poco comienza a acumularse evidencia de una consecuencia no tan esperada: la calidad del aire en los sitios afectados y zonas aledañas está mejorando significativamente.

La epidemia de COVID-19 ha provocado un cambio en la dinámica social en la mayoría de los países en los que se ha hecho presente. Las medidas adoptadas por muchos gobiernos implican la reducción de las actividades diarias a nivel individual e industrial y esto ha tenido un claro efecto en la contaminación ambiental asociada con dichas actividades. A pesar de que el virus tendrá consecuencias económicas y sociales que aún no podemos entender, la reducción de emisiones contaminantes es una gran noticia en medio del clima de incertidumbre asociado a la pandemia.

Imágenes satelitales de la NASA demostraron una reducción dramática en los niveles de contaminantes en China. De acuerdo con estas imágenes, la baja en la concentración de partículas de naturaleza industrial —principalmente el dióxido de nitrógeno (NO2)— se dio primero en la región de Wuhan, pero eventualmente se extendió a todo el sur de China. Según G-FEED (un grupo interdisciplinario que analiza fenómenos sociales y ambientales a través de herramientas estadísticas), la reducción de contaminantes en China consecuencia del COVID-19 podría salvar veinte veces más vidas de las que se perdieron por la epidemia.

Italia también ha sido testigo de una mejoría inesperada en la calidad del aire en las últimas semanas. A esto se suman muchos otros cambios positivos en el ambiente que usuarios de redes sociales han compartido alrededor de Italia. Dentro de estos cambios destaca un visible incremento en la claridad del agua de los canales de Venecia, el avistamiento de delfines en el Puerto de Cagliari y la presencia de cisnes en los canales de Burano y en algunas fuentes de Roma. En el video de abajo se puede apreciar la reducción de partículas contaminantes en el norte de Italia en un plazo de dos meses.  

A estas alturas, nos debe quedar a todos muy claro que si los cambios en nuestra rutina tienen repercusiones favorables para el ambiente, algo no está del todo bien con nuestra rutina. ¿Aprenderemos algo de todo esto cuando termine la crisis de COVID-19?